martes, 20 de noviembre de 2012

La vida

¿De qué se tratará vivir? mucha gente se lo ha preguntado y, por supuesto, muchos otros lo han respondido.

Pero no me interesa de momento eso.

Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.

Pero qué hay de novedoso en cada vida? no sé. El ciclo es repetitivo, bastante común y plano, con miedos, sin miedos.
Las mismas cosas siempre. Nos creemos muy especiales, pero somos justo un pensamiento de alguien más. No hay nada nuevo debajo del sol.
Nos emocionamos por algo que no es nuevo, pero que nosotros estamos experimentando por primera vez. Nos entristecemos por una cosa que se repite vida con vida, para nosotros es asombroso.
Reímos de chistes que ya se dijeron y nos parece ocurrente, increíblemente gracioso cuando alguien con habilidad sabe relatar las cosas cotidianas.

Nos gustan aquellas películas que recorren nuestros deseos más íntimos o cuando conseguimos identificarnos con lo que el actor intenta representar.

Nos gusta vernos, nos gusta lo mismo de siempre. Dinero, salud, amor.
Nada diferente, todo lo mismo.

Quizás sea normal. Y seguro es normal que haya un par de contestatarios que escriben blogs, cartas o libros donde dicen que "no hay nada nuevo".

Al tiempo, todo pasa y todo queda.



P. D. En Guatemala hay un proyecto de un diario llamado elPeriódico. Se llama el Libro de los Sueños, busca apoyar a cinco chicos con diferentes problemas. Es un proyecto anual. Pueden verlo en https://www.facebook.com/librodelossuenios?fref=ts 
Estaré agradecido si pueden dar su apoyo a chicos de este país.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Soledad

Hoy recordé mi soledad, sin querer hacerlo.

Podría espantarla, por supuesto, saliendo, "diviertiéndome" y esas cosas que sólo entretienen hasta que aparecen las obligaciones y responsabilidades cotidianas.

Bendita y extraña soledad. Llega cuando no la invito y se va cuando la necesito. A veces la llamo, pero no aparece. La busco en montañas, bosques y en días nublados. Aparece en el rincón de mi habitación.

Es mi compañera, mi aliada. Me siento feliz con ella cuando está. Me siento feliz cuando decide marcharse, esperando que vuelva a aparecer.

Amo el cine, pero prefiero el calor del hogar. Mentira, no hay calor en el hogar, estoy solo y eso basta de momento. Así me pasa, así lo cuento.

Ella no me quiere, no me habla, no se decide a nada. No dice, como las mujeres con pantalones "no te basta mi silencio y que te ignore? no deseo hablarte más". Simplemente se aleja. Y supongo que así es, le falta carácter. Me ignora, me odia y se enoja cuando lee esto.

Soledad. Hola.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Emociones de la primera vez

Cuando uno logra recuperar emocionarse de nuevo, es encomiable.

Aquella sensación de "volver a sentir". Esa cosa que pasa adentro que no tiene nombre pero que sucede a partir de sensaciones extrañas en el estómago.

Cómo no. Reenamorarse cada vez resulta como la primera vez: la misma emoción, la misma carga sensacional, es la primera vez cada ocasión.

Recuerdo el momento que la vi y no me gusto. Recuerdo el momento que la volví a ver y me enamoré. Ella era sencilla, tal vez al borde de la simpleza, nada extraordinario, bastante "normal". Tenía una risa media rara y una voz extrañamente aflautada.

Me encantó. No sé por qué. Quizás esa mezcla entre inteligencia e ingenuidad. Ingenua por joven, por novata por inexperta. Inteligente de nacimiento.

Esas emociones que aparecen la primera vez, son algo poderoso que aparece y que no sabemos cómo llegó ni sabemos cuándo se irá.
Emocionarte otra vez, como si fuera la primera. La cosquilla de la llamada telefónica, del mensaje de texto, del "nuevo mensaje" en Facebook o del mensaje privado en Twitter.
Los medios han cambiado, los canales. Pero el mensaje sigue siempre el mismo.

Aún siento los nervios de la primera vez y quería que lo supieras.

domingo, 28 de octubre de 2012

Inolvidable

En la vida hay situaciones inolvidables, personas inolvidables. Momentos que no pasarán de nuestra memoria y que volverán cada vez que las evoquemos por error o coincidencia.

Suena una canción, somos transportados a ese momento, a ese lugar, con esa persona.

¿Te pasó? seguro que sí.

Y no sé por qué pasan esas cosas. Uno quisiera deshacerse de los recuerdos o traerlos al presente, depende.

A propósito, estoy enfermo escuchando esta canción: http://www.goear.com/listen/dcee4fe/unforgettable-nat-and-nathalie-cole

domingo, 30 de septiembre de 2012

Sobe el amor

Cuando me dicen que pida un deseo, sigues siendo tú.
El amor es poco amable, eso pienso yo. Se presenta, sin que nadie lo haya llamado; y se va, cuando ya empezábamos a querer que se quedara.

Es poco amable, abusivo. Suele arrebatar de las manos las cosas que más queremos y dejarnos con lo feo de las relaciones. Nos saca dinero, nos exprime las lágrimas y nos saca sonrisas. Eso sí, nunca nadie lo llamó ni le pidió que viniera.

Es poco amable, es simplemente el amor.

El amor te jode, te interrumpe el sueño, los planes, las comidas e intenta sustituirlo por la tristeza, y soledad.

No sé mucho del amor y sé más del desamor. No sé por qué, quizás porque he amado equivocadamente.

No comprendo porqué si uno ama a alguien, alguien no lo ama. La ecuación pareciera simple. ¿Acaso no basta amar para que te amen?, ¿qué más pide la otra persona?

Es que no sé. Pero así es. Y sé que así es, porque me ha tocado ser amado y no corresponder.

Sobre el amor eso quiero decir hoy, un día antes de celebrar el Día del Niño en mi país. Cuando éramos niños, odiábamos a las niñas y ellas a nosotros. Así era mejor la cosa.


martes, 4 de septiembre de 2012

Relato


Cinco minutos después de las seis de la tarde sonó el teléfono que anunciaba la emergencia.

Su padre yacía en la entrada del centro comercial más concurrido de la ciudad. Nadie vio nada, o al menos eso dicen las primeras investigaciones que iniciaron con los agentes de seguridad del lugar.

Él, un encorbatado funcionario público.  Ella, de quien se escribe, estudiante del tercer año de medicina en una universidad privada.

A partir de ese día se pondría en duda la continuidad de sus estudios.  La razón? su padre era primerizo en esas cosas de política.  Llevaba a penas unos cuantos meses en su nuevo puesto, que se suponía le cambiaría la vida (y vaya si no le cambió!)

Tres meses después la chica estaba despidiéndose de sus compañeras de clase en aquel mismo centro comercial. Les dijo que se iría de viaje sin dar mayores explicaciones sobre la nueva situación económica.

La realidad era otra muy distinta. Ella había tenido que ir a vivir donde una tía y sus otros dos hermanos se repartieron entre familiares cercanos.

Su madre, la nueva viuda, debía afrontar la situación que aquejaba sus vidas.

De momento nadie sabe quién fue el culpable del asesinato. Y la verdad, a nadie le interesa.

La vida les cambió, habían fijado sus esperanzas en un contrato gubernamental y un mal negocio del pasado acabó por sentenciar la que pudo haber sido una familia más de la oligarquía.

El difunto se convertiría en ganadero, después de haber conseguido, mediante negocios turbios, varios millones de quetzales.  La hija, habría finalizado su carrera de medicina, establecido su clínica en la zona 14 y se casaba con un flamante cirujano plástico asegurando su vida económica.

La madre no hubiera muerto joven atropellada en el Periférico mientras regresaba de su trabajo. Y las otras dos chicas no se habrían convertido en prostitutas.

En realidad, nada de esto sucedió, pero pudo haber pasado porque sucede de cuando en cuando en la ciudad más grande de Centroamérica.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El amor de mi muerte, el amor de mi vida

Paradójica, contradictoria, irónica.  Así es ella, el amor de mi vida, de mi muerte.

Ella no es como las demás, es diferente, es rara.  Tiene esa angustiante costumbre de hacerme esperar por su respuesta cuando la invito a una cita. Sabe muy bien cómo hacer que la ruegue sin que parezca "una chica difícil".

Yo le amo, ella me gusta. Me gustaría conquistarla, saber que se enamoró de mí por aquellas cosas que no pretendían justamente eso, sino que me ama por cómo soy, por cómo es ella a mi lado.

Ella me hace latir el corazón más rápido y lo de tiene de súbito con sus miradas.  Ella me obliga a purificar mis pensamientos por el respeto su alma, pero ella provoca en mí los deseos más inusitados.

Ella es a, y es b. Ella es aquí y allá. Ella es uno y es dos. Es dos cosas a la vez, es polos opuestos. Es el amor de mi vida y es el amor de mi muerte.
Ella me hace respirar mejor, y ella me detiene el aliento.

Ella ha provocado las sonrisas más puras que provienen desde las entrañas y me ha hecho derramar las lágrimas más amargas. Ella me gusta y no le gusto. La amo y no me ama.

Es contradictoria, es difícil. Me gusta.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Tus fotos

No vi muchas.  Vi sólo una y fue de manera clandestina.

Te vi sonriendo, posando para la cámara como es tu obsoleta costumbre.

No supe qué pensar, el corazón me decía las cosas que pasaban y no comprendía la razón de la mente que para entonces, simplemente se ausenta.

Pensé que eres hermosa porque así naciste, que no hay cosa que pueda hacer siempre pasará cuando te vea, a pesar del tiempo, la distancia y, sobre todo, de tu rechazo y del castigo mediante ignorarme.

Me gustan tus fotos.  Mentira.

Me gustaba cuando el fotógrafo te retrataba.  Aunque lo hacía y lo envidiaba, me gustaba disfrutar las fotografías profesionales de ti.

No me gustan tus fotos, me gusta verte a ti. Luces bien.  Aunque le quitaría menos mueca a la sonrisa y más naturalidad, eres impecable.

sábado, 18 de agosto de 2012

Ella y yo

La conocí desde muy chico, quizás tendría unos 10 años de edad.
Ciertamente me gustaba conversar con ella, pasé algunos de los mejores momentos a su lado, con su inseparable compañía.
Nunca me reclamó nada, jamás pidió algo a cambio y siempre, o casi siempre, me dio aquello que necesitaba.

Algo es oportuno contar: me daba mi espacio y me tenía profundo respeto.  No que yo sea la gran cosa (o que no la sea, tampoco tengo baja autoestima, creo), pero siempre respetó.  De hecho, si la abandonaba durante un tiempo, siempre me llamaba mentalmente, me seducía, me atrapaba, se encargaba de deshacerse (no sé cómo) de quien estuviera sustituyendo el que otrora fuera su espacio.

Ahhhh, sí.  Ella y yo.  Siempre ella, siempre yo.

Ella no me reclamó un olvido, tampoco había mucho qué olvidar, siempre estábamos juntos.

Hoy he descubierto que a su lado, soy feliz.  Que como a nadie, la debo cuidar, porque estará siempre para mí.

Ella es aquello que necesito cuando me canso y aquello que me sonríe cuando obtengo triunfos.  Es increíble, es muy buena persona, no sé.

Me equivoco, lo sé, pero ella siempre me está esperando.  Sin reclamos, sin decirme que me extrañó o hacerme sentir culpable.  Sólo me recibe como si siempre hubiera estado allí.

Platicamos, hacemos balance de lo que ha pasado, replanteamos, soñamos, nos levantamos y caminamos juntos de la mano.  ¿Por qué cambiarla? además, no tengo habilidad en eso de las relaciones interpersonales, es medio tosco para mí.

Ella y yo.  Así es la cosa.  Con mi soledad estoy bien.

martes, 31 de julio de 2012

Razones para amarme

Si me preguntaras, si me pidieras sugerencia, tajante te diría: ámame.  Es una opinión personal, creo que te es conveniente, es lo mejor para vos.

Deberías amarme.  Suelo escribir e inspirarme cuando amo a alguien, así que si amas, quizás la cosa se ponga más intensa.  Deberías amarme porque te escribiría cosas bonitas, serán sólo un detalle no la razón de la cosa.
Deberías amarme también porque no olvido fechas de cumpleaños ni eventos verdaderamente importantes.  Tratándose de vos, todo me parecerá importante.
Deberías amarme porque veo en tu sonrisa algo más allá de lo que se ve.  Veo fe, aliento, veo esperanza.  Te veo a ti, te dibujo a mí.  Me gustas.

Te sugiero que me ames por los desayunos que podría preparar, los besos sin maña y con amor que suelen salir de mis labios.
Deberías amarme porque en caso de no hacerlo, te arriesgas a amar a cualquiera, no te merecés a cualquiera.

Deberías amarme por aquellas cosas que vivimos juntos que no sé cómo ni por qué he logrado convertir en cosas dignas de ser contadas en un blog como éste, donde el mundo, tu mundo, mi mundo, EL MUNDO, se entera.

Deberías amarme porque me gustas y así todo es más fácil.

Deberías amarme por los múltiples viajes sólo porque sí, las sonrisas exageradas y los chistes que tanto te distraen.  Deberías amarme para recibir las llamadas madrugadoras a tu celular, el mensaje de buenas noches y siempre el intento de cambiar tu vida a partir de mí.

Deberías amarme porque soy demasiado necio y sólo vos, con vos, a tu lado, eso podría cambiar.

Deberías amarme porque mi mundo sería mejor y yo, te juro, te construyo un mundo, el que querrás.

Deberías amarme porque andar probando con uno y con otro sin consistencia ni saber por qué, es la mera prueba de que soy yo.  Sorpresa, yo, ya lo sabía.  Sí, lo sabía.

Deberías amarme, porque yo te amo y me gustaría ser feliz a tu lado.

Obituario

El domingo publiqué un obituario en elPeriódico de Guatemala, pueden verlo haciendo click.

Hace algún tiempo escribí algunos obituarios.  Historias un tanto melancólicas claro está, inventadas por mí.

Y ahora tengo la bendición de hacer esto, me gusta, lo admito.  Aunque por supuesto estoy aprendiendo.

Este blog se inició como un espacio para compartir mis excusas, en realidad, porque cualquier excusa es buena para escribir.  Y hubiera deseado que particularmente una persona leyera ese obituario, no sé si lo hizo, lo hará o si le interesa.  Pero sí sé que ha decidido no hacérmelo saber.

Todos tenemos nuestras razones, aunque las suyas no las sé y creo que jamás lo sabré.

Piensa tú.  Cuando mueras, qué quieres que se diga en tu obituario? cómo te recordaremos? es más, serás digno o digna de que se te haga un obituario?

lunes, 23 de julio de 2012

Es como es

La cosa es como es.  No nos hagamos bolas ni pensemos mucho.

El amor es de esa forma extraña en que a pocos nos interesa vivirlo.  Quizás le creímos mucho a Hollywood y ahora nos sorprende esta forma tan desmesurada de tratarnos, tan irracional, dura, fea.

Pero así es esto.  Si quieres a alguien y alguien no te quiere, aunque podrías intentar conquistarle, difícilmente accederá.  Cuando ella decide que no, por A, B, C razón, simplemente no.
Hay excepciones, lo admito, pero en general no pasan.

No sé por qué.  Duele eso, duele otro poco saber que luego dicen "si" a simples perdedores.  Duele que uno podría darles más, pero que simplemente pasa algo cósmico que no motiva a la chica o al chico a decir "si".

Ese ansiado "sí".

La cosa es como es.  No siempre tenemos lo que queremos y tampoco siempre damos a quienes quisiéramos dar.  Porque estar del lado del que sufre, duele.  Pero estar del lado del que hace sufrir, duele más.

Un abrazo.

lunes, 9 de julio de 2012

No te enamores

Por favor, no te enamores, sino es de mí.

No sé qué más escribir, sólo no quiero que te enamores.  Siento que si eso pasa, me pasará a mí.

Pienso que si te enamoras de otro, dolerá el corazón como una pedrada que impacta contra un cristal, frágil, sin poder oponer resistencia.

No te enamores, sólo haz algo conmigo.  Hazme descansar del amor que te profeso por decisión.

No te enamores, y si a caso se te ocurriera hacerlo, que sea de mí, por favor.

miércoles, 13 de junio de 2012

Nunca te he visto, no sé si existes.

Me emociona la idea de conocerte, algún día, quizás, no tengo prisas, aunque admito que hay momentos en los que desearía con todo mi corazón tenerte cerca, sólo para darte un abrazo, ver las estrellas y planear lo que haremos el fin de semana juntos.

No te conozco, pero ansío el día, si es que llega, en que pueda verte frente a mí, deleitar una de tus sonrisas que son capaces de derretir a cualquier simple mortal.  En realidad, creo que exagero un poco, pues nunca te he visto, pero imagino lo que ha de ocurrirle a las personas que disfrutan ante sí de tus sonrisas.

Mira al techo antes de dormir, sonríe por la vida, disfruta del momento.  Debes saber, espero, que en cualquier parte estoy yo pensando también en poder simplemente verte.  Es una extraña obsesión que seguro acabará al satisfacerla.

Es uno de esos placeres que la vida nos permite darnos.

Ilusióname, por favor.
Hazme sonreír diferente, mejor, de otra manera.

No sé si te veré o si existes.

P. D.  Pensándolo bien, quizás sí te conozco y sí te he visto.  Pensándolo bien eres la misma de siempre, en todos lados.

sábado, 9 de junio de 2012

Me apasionas, evidentemente.

Cuando se trata de ti, de tus desplantes o amores, me apasiono.  No importa qué siempre me haces sonreír.

Hoy recordé tu inseguridad abrupta y las locuras que caracterizan tu carácter.  Quise hablarte, saber cuál fue el pecado capital que cometí para ganarme tu silencio.  Quizás no hice algo, sólo ser como soy no te gusta o te desespera.

¿Alguna vez dirás qué te hice? o ¿acaso dirás que la razón de no hablarme es para no seguir haciéndome daño? es que cualquiera de las dos sonaría feo.

Mejor rehago este post:

Me apasionas.  Cuando estás siento aquella emoción que hace daño a tu estómago y cautiva tu mente; cuando no estás deseo encontrarte, hablarte, sentirme en contacto contigo.  Tus sonrisas, aquellas que obsequias al aire, quiero conquistarlas todas.  No para volverlas prisioneras mías, sino para expandirlas y ser compartidas.

No quiero sonar soso o falso cuando escribo cosas como éstas.  Ni siquiera intento ser romántico, la única cosa que quiero es escribir el cúmulo de sensaciones que vienen a mi mente y logro plasmar con mis dedos.

Me he empezado a resignar con la idea de que jamás volverás a hablarme, eso es injusto, injusta.

jueves, 31 de mayo de 2012

De la muerte

Estamos muriendo cada minuto sin poder evitarlo.  Perdemos de vista, creo, que la muerte está próxima a suceder, que no sabemos cuándo, que inclusive, podría ser mientras leas este post.

No quiero sonar pesimista ni mucho menos.  Me fascinan los pensamientos del tipo "por eso disfruto la vida", cada quién disfruta la vida de formas diferentes, claro está.

Otros dirán "trato de no pensar en eso, para qué?".  Pero básicamente quisiera pensar en qué cosas hacemos o dejamos de hacer e ineludiblemente moriremos.

O sea, vamos a morir sin poder hacer cosa alguna.  No sé si es raro, feo o desagradable.  No sé qué cosa sea en realidad, pero sucederá.

Apunta en las cosas por hacer vivir esta vida pensando en la otra.

miércoles, 30 de mayo de 2012

He pensado hacer una página web con tu nombre.  Del tipo www.tunombre.com pero creo que no te interesará si quiera visitarla y eso sería doloroso.

En serio, aún desconozco, no comprendo, qué fue lo que pasó.  Porqué no quieres saber siquiera de mí.  Quizás nunca me lo digas o respondas un descompuesto y tradicional (en ti) "no sé".

En fin, te extraño.  Y extraño incluso extrañarte.  Pero básicamente tengo sed de ti, de informarme sobre tu vida y conocer un poco más aquellas cosas que te hacen sonreír y escuchar tu aflautada vos.  Háblame, por favor.  Dime cualquier cosa, o mírame y calla.

martes, 22 de mayo de 2012

Lenguaje femenino

Lancé una indirecta al aire que obviamente comprendió pero se negó a responder.

Ella, como todas las mujeres, siempre entienden ese lenguaje sutil, pero su respuesta suele ser más sutil aún y nosotros quedamos extrañados, confundidos y un tanto frustrados.

No sé por qué no hablan en el lenguaje universal de los seres humanos, nunca lo sabré.  Sólo debía decirme "no me interesas románticamente", pero era lógico que esas palabras (extrañas) no las diría nunca.  En cambio, prefirió cambiar el tema, sonreír (como si no entendiera absolutamente nada de nada) y recordar las cosas (de amigos) en común que hicimos últimamente.

Ese suele ser el comportamiento.  Pero, ok, está bien, quiere decirme que no le intereso, entonces, ¿por qué no me lo dice?  Vamos, ya no estamos en la primaria para lanzarnos indirectas, papelitos y mensajes por medio de terceras personas.

Ese lenguaje particular femenino me tiene dubitativo, confundido un poco, no sé, sólo, es, pues, extraño.

No intento comprenderlas, sólo quiero saber qué me quieren decir, eso es todo.

Lancé mi indirecta obvia, la comprendió pero no me devolvió algo.  Mentira, sí respondió pero no comprendí hasta ahora.  Yo le parecía muy bueno para ella, un tanto aburrido y algo así como con pretensiones muy serias y (la verdad) no tenía ella interés en algo así formal.

Bueno, sí quería algo formal pero con alguien "divertido".  Vean que divertido es comprendido por algunas personas como "hacer lo que más les gusta", "bailar", "tomar", "fumar", o simplemente buscar entretenimiento en los centros comerciales.  No sé qué será que esas cosas no me gustan.

Prefiero el cine independiente o nacional, el teatro, mil veces el radio a la tv y en general, me gusta leer y escribir y leo las columnas de los periódicos en vez de los chistes de las páginas traseras.

domingo, 13 de mayo de 2012

Creo que todos deberíamos tener amigos, reales.

Pero no todos tienen, seamos honestos.  O al menos, no todos los que dicen ser lo son.

¿Cuántos de tus compañeros de trabajo o de estudio son realmente tus amigos? Aquellos que te pueden prestar dinero y a los que les puedes prestar porque se tienen la confianza mutua de que se lo reembolsarán.  O aquellos amigos a los que les puedes contar cualquier intimidad y siempre te apoyará, después de reírse un poco juntos.

Pero hablo de una amistad verdadera y no de suponer que como son del mismo grupo de estudios, automáticamente son (deben ser) amigos.

Claro que tampoco, mucho menos, me refiero a aquella dizque amistad que se fundamente en una atracción.  Cuando te gusta el chico o la chica, se dicen "amigos", y lo peor, si la cosa no funciona, se dicen "no importa, gané un amigo".

En serio tan desvalorada está la amistad? cualquiera es tu amigo sólo porque saben sus nombres o se comunican online?

O sea: la amistad no son gustos parecidos, coincidencia en un centro de estudios o de trabajo; no es salir a bailar por las noches o ingerir alcohol irrazonablemente.  Ah, la amistad no son eventos aislados y ni aún la suma de todos ellos.

Es algo más profundo, es una condición espiritual, profunda, íntima, que no se ve.  Es una situación en la que uno, ama al otro profundamente.  Se ríen, se cuentan chistes, y sí: también salen a divertirse juntos.

Nomás digo.  ¿Tienes amigos?

domingo, 29 de abril de 2012

Juan y Elena

La hipocresía de su sonrisa falsa elaborada para la fotografía debía anunciarle a Juan que ella no era la chica que le convenía.

Él se enamoró de Elena, perdidamente.

Sin embargo, él tenía un problema, básico, simple, común, repetitivo: a las mujeres como ella les da miedo arriesgarse a amar; tienen pavor a sufrir por amor y por lo tanto prefieren esperar, se convierten en frías, despiadadas y en algo que ni ellas mismas quieren ser.

Elena quizás no tenía del todo la culpa.  Se fijó mucho en las experiencias de las otras personas y dio por hecho que a ella también la lastimarían si osaba arriesgarse por eso que le llaman amor.  Convengamos en algo: ella se estaba muriendo por sentir eso, sentirse amada, acompañada, consolada. Como dicen "por tener a alguien especial", pero no se arriesgaría, jamás.

Juan era un chico simple.  Estudiaba ingeniería, era inteligente, odiaba la política (como casi todos), hacía deporte y le gustaban los comics japoneses.

Él nunca se enamoró, pero tampoco nunca lo evitó.  Pero un buen día le pasó, así de golpe.

Se enamoró de alguien que quería amarlo, pero debido a su decisión de "cuidarse el corazón" había permeado su alma y simplemente no sentía más.  Es como cuando uno se inyecta anestesia y simplemente no siente más.  La anestesia sirve para evitar sentir el dolor (aunque todos sabemos que el dolor es parte de procedimientos quirúrgicos, por ejemplo) pero cuando ésta se inyecta se adormece el área de tal forma que no se siente absolutamente nada.  Ni el dolor, ni las sensaciones agradables, nada.

Y eso nos pasa con el corazón.  Nos lo anestesiamos para evitar el dolor (inevitable) y entonces nos amargamos internamente.  Fingimos sonrisas para fotografías y el vacío adentro sigue estando.


Buena semana.  Feliz día del niño para los mexicanos; feliz día del trabajador para mis compatriotas.