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domingo, 30 de septiembre de 2012

Sobe el amor

Cuando me dicen que pida un deseo, sigues siendo tú.
El amor es poco amable, eso pienso yo. Se presenta, sin que nadie lo haya llamado; y se va, cuando ya empezábamos a querer que se quedara.

Es poco amable, abusivo. Suele arrebatar de las manos las cosas que más queremos y dejarnos con lo feo de las relaciones. Nos saca dinero, nos exprime las lágrimas y nos saca sonrisas. Eso sí, nunca nadie lo llamó ni le pidió que viniera.

Es poco amable, es simplemente el amor.

El amor te jode, te interrumpe el sueño, los planes, las comidas e intenta sustituirlo por la tristeza, y soledad.

No sé mucho del amor y sé más del desamor. No sé por qué, quizás porque he amado equivocadamente.

No comprendo porqué si uno ama a alguien, alguien no lo ama. La ecuación pareciera simple. ¿Acaso no basta amar para que te amen?, ¿qué más pide la otra persona?

Es que no sé. Pero así es. Y sé que así es, porque me ha tocado ser amado y no corresponder.

Sobre el amor eso quiero decir hoy, un día antes de celebrar el Día del Niño en mi país. Cuando éramos niños, odiábamos a las niñas y ellas a nosotros. Así era mejor la cosa.


lunes, 3 de septiembre de 2012

El amor de mi muerte, el amor de mi vida

Paradójica, contradictoria, irónica.  Así es ella, el amor de mi vida, de mi muerte.

Ella no es como las demás, es diferente, es rara.  Tiene esa angustiante costumbre de hacerme esperar por su respuesta cuando la invito a una cita. Sabe muy bien cómo hacer que la ruegue sin que parezca "una chica difícil".

Yo le amo, ella me gusta. Me gustaría conquistarla, saber que se enamoró de mí por aquellas cosas que no pretendían justamente eso, sino que me ama por cómo soy, por cómo es ella a mi lado.

Ella me hace latir el corazón más rápido y lo de tiene de súbito con sus miradas.  Ella me obliga a purificar mis pensamientos por el respeto su alma, pero ella provoca en mí los deseos más inusitados.

Ella es a, y es b. Ella es aquí y allá. Ella es uno y es dos. Es dos cosas a la vez, es polos opuestos. Es el amor de mi vida y es el amor de mi muerte.
Ella me hace respirar mejor, y ella me detiene el aliento.

Ella ha provocado las sonrisas más puras que provienen desde las entrañas y me ha hecho derramar las lágrimas más amargas. Ella me gusta y no le gusto. La amo y no me ama.

Es contradictoria, es difícil. Me gusta.

viernes, 14 de octubre de 2011

Belleza femenina

Casualmente me dio curiosidad de observar fotografías del primo de una mujer que conozco.

Vi que ahí estaba ella, no esperé encontrar fotografías de ella, pero así fue.  Sonríe como en pocas fotografías la vi sonreír.  Se ve hermosa a más no poder.  Pero a ella no le gusta que le saquen fotografías aduciendo que siempre sale mal.  De acuerdo a mi experiencia, es todo lo contrario: siempre sale bien.

Suspiré, lo admito.  Pero, no sé si sea normal, me sentí orgulloso de que fuera ella por quien suspiraba, me sentí verdaderamente orgulloso de algún día haber estado a su lado.  Sé que no es un asunto de orgullo ni de presumir, pero la vi y pensé que cuando uno se siente atraído por alguien o por algo, siempre hay alguna razón, aunque con el tiempo se vaya desvaneciendo.

Si alguno de los que leen esto está por terminar alguna relación, les invito a echar un vistazo a aquellas cosas que le hicieron "unirse" a esa persona.  Siempre hay algo puntual que nos hizo sentir atraídos, no sé si sea suficiente para salvar una relación pues es cúmulo de cosas, un balance, y no sólo "algo", pero ojalá sirva de algo.


P. D. Yo le dije hace un par de semanas a un hombre que se mostraba desesperado por salvar su relación matrimonial: hay cosas esenciales que nunca dejan de ser en las personas, las relaciones pueden ser rescatables si uno busca aquello de lo que se enamoró.  Asintió.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Sobre comprender el amor

No comprendo al amor, eso me alegra pues aún hay camino por recorrer.

No intento comprenderlo, sería un necio si pretendiera tal osadía.

Procuro disfrutarlo, evitar lastimar y ser lastimado (no es gracia), lo cual no quiere decir huir, restringir sentimientos, desconfiar de todo mundo, ser egoísta conmigo, y demás tonterías que hacen quienes no creen en el amor.

Mientras escribía esto recibí un e-mail que provoca muchas cosas en mí, un sinfín de pensamientos que aún no logro coordinar.  Es sobre el amor, sobre aquellas decisiones frías que uno debe tomar.

Por amor, muchas personas se alejan de otras.  Por amor, algunas personas queriendo estar al lado de ese ser, se alejan.

Por amor, deseando recibir un abrazo, se niegan a darlo.  Por amor, añorando hacer una llamada, eliminas el número de la agenda del celular.  Por amor, aunque podrías escribir un e-mail o un mensaje de texto, prefieres distraerte con otras cosas.

El amor es incomprensible.  Uno ama, y no es amado.  Uno no ama, y es amado.  Uno ama, es amado y no es debido hacer eso.  Uno ama, es amado, es debido hacer eso y aparece un tercero.

Uno ama, y luego uno empieza a morir.  Empieza a morir para que el otro viva; o empieza a morir porque el amor nos está shockeando.

No sé cómo decir adiós por segunda vez, pero a diferencia de la primera, aunque sé que podría continuar la relación, sé que no debo hacerlo de ninguna manera.

Quiero que alguien escriba de mí: por amor, pudiendo amar, no amó.



Post scriptum.  Dios responde, ¿viste? así que finalmente él te comprobó que sí te escucha.  Yo tengo las mismas dudas que tú sobre Él, pero me ha respondido tantas veces que ya las he ido olvidando.  Sé sabia, edifica tu casa.  Has lo que tengas que hacer.  Vete, quédate, sólo sé feliz.  Guarda lo que te enseñé (si es que hubo algo), conserva lo que te di (no hablo de cosas materiales), que nadie quite las marcas en tu cuerpo, nunca más (si es que las puse).  Hubo perfección en algún punto después de todo.  Guárdalo.  No me extrañes!!!! sólo no me olvides.  Todo fue perfecto, siempre.  Así lo hiciste. Desde la caminata que tuvimos de la entrada del MSPAS, hasta la estación para abordar la 32.  Desde el aliento tuyo la primera vez en Vista Hermosa, hasta aquellas cosas que hace dos días usaste para chantajearme y decirme que las mostrarías a todos.
Todo está bien.  Nunca me hiciste mal, tienes razón.  Jamás podré ignorar aquellas cosas que aprendí contigo, muchos vericuetos sobre el amor físico y el amor espiritual, el que importa.  Sonríe, lo lograste, aquello que tanto querías provocar en mí, lo conseguiste.  Ahora hay que ser maduros.
¿Querías salir del tercero básico? Igual que yo, seguramente que no, pero hay ciclos que se cierran para conservar intacto el recuerdo.  Hay ciclos que terminan para iniciar otros.  Ambos tenemos constancia de que esos ciclos, nos pueden reunir, aún diez años después, tú con uniforme café y zapatos chistosos y yo comiendo piña de dudosa procedencia.

Démonos espacio.  Aunque cueste.  Claro que a mí también me pasa: ojeo el celular, veo las estaciones, observo en el bus, escribo en el blog compulsivamente.  Hasta...pronto.



jueves, 16 de junio de 2011

El amor está de vuelta

Escribo ahora sí por el mero placer de hacerlo.

El amor es una cosa maravillosa.  No comprendo con precisión de qué se trata, pero sé que lo es.

Me sorprende las cosas que uno es capaz de hacer en nombre del amor.  Me divierten las personas en la calle, besándose a escondidas los colegiales, besándose sin medida los mayores, besándose a escondidas los clandestinos y ya sin besarse y sólo con verse los mayores, que han sobrevivido a todas las cosas malas de esta forma de vivir.

El amor es esa cosa que no tiene una definición, pero sí mucho contenido.

Ah.

En mi país mueren diariamente seis personas en promedio. El amor parece ausente.

Pero veo el amor cada mañana cuando las madres se levantan a preparar refacciones, almuerzos y a bañar a sus pequeños hijos; veo el amor cuando las personas trabajan para alimentar a otras.  Eso es amor.

Amor es fugarse de clases para verse con la persona que nos hace sentir especiales, temblamos y dudamos del buen juicio.

El amor, mis queridos está de vuelta.  Ahora aparece en mensajes de texto, emails, redes sociales, en teléfonos.  El amor.

Yo digo, por qué las mujeres le huyen tanto al amor de su vida? ni modo.  Pese a que el amor vuelve, a mí, no me amó la que amé.

lunes, 6 de junio de 2011

Amar no es fácil, no amar no es bueno, y no ser amado es doloroso

Hay personas que tienen el corazón bonito.

Hay personas que tienen el corazón bonito y todo lo demás.

Yo siempre me he preguntado cómo es que hay personas que físicamente no son tan atractivas (es mentira que "no hay personas feas", debemos aceptar que habemos algunos que nacimos menos agraciados físicamente, que no es que tengamos el autoestima baja sino que somos honestos, pero que estamos también conscientes de que poseemos otras virtudes) y que aún así consiguen pareja.  Es para mí un misterio grande eso de casarse o decidir estar con una persona el resto de sus vidas.

Y a veces cuando veo que la consecuencia antropológica, cultural de todo eso es que cada vez tenemos más personas, hombres y mujeres, fríos, cerrados de corazón, de mente, sobreprotegiéndose "para no sufrir", dejando de sentir simplemente, no sé qué pensar.  No sé si está bien o está mal.  NO sé si abandonar el sentimiento está bien. Creo que no hay que exacerbar de ser demasiado sentimentalistas y amantes del amor, pero tampoco me parece que dejar de sentir sea la solución.

El balance hay que encontrarlo, producir inteligencia emocional y apartarse de la frialdad y también de su opuesto.

Amar no es fácil, no amar no es bueno, y no ser amado es doloroso. Qué hacemos entonces?

Aprender a amar, esa es la solución.

domingo, 23 de enero de 2011

Se vende el corazón

Bajó de precio.  Dicen que por la temporada escolar los corazones bajan de precio.  Algunos especialistas del mercadeo mencionan que eso es porque en las escuelas y universidades, las personas deciden ofertar ante tanta demanda.

Los corazones están en remate.  Los psicólogos dicen que eso es por la necesidad de sentirse amados.  Analizan (psicoanalizan) que la rapidez con que ahora se vive, la forma acelerada con que todo pasa ahora, ese pragmatismo, hace que las personas quieran ahorrarse el tiempo de romance y pasen directamente a la etapa de "dar el corazón".

El corazón está barato.  Es fácil encontrar corazones.  Eso sí, unos palpitan fuertes de emoción, otros están bastante afectados porque el pasado, la vida y sobre todo uno mismo, es injusto con él.  El corazón ya no vale lo mismo de antes, es un simple músculo al fin y al cabo.

Los médicos, los científicos (siempre ellos) dicen que mediante pruebas y estudios realizados en numerosas ciudades del mundo, el corazón ha pasado de ser el cúmulo de emociones y sentimientos, a ser cualquier cosa.

Un periodista, uno cualquiera, un periodista equis, escribió en su columna de los lunes que "a pesar de que el corazón es el que nos permite vivir, nosotros ya no le permitimos vivir a él".  "De hecho - dijo - en este mundo, ya no hay espacio para corazones que quieran suspirar, reír o simplemente contemplar el mundo desde una panorámica romántica, pero no hablo del romanticismo mediático y estúpido que Hollywood y Disney nos venden, hablo del romance que provoca divisar un horizonte, caminar por una montaña o amar a una persona a distancia, por supuesto; ahora el corazón es el motor que echa sangre al cuerpo y punto.  Al que por cierto, le cae bien una Aspirina o un buen vino tinto de vez en cuando".

Finalmente, en una encuesta por la televisión (de esas mal redactadas, donde preguntan cosas tendenciosas) la mayoría de la población (mentira! sólo quienes tienen acceso internet!) opinó que, en efecto, el corazón cada vez importa menos, por problemas con el colesterol, los triglicéridos y eso.  Y que el corazón, toda vez riegue el cuerpo con sangre tal si fuera un jardín, no importa que sufra, porque al fin y al cabo, el corazón: se vende y se vende a cualquiera.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Carta número trece

Qué me importa que digan que el trece es de mala suerte.

Quisiera decirte muchas cosas, pero la que aparece con más claridad en mi mente es un "te amo".

Y no te amo porque seás perfecta, te amo porque decidí hacerlo y porque así lo siento.

Para amar a alguien hace falta más que "sentirlo", también implica haberlo "decidido".

A veces siento ganas de hacer tareas, pero a veces no las siento, y de todas formas tengo qué hacerlas, porque hace unos años "decidí" estudiar.

Te amo, insaciablemente.  No tengo otras palabras para decirte que esas.  Te amo, es inusual en mí decirlo y es todavía más inusual decirlo tantas veces, pero si pienso en vos, pienso amor.

Gracias por ser como sos.

Esta noche, 26 de septiembre de 2010, quería dejar constancia de que te amo.  Y de que aunque sé que quizás nunca me podás amar de otra forma, igual te amo.

Gracias por soportarme.  Jamás haría algo que te desagradaría de forma voluntaria, pero hace unos días hice algo que no te agradó, y eso provocó más emoción que cualquier esfuerzo por agradarte.

He hecho muchas cosas por verte sonreír.  Pero aquella que involuntariamente provocó lo contrario, fue tan eficaz que hasta necesitaste decírmelo.

No puedo provocar amor.  Pero sí puedo provocar disgusto con simplicidades.

He probado ser simple, he probado ser elaborado.  He probado ser frío, despiadado, y también he probado ser romántico, dulce y tierno.  Nada ha funcionado.

Cometí un error que obviamente no sabía que te afectaría y provoqué todo lo que mi simpleza, mi frialdad, mi romanticismo, mi dulzura y mi ternura no pudieron provocar.

Con algo sencillo provoqué aquello que jamás provocó un "te amo".

Mis acciones nunca logran tus reacciones.  A menos que sea algo que te afecte.  Quizás mi amor y cualquier cosa que haga no te afecta ni positiva ni negativamente, tal vez no te haga ni cosquillas.  Pero aquello desagradable sí.

Por supuesto que no reclamo.  Y sé que ni siquiera hace falta que diga todo esto, porque ya lo he dicho.

Hoy sé que no me amás.  Y eso no es que sea malo ni bueno, sino que es sólo una circunstancia.  Es sólo lo que me ha tocado vivir.

Perdón por ser exagerado y dramático.  Admito que fue doloroso leer "eso del blog era bonito... pero...esto ya no".

Cuando hacés tu mejor esfuerzo, cuando llegás al límite y no conseguís nada.  Cuando después de tratar de ser puro en tu amor, de dar y dar y no recibís nada.

No estoy maximizando algo pequeño.  

Yo amé tu disgusto, amé que tuvieras el carácter (que casi siempre está ausente, aunque al decir esto en este momento pensés "eso de que no tengo carácter es lo que él piensa, pero sí lo tengo") para decirme algo.  Amé que tuvieras la confianza para decir eso, amé que defendieras tus intereses y tus argumentos (independientemente de si estaban equivocados o basados en errores).

Yo amé eso.  Sólo pude pensar en que definitivamente tenés aquello que pensé que nunca tendrías.  Y amé más cuando me di cuenta de que los "problemas" (esto no fue un problema, claro está) se pueden solucionar.

Te amo.  Te amo por lo que decís y por lo que callás.

Si me alejás de vos, por favor, aseguráte de no equivocarte.  Prometo mostrarme amigo siempre, sin fingimiento.  Abrí la posibilidad de conocerte.  No te conozco.  Ni vos a mí.

¿Podríamos no fingir y ser amigos que quieren conocerse un poco más?

"Waiting is painful. Forgetting is painful. But not knowing which to do is the worse kind of suffering // Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar".  Paulo Coelho.




Nota.  Es idiota decir "estamos saliendo".  Eso es idiota.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Fue muy ingenuo de mi parte creer que se enamoraría de mí.  Aunque admito que fue bonito tener la esperanza de que eso pasara.

Fui idiota cuando creí que tarde o temprano pasaría.


No tengo muchas palabras para escribir, o más bien no me salen.


Amar a alguien es respetar incluso su decisión por no amarle.

El amor nunca deja de ser.


Fui idiota al pensar que alguien como yo podría tener a alguien como ella.


Dicen que "dar amistad a quien busca amor, es como darle pan a quien muere de sed".  Yo pienso que no, pienso que la pureza de la amistad debe ser noble y no debe ser discutida.


Deseo que ella sea exageradamente feliz.

Ya no quiero hablar más.  Qué tonto fui por Dios!!!!!!!!!!!!!!!! cómo pensé que si amaba a alguien, alguien me iba a amar!!!!!!! cómo creí que si entregaba lo mejor de mí, eso bastaría!!!!!!! cómo fue que se me ocurrió que si pretendía hacerla feliz, sería feliz!!!!!!!!! cómo me pasó por la mente considerar que YO! podría hacer que se enamorara de mí!!!!!!!!

Por qué no haría caso?

Por qué no acepté simplemente que hiciera lo que hiciera, jamás lo lograría?


Lo peor de todo es que sé que no la dejaré de amar.  Y lo que es aún más triste es que aún en silencio, seguiré contemplando para ver si sucede un milagro y ella se enamora de mí.



Te amo.  Finalmente, te amo.  Pero a solicitud tuya, me olvidaré de ti.  Esta vez, para siempre.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Del amor y otras cosas

Hoy iba en la calle y quise anotar, para no olvidarlo, algo que vino a mi mente.  En ese momento me di cuenta de que había olvidado mi portafolio, donde usualmente llevo hojas o algún cuaderno.

Así que saqué un periódico viejo que llevaba en mi mochila y anoté esto como pude:

Dame una idea para entender lo que sientes por mí; explícame con señales aquello que no dices con palabras, aquello que prefieres callar, por falta de contundencia.

Sugiéreme un método para enamorarte.  Quiero lograrlo; en realidad me gustaría que te enamoraras de mí, para hacerte feliz.


Desconozco con precisión si soy un idiota o si soy muy romántico.

Pienso que soy las dos cosas ante los ojos de algunos.  Según su estado de ánimo.

Quiero decir que amo a Dios con toda mi alma.  Y que él es lo más importante para mí.  Sé que este no es un espacio religioso y que la mayoría de personas espera encontrar ideas sobre qué decirle a alguien o sentirse identificados o identificadas con algo que escribí.  Quizás una historia bonita, o simplemente enterarse de cómo va mi historia. Pero debo declarar confesamente que si no fuera por Dios, nada de esto existiría.  

Y en medio de eso, mi vida sólo tiene sentido cuando busco la dirección espiritual de mi vida.  Cuando la parte espiritual la pongo en práctica.  Ser espiritual no es acudir a Iglesias los domingos o escuchar misas; ser espiritual es vivir de esa forma.  Y considero esta práctica de escribir un hecho muy espiritual, para mí por supuesto.

Para el que es abogado, defender bien a su cliente es un tema espiritual, porque debe hacer con excelencia aquello para lo que fue puesto en esta tierra.  Para el médico, servir debe ser algo eminentemente espiritual también.


Para mí es escribir.  

Y en medio de este asunto espiritual de escribir, confieso que hay una mujer.  Una mujer que amo mucho.  Y cuando ella me dice que no me rinda "si considero que ella vale la pena" no sé qué pensar.  Cuando alguien te dice eso, quizás quiere decir que en medio de su absoluta confusión, hay una esperanza para ti.  O de pronto sólo está diciéndote un rotundo "no", pero de forma amable.

Y he descubierto que amar a alguien no es tener que verle todo el día, no es besarse o tener relaciones sexuales.  Amar tampoco es hablarle a cada rato, llamarle como si no tuvieras vida.  La idea de "romántico" es aquel que ama y sufre, que no piensa, que deja de vivir para que otra persona ocupe su pensamiento.  Y aunque suena bien, mis queridos, el amor trasciende eso.

O sea.  Tú no necesitas "acosar" a otra persona para amarle.  Esa desesperación, esa angustia que se siente en el estómago por la otra persona, SON EMOCIONES.  Y te cuento, que LAS EMOCIONES son sentimientos, sensaciones cortas, NO DURARÁN SIEMPRE, esto es científicamente comprobado.


Amar es respetar a alguien.  Respetar que no te ama, incluso.

Es respetar que aunque te ame con tanta intensidad como tú, tiene una vida individual, tiene "su espacio".

Amar también implica comprender que no todos amamos de la misma forma.  Unos amamos escribiendo una carta, pero no pretendas que porque le escribiste un poema, él o ella te devuelva uno; quizás no sabe ni escribir bien.  Pero tal vez puede darte un regalo.  Quizás tú demuestras tu amor con bellas palabras y la otra persona con abrazos.  Tal vez nada de eso tiene sentido para ti y la única forma de demostrar amor es evidenciándolo con actos de servicio.  Quizás para ti amor es acción pura.

Todos amamos diferente.  No encajones al amor.  Si tu chico no te escribe una carta, no es que no sea romántico, simplemente es diferente.

Este es el punto: busca a alguien que hable tu mismo lenguaje del amor.  Si a ti te gusta leer, busca quién te escriba.  Si te gusta que te demuestren afecto con abrazos, busca a alguien que esté dispuesto a mostrar su afecto de esa forma (hay quienes no les gusta, no están acostumbrados, tal vez por un asunto cultural o familiar).


En medio de mi vida espiritual, encontré el amor.  Y en medio del amor.  Amo a una mujer.  Así, a mi manera.  Y no le pido que me ame como yo, porque quizás no es su estilo.  Sólo le pido, a penas, que deje que la ame.  




Ya dice una canción vieja:

Aquí, todo sigue igual que antes...estoy solo como nunca, por eso escribo la presente y no pretendo que hagas nada, sólo quería asegurarme que supieras que AÚN TE AMO...

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Te recuerdas de mí?

Desde que decidiste que dejáramos de amarnos empecé a inyectarme soledad.

Ahora consumo píldoras de tristeza y uso parches de desamor.

Últimamente he echado de menos mi autoestima; al parecer se fue de viaje y no ha vuelto.

A veces me veo en el espejo y me desconozco.  Ya no me rasuro, y sólo me alimento cuando el estómago hace huelga y no me deja alternativa.

No sé si me recuerdes.  Soy yo, aquel que te amó como nadie te amará, pero que decidiste alejar.

Ahora soy un adicto a cualquier cosa que sea estar absolutamente solo.  No sé quién soy y francamente he olvidado un poco tu rostro.  Sólo recuerdo que te amé como no he sabido amar a nadie más y que seguramente eso te hizo daño.


No sé si me recuerdes.  Soy el mismo que alguna vez consideraste amar, pero que nunca te atreviste y, por el contrario, tomaste la decisión de nunca siquiera intentarlo.

Desde que me pediste a gritos, sin una sola palabra, que dejara de intentarlo, he consumido cualquier cantidad de sueros que me nutren de desamor y me he dedicado a leer libros que ilustran la ironía de la vida, la estupidez de casi todo lo que hacemos y la desazón en las cosas que parecen importantes.

No sé si me recuerdes.  Soy yo.  El mismo que te amó siempre.



El exceso es malo.  Y me excedí en amarte.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¿Por qué amamos a los hombres?

Paulo Coelho escribió el siguiente listado, basándose en una nota que recibió de una amiga por Facebook y me pareció interesante reproducirlo en este espacio.



Amamos a los hombres porque no consiguen fingir un orgasmo, aunque quieran.

Porque jamás nos van a entender, y aun así lo siguen intentando.

Porque todavía nos encuentran atractivas cuando nosotras mismas ya no conseguimos creérnoslo.
Porque saben de ecuaciones, de política, de matemáticas, de economía, pero no saben nada del corazón femenino.

Porque son amantes que sólo descansan cuando alcanzamos (o fingimos) placer.

Porque han conseguido elevar el deporte a algo parecido a una religión.
Porque nunca les da miedo la oscuridad.
Porque se empeñan en arreglar cosas con problemas que están más allá de sus habilidades, y se dedican a ello con entusiasmo adolescente, y se desesperan cuando no lo consiguen.
Porque son como las granadas: la mayor parte es imposible de digerir, pero las semillas son deliciosas.
Porque jamás se paran a considerar lo que pensará el vecino.
Porque siempre sabemos lo que están pensando, y cuando abren la boca dicen exactamente lo que imaginábamos.
Porque jamás les pasó por la cabeza martirizarse con tacones altos.
Porque les encanta explorar nuestro cuerpo, y conquistar nuestra alma.
Porque una chiquilla de 14 años puede dejarlos sin argumentos, y una mujer de 25 consigue domarlos sin mucho esfuerzo.

Porque siempre les atraen los extremos: opulentos o ascéticos, guerreros o monjes, artistas o generales.

Porque son capaces de hacer cualquier cosa por esconder su fragilidad.

Porque el mayor miedo de un hombre es no ser un hombre –lo cual nunca le pasaría a una mujer por la mente (no ser una mujer).
Porque siempre se terminan toda la comida del plato, y no se sienten culpables por ello.
Porque les parecen interesantísimos ciertos temas sin gracia ninguna, como lo que les ocurrió en el trabajo, o las características de los coches.
Porque están dotados de hombros en los que conseguimos dormir sin mucho esfuerzo.
Porque están en paz con sus cuerpos, a excepción de pequeñas e insignificantes preocupaciones con la calvicie y la obesidad.
Porque son asombrosamente valientes ante los insectos.
Porque nunca mienten sobre su edad.

Porque a pesar de todo lo que intentan demostrar, no consiguen vivir sin una mujer.

Porque cuando a uno de ellos le decimos “te quiero”, siempre pide que le detallemos cuánto.

domingo, 25 de julio de 2010

Razones por las cuáles debemos enamorarnos

Pensaba en por qué podría ser bueno enamorarnos. Quería tratar de enumerar las causas que podrían hacernos pensar que enamorarnos, es algo bueno.

Es bueno enamorarte porque...

El día en que la verás o lo verás, eres más feliz.

Las cosquillas que sientes en el estómago al verle, es algo que nadie debe morir sin sentir.

Haces llamadas largas.

Te conectas al Internet con la esperanza de "coincidir" con esa persona.

Sonríes más.

Tu humor es mejor. Siempre y cuando no haya ningún "problema" con la chica o el chico.

Las gotitas de llovizna te parecen románticas.

Al ver flores, rosas en la calle piensas en ella.

Cada vez que planeas vacaciones, sueñas con que ella irá.

Despiertas deseándole buenos días donde sea que esté; te duermes deseándole feliz noche.

Sueñas que un día, no muy lejano te confesará que sin saber cómo "se enamoró de ti".

Las canciones de la radio te hacen recordarla, la gente que pasa en la calle te hacen recordarla, los anuncios de la televisión te hacen recordarla. En realidad, todo te recuerda a ella.

Imaginas qué diría, la expresión que pondría y qué haría si estuviera en ese momento contigo.

Deseas llamarle cada dos horas.

Te gustaría recibir un mensaje suyo y lo esperas con ansias. Se siente bonito tener esa sensación.

Te encuentras con blogs como éste.

Le hablas a todos de ella.

Escribes cosas que jamás escribirías en el Facebook, en el Messenger, en un blog.

Es bueno enamorarse porque así atraviesas la experiencia del amor. Querer hacer todo por alguien, ser capaz de cualquier cosa por una persona.

Es bueno enamorarse porque al sentir un beso de esa chica, por la que tanto trabajaste, al ser correspondido, sentirás que eres mejor persona.

Enamorarse, mis queridos y queridas, definitivamente es bueno porque es un estado espiritual, mágico, asombroso, que te hace inmune, que te hace increíblemente feliz, que te hace sentir cosas raras, que te hace llegar a donde nunca llegaste, decir lo que no dijiste antes, pensar cómo no habías pensado y enloquecer.



Enamorarse es como subir a una montaña rusa. Vas a muchos kilómetros por hora, subiendo, bajando, poniéndote de cabeza, pero DISFRUTA, no vaya a ser que pronto termines esa etapa. Enamórate desesperadamente!, ama!, pero protege tu corazón y el de la chica. No digas "te amo" sino es verdadero. No digas "eres todo lo que quiero", sino hay certeza en tu alma. EN TU ALMA.

Haz todo lo que esté a tu alcance. Si ella no te corresponde, relájate. No pienses en lo que te perdiste, sino sé consciente que lo que siembras, cosechas. Y algún día recogerás el amor. Tarde o temprano. Si ella no corresponde, no hay problema. El amor no radica en lo que recibes, sino en lo que das.

sábado, 24 de julio de 2010

Por qué si y por qué no enamorarse

En los proximos dias haremos un recuento de argumentos sobre por qué si y por qué no deberíamos enamorarnos, así que me gustaría mucho que participen pues todos tenemos diferentes experiencias y opiniones.

domingo, 27 de junio de 2010

Adorable imperfección

Con el transcurrir del tiempo he ido identificado una serie de errores y casi he conseguido hacer un listado de aquellas cosas que no me gustan de ti.

No me gusta que a veces no te peinas.

No me gusta que aún pudiendo hacerlo, nunca contestes mis llamadas o respondas mis e-mails, aduciendo que "no sabes qué decir".

No me gusta tampoco notar que cuando te hablo pareces distraída, como sino quisieras estar allí.

No me gusta que he notado que eres irresponsable e impuntual.

Hay otras cosas que tampoco me gustan de ti, aunque son las que me han enamorado:

La forma tan "casual" en que te sonríes cuando estoy frente a ti.

La manera en que caminas cuando sabes que te estoy viendo.


En definitiva, he llegado a una conclusión. Yo no quiero a alguien como tú, para mí.


He razonado, con el paso del tiempo, que no quiero a alguien como tú. Yo te quiero a ti.

No quiero a nadie que se parezca a ti, te quiero exclusivamente a ti.

No me gustaría encontrar a ninguna otra persona con la montaña de errores que tú tienes, porque la odiaría, y tú, sólo tú, eres capaz de enamorarme a pesar de cada una de esas cosas que podrían alejarme, pero consiguen acercarme.


No quiero a nadie como tú. Te quiero absolutamente a ti. Eres adorablemente imperfecta.

domingo, 29 de marzo de 2009

ÚLTIMA HORA: VACUNA PARA NO ENAMORARSE

ÚLTIMA HORA!!!, Recientemente un grupo de científicos (siempre ellos), descubrió en una importante universidad de Estados Unidos una vacuna que aliviará muchas enfermedades póstumas. Sí, estamos hablando de una vacuna para no enamorarse...¿suena increíble verdad?, pues sí!, han descubierto una simple y única dósis que se inyecta en el brazo y provoca que 48 horas después las personas dejen de enamorarse. Entre sus efectos secundarios están que las personas dejan de sentir cualquier cosa en absoluto, además, con el tiempo probablemente se vayan muriendo lentamente; claro, sin enamorarse!!!, las personas NUNCA SE ENAMORARÁN!!!!, eso se ha garantizado!!, sino, por supuesto: TE DEVUELVEN EL DINERO!!!! (APLICAN RESTRICCIONES).

Lo malo, según dicen los expertos de la ciencia, es que las gentes que consumen tal vacuna, dejan de sentir, nunca se enamoran, no sienten nada, aunque después quisieran hacerlo.

Recientemente se encontró el caso de una mujer que compró el nuevo medicamento, se lo aplicó y listo: DEJÓ DE ESTAR ENAMORADA DEL CHICO QUE NUNCA LE HIZO CASO Y POR QUIEN TANTO SUFRIÓ. Un buen día, se acercó a él y debido a su NO ENAMORAMIENTO, por fin!, después de mucho tiempo de no haberlo hecho por "miedo", le habló. Entablaron conversación, al cabo de algunas semanas la paciente notó que, el chico, se había enamorado de ella. El problema es que ella, aunque quisiese, no podría estar nunca enamorada de él. La vacuna es tan efectiva que no hay forma de hacer que vuelva atrás.

Ella le habló a él cuando perdió el interés, el enamoramiento, y decidió acercarse sin complejos, sin intención alguna de recibir reciprocidad de nada. Él se enamoró de ella cuando la chica se acercó y lo hizo sin pedir algo, sin esperar una respuesta a cambio, con honestidad y transparencia. Ella nunca pudo enamorarse de su irónico amor. Él jamás entendió por qué ella, la que se había acercado en un principio a hablarle, ahora parecía un témpano de hielo.

Ella maldijo el destino. Él concluyó que sencillamente ella no era "su chica". Él lloró como los buenos hombres. Ella rió irónica.

Él la amó por siempre y, ella, siempre quiso hacerlo, siempre quiso haberlo dicho, pero tras su automedicación, nunca lo consiguió.

Ella, como la mayoría de mujeres no logró decir que amaba y sin querer huyó del amor de su vida. Se vacunó para "no sufrir" y terminó perdiendo toda capacidad sentimental.

Él se arriesgó a sufrir y sufrió.

Ella perdió su alma. Él perdió la fe.


Pero todo eso no importa!, es sólo una historia, un caso de entre miles de personas satisfechas!, llame ahora al número 1-801-SINAMOR y descubra una vida sin sobresaltos ni complicaciones, una vida con todo bajo control, una vida como todos la hemos deseado: SIN ENAMORARNOS, GARANTIZADO!!! (o le devuelven su dinero!!!).




Te tengo una noticia mejor: cuando te enamoras y entiendes que la fuerza del amor se manifiesta cuando no esperas nada a cambio, entonces todo resulta a tu favor. Descubres que enamorarte es una bendición y un don del cielo. Que no todo será color de rosa, pero que amar te hace sentir en plenitud total. Como escribió alguien "No le puedes pedir a la primavera ven pronto y tarda en marcharte, sólo le puedes decir: ven cuando quieras y quédate todo lo que puedas".

El amor es en esencia: DAR Y SERVIR. No te equivoques. No te haces novia/o de alguien para "ser feliz"; te involucras sentimentalmente con una persona para "hacer feliz a alguien", que NUNCA SE TE OLVIDE ESO.

Ama, aunque no te amen. ¿Tienes otra opción?

De todas maneras seguirá pasando. Después de cualquier fracaso, te volverás a enamorar, parecerá necedad.

Y si no lo haces, si encuentras la vacuna anti - amor, descubrirás que te irá matando poco a poco, es una droga de la que nos volvemos adictos. Escogemos "no ir a los mismo lugares", "borrar su número de teléfono" y nos damos cuenta que eso tiene efectos inmediatos: ALEJAS A ESA PERSONA DE TU VIDA Y CONSIGUES NO VERLE Y ESTAR INHERTE. Es como la droga, cada vez quieres más. Te mudas constantemente, cambias de amistades, te haces inestable y finalmente: MUERES sentimentalmente.

Que Dios te bendiga.

miércoles, 11 de marzo de 2009

PALABRAS...

Primero quiero aclarar que no soy masoquista. Es decir, no encuentro placer en el sufrimiento y menos si éste es auto provocado o si simplemente, pudiendo evitarlo, no lo hago.

No disfruto sufrir por una mujer. Aunque es parte de lo que me hace sentir vivo. A lo mejor hoy digo esto porque ya me cansé de estar penando siempre por alguien, sin obtener algún fruto.

Estoy feliz, inusitadamente. Ayer traté mal a una chica que es especial para mí, me demostró que no me ama (al menos no románticamente, lo cual no es una desgracia, pero se dio en circunstancias indeseables) y estoy feliz. Anoche estaba insoportable, estaba necio, incontrolable. La llamé para disculparme, pero no contestó, quise tomar eso como una señal y no intentar una segunda vez; sé que hubiera contestado (casi siempre atiende a la segunda llamada), pero lo tomé como una señal y eso me relajó.

Pienso que ella se ha dado cuenta que soy alguien “al borde de la locura”, soy molesto, necio, incómodo. De esos que las chicas prefieren no contestarle el teléfono por tanta insistencia. Además pienso que no ha de caerle en gracia que pelee con ella cada poco, especialmente porque no me necesita. Si estamos bien, bueno por mí; si estamos mal, malo por mí. A ella no le va ni le viene.

Quiero que pienses en alguien que te pretende románticamente. A ti te cae bien, consideras que tienen una buena amistad, pero no te interesa algo más. Quieres llevar bien la relación, pero esa persona es necia, cambiante en su estado de ánimo y lo peor: estás consciente que tú no necesitas de ella (hablando estrictamente del tema emocional romántico), pero ella sí te desea, te necesita. Eso desarma. Cuando el amor se hace fácil, uno se pone idiota. Así que tener la sensación que alguien está enamorado de ti, te da fuerza. No es que creas que jamás te enamorarás de ella, simplemente no está entre tus planes, en realidad no te gusta (aunque no es fea) y pues no es tu tipo (aunque no la descartas, a veces te cae simpático). Pero ¿qué pasa entonces si esta persona se pone necia, intolerable, exigente, un poco pre potente?, obviamente tiras por la borda toda posibilidad y te cierras.

Digamos que en mi caso, yo soy el insoportable.

Quiero decir algo. He notado, por la encuesta que actualmente se encuentra activa, que la mayoría de quienes leen este espacio son jóvenes y, aunque lo nieguen, están en busca o al menos a la expectativa sobre “quién será el amor de su vida”. Este es el punto: chica, deja de buscar un hombre perfecto, porque nunca lo encontrarás y si lo encuentras, él también querrá a la mujer perfecta y tú no lo eres. Ocúpate en ser tú la chica perfecta, para que tu chico ideal, te encuentre. Él te verá perfecta, te verá exacta. Sé tú la ideal, deja de buscar, deja de pensar en qué o cómo vas a recibir.

domingo, 22 de febrero de 2009

Del amor

El amor es una fuerza incomprensible.  Hoy, como lo dije antes, tengo una sensación curiosa, bonita.  Talvez, como ha sido mi costumbre lamentablemente, sólo dure mientras llega la realidad, por eso es importante disfrutar.

 

La razón que me hace ser feliz.  Mientras más lo pienso tú.

 

Ahh…, siento escalofríos en la espalda.  Gracias a Dios por todo.  Tengo ganas de llorar, de salir corriendo, de escribir, de no dormir, de escuchar música que declare el amor de las personas. 

 

Tú cuando hablo, tú cuando sueño.

 

Pasión.

 

Okay.  Iré a dormir.  Que Dios bendiga esta noche y a cada persona que leyó cuando yo escribía.  Ojalá que particularmente este mi sueño pueda hacerse realidad.

 

 

Amo lo que seas, lo que puedas.  Amo lo que afirmas, lo que niegas.  Amo lo que dices, lo que piensas.  Amo tus instantes y lo eterno.

martes, 17 de febrero de 2009

MI ZAHIR

No sé qué me ha estado pasando. Estoy sufriendo de amor, quisiera verla.

El problema es que cuando la vea, no le hablaré, me falta ese valor. Aunque más que valor para hacerlo, hace algún tiempo decidí no hablarle y no puedo imaginar mi cara de tonto al platicarle nuevamente, después de una guerra inventada por mí. ¿Pensará que estoy loco?, ¿ni siquiera me hablará, lo tomará como venganza?

En realidad, debo confesar, no es la primera vez que le quito el habla, pero sí es la primera oportunidad que pasan más de dos meses sin dirigirme de ninguna manera hacia su persona; en ocasiones anteriores, pasado un mes, la llamo, la visito en su casa, le pido perdón, finjo que sólo me interesa su amistad (aunque en varias ocasiones le he dicho que a parte de amarla, me gusta románticamente) y ella acepta sonriente. Nos damos un abrazo y todo solucionado; eso de “finjo que sólo me interesa su amistad”, recién lo descubro ahora, ya que pasado algún tiempecito, empiezo a sentir otra vez cosquillas en el estómago cuando la veo; por supuesto, es mi amiga y respeto eso, pero también hay sentimientos románticos innegables, necios, al estilo “Terminator”: mitad amigables y mitad románticos.

El asunto es este: eso me hace daño. Porque después estoy con penas sobre el tema romántico. Así que decidí irme, alejarme de ella (como si pudiera dejar mi corazón y mi mente encerrados o hacerlos olvidar, o sea, como clásicamente me dicen “pero… ¿qué hago con mi corazón?” o “dile eso a mi corazón…”), y regresar hasta que no me causara problemas ni angustia su sola presencia, pero pasado algún tiempo, he descubierto que eso me causa quizás más inconvenientes.

Partamos de algo: antes del domingo anterior, nunca había tenido esta crisis de amor (o como le llamo yo “Síndrome Del Amor”, SIDA), pero es que al verla como la ví, plenamente bonita, pues algo sucedió.

Esta palabra la define a ella: BONITA. No es una chica espectacularmente atractiva (para mí sí claro, y que conste que soy muy exigente, quienes conocen mis gustos saben que no miento); su carácter es bonito, su sonrisa es bonita (de esas que hacen que te derritas), su inteligencia es suprema, su cuerpo es envidiable por las demás chicas, su estatura incluso es precisa; en realidad, ella es un buen prototipo de chica bonita, atractiva, encantadora; por si fuera poco, guarda esa pizca de inocencia y torpeza que necesitan las mujeres para que los hombres, doblemente torpes, sintamos que tenemos algo para ellas, que podemos ofrecer algo a cambio.

En realidad, me gustó. Debo decirlo abiertamente.

Mi problema es que aunque le volviera insistir mis sentimientos hacia ella, aunque me armara de valor y pasara un mal momento mientras le confieso que quiero que volvamos a hablar y que las cosas “sean como antes”, mientras le pido perdón, nos abrazamos y logramos reparar el tiempo perdido, mientras todo eso pasa, ella pues no sentirá atracción repentina hacia mí. Me quiere a la buena, quizás me admira un poco, me respeta indudablemente, pero sencillamente sabe que de la manera romántica no congeniamos, además no le gusto, así que es verdaderamente complicado vivir así.

Este es el problema más común de los amores: tú estás enamorado o enamorada de alguien (por cierto, nunca me he declarado “enamorado de alguien”, jaja, no sé por qué; bueno sí sé: porque me da miedo esa palabra, es demasiado comprometedora) y alguien no está enamorado o enamorada de ti. Ese es todo nuestro dolor, que la otra persona no nos ame tanto como nosotros a ella.

Ahora bien, a las chicas les resulta más complicado. Es decir, ellas creen que en su caso es peor, analizan que “qué vergüenza decirle que me gusta, ¿y si yo no le gusto?, ay no!, mejor no le digo”. Eso es mentira. Si una chica le dice a CUALQUIER hombre que le gusta, entonces él accederá; SIEMPRE las mujeres son las que llevan la relación, son las que permiten o no las cosas. Claro, habrá excepciones donde a él no le guste ella sencillamente, así que tendrá dos opciones: aprovecharse de la chica o negarse sutilmente, aunque con la segunda opción corre el riesgo que pasado algún tiempo descubra “lo bella que es ella” y termine enamorándose, cuando la chica ya lo olvidó “por lento”, como dicen.

Este es el mayor de los miedos en el amor: enamorarme y que no se enamoren de mí. Y justamente de eso, trataré de escribir en mi próximo post. Dicho sea de paso, tengo el reto de llegar hasta el final del asunto con esta chica, para descubrirme, para reinventarme y para poder trasladarte cada vivencia; he decido llegar hasta el límite, a costa de cualquier consecuencia. Estoy leyendo otra vez El Zahir de Paulo Coelho, quizás ese libro también me ha afectado.

Ja, un abrazo.

lunes, 16 de febrero de 2009

Extracto de El Zahir de Paulo Coelho

Estamos juntos desde hace ocho años, creo que ella es la mujer de mi vida, y aunque de vez en cuando (mejor dicho, con bastante frecuencia) acabe enamorándome de otras mujeres que se cruzan en mi camino, en ningún momento considero la posibilidad del divorcio. Nunca me pregunto si ella sabe de mis aventuras extraconyugales. Nunca dice ni hace ningún comentario al respecto.
Por eso me quedo absolutamente sorprendido cuando, al salir de un cine, me dice que ha pedido permiso a la revista donde trabaja para hacer un reportaje sobre una guerra civil en África.
–¿Qué me estás diciendo?
–Que quiero ser corresponsal de guerra.
–Estás loca, no lo necesitas. Trabajas en lo que deseas. Ganas dinero, aunque no necesitas ese dinero para vivir. Tienes todos los contactos necesarios en el Banco de Favores. Tienes talento y el respeto de tus colegas.
–Entonces, digamos que necesito estar sola.
–¿Es por mi culpa?
–Hemos construido nuestras vidas juntos. Amo a mi esposo y él me ama, aunque no sea el más fiel de los maridos.
–Es la primera vez que hablas de eso.
–Porque para mí no tiene importancia. ¿Qué es la fidelidad? ¿El sentimiento de que poseo un cuerpo y una alma que no son míos? Y tú, ¿crees que jamás me he ido a la cama con otro hombre en todos los años que llevamos juntos?
–No me interesa. No quiero saberlo.
–Pues yo tampoco.
–Entonces, ¿qué historia es esa de la guerra en un lugar perdido del mundo?
–Lo necesito. Ya te he dicho que lo necesito.
–¿No lo tienes todo?
–Tengo todo lo que una mujer puede desear.
–¿Qué hay de malo en tu vida?
–Justamente eso. Lo tengo todo, pero soy infeliz. No soy la única: a lo largo de todos estos años, he convivido o entrevistado a todo tipo de 23
personas: ricas, pobres, poderosas, resignadas. En todos los ojos que se han cruzado con los míos, vi una amargura infinita. Una tristeza que no siempre era aceptada, pero que estaba allí, independientemente de lo que me decían. ¿Me estás escuchando?
–Estoy escuchando. Estoy pensando. Según tu opinión, ¿nadie es feliz?
–Algunas personas parecen felices: simplemente no piensan en el tema. Otras hacen planes: voy a tener un marido, una casa, dos hijos, una casa en el campo. Mientras están ocupadas con eso son como toros en busca de torero: reaccionan instintivamente, siguen adelante sin saber dónde está el objetivo. Consiguen su coche, a veces hasta un Ferrari, creen que el sentido de la vida está en eso y no se hacen jamás la pregunta. Pero a pesar de todo, sus ojos muestran una tristeza que ni ellas mismas saben que llevan en el alma. ¿Tú eres feliz?
–No lo sé.
–No sé si todo el mundo es infeliz. Sé que están siempre ocupados: haciendo horas extras, cuidando a los hijos, al marido, la carrera profe-sional, el título, qué hacer mañana, qué hay que comprar, qué hay que tener para no sentirse inferior, etc. En fin, pocas personas me dijeron: «Soy infeliz.» La mayoría dice: «Estoy de maravilla, he conseguido todo lo que deseaba.» Entonces les pregunto: «¿Qué lo hace feliz?» Respuesta: «Tengo todo lo que una persona podría soñar: familia, casa, trabajo, salud.» Pregunto de nuevo: «¿Ya se ha parado a pensar si eso lo es todo en la vida?» Respuesta: «Sí, eso lo es todo.» Insisto: «En-tonces, el sentido de la vida es el trabajo, la familia, los hijos que van a crecer y a dejarlo, la mujer o el marido que se convertirán más en ami-gos que en verdaderos amantes apasionados. Y el trabajo, que se acabará algún día. ¿Qué va a hacer cuando eso suceda?»
«Respuesta: no hay respuesta. Cambian de tema.
»En verdad, responden: «Cuando mis hijos crezcan, cuando mi marido, o mi mujer, sea más amigo que amante apasionado, cuando me jubile, tendré tiempo para hacer lo que siempre he soñado: viajar.
«Pregunta: «¿Pero no ha dicho que ya era feliz ahora? ¿No está hacien-do lo que siempre ha soñado?» Ahí sí, dicen que están muy ocupados y cambian de tema.
»Si yo insisto, siempre acaban descubriendo que les faltaba algo. El dueño de empresa todavía no ha cerrado el negocio con el que soñaba, al ama de casa le gustaría tener más independencia o más dinero, el chico enamorado tiene miedo de perder a su novia, el recién licenciado se pregunta si escogió él la carrera o si la eligieron por él, el dentista quería ser cantante, el cantante quería ser político, el político quería ser escritor, el escritor quería ser campesino. E incluso cuando encuentro a alguien que hace lo que ha escogido, esa persona tiene el alma ator-mentada. No ha encontrado la paz. Por cierto, me gustaría insistir: ¿eres feliz?
–No. Tengo a la mujer que amo. La profesión que siempre he soñado. La libertad que todos mis amigos envidian. Los viajes, los homenajes, los elogios. Pero hay algo...
–¿El qué?
–Creo que, si paro, la vida pierde el sentido.
–Podrías relajarte, ver París, cogerme de la mano y decir: he conseguido lo que quería, ahora vamos a aprovechar la vida que nos queda.
–Puedo ver París, puedo cogerte de la mano, pero no puedo decir esas palabras.
–En esta calle por la que estamos caminando ahora, puedo apostar que todo el mundo está sintiendo lo mismo. La mujer elegante que acaba de pasar se pasa los días intentando parar el tiempo, controlando la balan-za, porque cree que de eso depende el amor. Mira hacia el otro lado de la calle: una pareja con dos niños. Viven momentos de intensa felicidad cuando salen a pasear con sus hijos, pero al mismo tiempo el subconsciente no deja de aterrorizarlos: piensan que pueden quedarse sin em-pleo, que puede surgir una enfermedad, que el seguro médico no cumpla las promesas, que uno de los niños sea atropellado. Mientras intentan distraerse, buscan también una manera de librarse de las tragedias, de protegerse del mundo.
–¿Y el mendigo de la esquina?
–Ése, no sé; nunca he hablado con ninguno. Él es el retrato de la infeli-cidad, pero sus ojos, como los ojos de cualquier mendigo, parecen estar disimulando algo. En ellos la tristeza es tan visible que no acabo de creérmela.
–¿Qué es lo que falta?
–No tengo la menor idea. Veo las revistas de famosos: todo el mundo ríe, todo el mundo está contento. Pero como estoy casada con un famoso, sé que no es así: todo el mundo se ríe o se divierte en ese momento, en esa foto, pero de noche o por la mañana, la historia siempre es otra. «¿Qué voy a hacer para seguir saliendo en la revista?» «¿Cómo disimular que ya no tengo el dinero suficiente para mantener el lujo?» «¿Cómo administrarme para tener más lujo, para que destaque más que el de los demás?» «¡La actriz con la que estoy en esta foto riendo, de fiesta, mañana podría robarme el papel!» «¿Estaré mejor vestida que ella?» «¿Por qué sonreímos si nos detestamos?» «¿Por qué vendemos felicidad a los lectores de la revista si somos profundamente infeli-ces, esclavos de la fama?»
–No somos esclavos de la fama.
–Deja de ser paranoico, no estoy hablando de nosotros.