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martes, 18 de octubre de 2011

Del te amo

¿Has tenido esa misteriosa tentación de gritarle a el/ella y a todo el mundo que le amas?

O ¿has deseado amar a alguien y es de esas cosas que aún no has experimentado?, no es que tu vida sea un fracaso o algo por el estilo, simplemente hay un vacío en ti, una materia pendiente.  No te preocupa aunque con frecuencia alguien te recuerda tu edad y amenaza tu juventud con que te "dejara el tren".

No debería importarte.  

Decir "te amo" es un acto profundo.  NO es sólo una frase, algo que suena bien.  Es verdaderamente tener una certeza en el alma y una obligación profunda en el corazón de expresar aquello que sientes.

Usualmente es para las mujeres algo que dicen sólo cuando están seguras (o creen estarlo) que a cambio serán correspondidas.  No se juegan (salvo extrañas excepciones), jamás arriesgarán su corazón para que sea destrozado, especialmente porque consideran que los hombres somos unos ogros (quizás por experiencias propias o ajenas, en todo caso tienen razón).

Es una palabra verdaderamente profunda que creo que debe causar autorreflexión en quien lo planea decir.  Pero en cuanto lo diga estará condenado a repetirlo y sentirá "necesidad" de decírselo a esa persona.

Querrá concluir las conversaciones telefónicas, los e-mails, los mensajes de texto, los mensajes vía Facebook y cualquier comunicación con un "te amo".  Suculenta frase que nos ilumina, nos hace sonreír, calma la sensación espasmódica en el estómago cuando vemos a la persona que es acreedora de nuestro amor.

El amor es maravilloso.  Y no es sólo cuando logra consumarse, sino cuando realmente existe.  Es mágico compartir el amor y ser correspondid@, pero aún cuando no es así, el amor sigue teniendo sus cosas álgidas y sus puntos exquisitos.

Amemos más, que el mundo sea mejor.

domingo, 6 de marzo de 2011

Carta número dieciocho

¿Y ahora qué?

Yo he pedido perdón cuando corresponde.  Cuando he cometido errores, cuando he sido infantil, pero y ¿ahora? El carácter se desarrolla en momentos como éste.

Yo no te odio, no estoy resentido como dice tu hermana, no te he tratado mal, no he enviado "emisarias" con mensajes subliminales (hasta me bloqueaste, eso me contaron y yo lo verifiqué; sólo duró un tiempo, por cierto).  O sea, no comprendo cuál es el enojo.  Yo hice todo lo que pude y la última vez, ya sé que quizás no lo recordás, me dijiste que no estabas interesada en mi amistad, cosa dolorosa, pero lo dijiste.



Post data.  Sigue sin gustarme el alisado de tus cabellos.  Antes de que podás pensar "qué me importa", pensálo.

No me escondo detrás de letras y desde el anonimato ni nada de eso.  Tengo el suficiente carácter para acercarme y hablar; en esta ocasión, también tengo el suficiente carácter para no acercarme y no hablar.

¿Qué hay adentro de tu cabeza?  Ya no se trata de mí.  Este no es un mural donde me comunico con la gente, si eso quisiera, llamaría, enviaría e-mails o utilizaría una vía más directa.

Particularmente en este caso, pienso que aquello que, según mi hipotesis, te hastió (este montón de palabras; eso dijo tu hermana, aunque ya sé que ustedes son la misma cosa, se lo cuentan todo, genial), quizás te des-hastíe.



miércoles, 2 de marzo de 2011

Enamorada de mí

Enamoré a una mujer de mis letras.  La conquisté con provocar que leyera mis ideas, constantemente.

Que se fijara en la elegancia de mi vocabulario y que soñara con un hombre romántico.

La hice suspirar con aquellas cosas que le dije, cuando pronuncié por medio de la palabra escrita las cosas que provocó al estar frente a mí.  Conseguí que suspirara dos veces por día, cuando leía "te amo" y cuando me veía llegar a lo lejos.

Estas cosas pasaron sin que ella lo supiera: se enamoró perdidamente de mí y no supo cuándo empezó ni cómo sucedió.  Me amó como no sabía que podía amar.  Descubrió que su aire independentista, fue lo que más me gustó de ella, en vez de ser, como todas las ocasiones anteriores, lo que me alejara.  Con el tiempo, notó que su elegancia coqueta y extravagante que en su casa critican, a mí me hace verla diferente, especial.

Ella descubrió que el cuidado que había mantenido sobre su apariencia (especialmente sobre su cutis; esas cosas que yo en definitiva no cuido; no soy fashion, no visto acorde a los colores, siempre elijo lo que no está de temporada y no es intencional, son errores que ya vienen de fábrica, supongo) rindió frutos, no porque su sola apariencia me gustara, sino que integralmente era un ser extraordinario, incluida la belleza exterior, que me permitían tenerla como de preámbulo.

Se enamoró y por supuesto que yo no tengo la culpa.  Le advertí que no lo hiciese.  Le pedí de favor que no se fuera a enamorar de mí, sonrió, pensó que yo era bastante abusivo y pretencioso (además de ególatra) pero terminó cayendo, poco a poco.

Ella se enamoró de mí, justo al finalizar de leer un post como éste, donde la invitaba a enamorarse y le aseguraba que tarde o temprano, acabaría enamorándose de mí.

Le dediqué mi tiempo, porque quise ayudarla.  Le dediqué mis letras para comunicarme con su alma, tal cual quisiera escudriñar ese lugar apartado para ella y el amor, donde sólo yo tuve cabida.

La verdad, creo que se empezó a enamorar un mes de febrero.  Y en diciembre terminó por aceptarlo.


 

martes, 1 de febrero de 2011

Soliloquiando

Jaja.  Es que me gustó besarte.  Y sé que uno no confiesa esas cosas, pero a mí me gustó!

Espera.  Siento ese aire con sabor a salado y fresco que sentí cuando caminaba por Livingston, Izabal, al norte de mi país.

No sé, tengo esa sensación que da cuando uno está en un lugar extraño dispuesto a cualquier locura.

Recuerdo el calor lúgubre que se siente cuando uno acaba de bajar del carro, del bus que llevaba aire acondicionado.  El bao que se siente.  Esa cosa que uno no sabe describir más que estando allí.  Tengo ganas de viajar, de desconocerme, de irme lejos, de no saber quién soy yo recordarme lo que fui.

Quiero simplemente comprender con precisión y a detalle esa cosa que le dicen vivir.  Quiero vivir, respirar, saber, no estar y simplemente caminar.

Tu piel, tu mirada.  Me gustas, por Dios. 

Hablaba del beso simple que te di en la mejilla.  Siento con más exquisitez la tentación del beso no dado, que del beso que se dio.

La vez que te detuve, tercamente, hasta asustarte, para insistirte en que me dieras un beso, hasta que ambos descubrimos que definitivamente te aterra besar a alguien por tu falta de práctica.



No me gusta tu pelo (mentira, amo cuando está despeinado).  No soporto la voz chillona con que hablas inevitablemente.  Chillona. Apuesto algo, ahora que dije "voz chillona", te sentiste identificada porque es una de tus características esenciales.

Ja.  Sólo lo hice para asegurarme de mantenerte entre mis fieles lectoras.

Y punto.

De lo feliz que me hace pensarte

Qué te puedo decir?

Olvidé el sabor extraño que sentía cuando no respondiste mis diecisiete llamadas.  No sé qué se sentía jamás obtener respuesta de mis mensajes, mis e-mails y demás formas de comunicación terca con que intenté acercarme a tu mente, a tu corazón o a ti simplemente.

Pero por supuesto que el amor no se ausenta.  El amor nunca deja de ser, el amor es siempre.  Yo te amo para siempre.

Se me olvidó, por cierto, aquella cosa agobiante que se siente cuando planeaba cómo sorprenderte, qué cosa decirte que te hiciera sonreír.  Y luego me daba cuenta que la creatividad, el amor, todo eso destilaba cuando dejaba de afanarme.  Las mejores palabras, las letras más bonitas que te dije y las cosas que te di, vinieron con la sola inspiración que provocaba recordarte; recordar la sonrisa, recordar la cosa que me dijiste y que me hizo sentir que el mundo había sido creado exactamente para verte.  Sólo para contemplar, a detalle, toda tú.  Me dediqué a consumirte.  Consumí tus miradas, tus bromas que no daban risa pero de las que me reía.

Admito que no sabía cómo titular este post; las reglas periodísticas dicen que primero se redacta y luego se titula, pero no me funcionó.  Así que pensé en lo feliz que me hace pensarte, en la cosa que siento al recordarte.
Me gustaría encontrarte, sonreír, saber y disfrutar que nadie te amará como yo, no porque yo sea muy bueno, sino porque tú provocaste todo el amor que puede salir.  Ese amor que trasciende, que va más allá de un simple gusto, capricho o cualquier cosa con la que se pueda confundir el amor.

Estoy feliz.  Me hace feliz recordar.  Tengo nostalgia de ti.  Sólo, no sé, me hace falta conquistarte y no lograrlo.  Suena a masoquismo.


Quiero ver tu corazón, desnudo, al aire libre.  Tocarlo, manipularlo.

Apuesto, lo que sea, que aprenderás a amar.  A como dé lugar.

No me pidas que cometa locuras, ninguna más, especialmente la de creerte.


Ya!

jueves, 6 de enero de 2011

Amor ininterrumpido

Te amo ininterrumpidamente.  Sin pausas, sin momentos de locura ni estupidez.

Te amo siempre.  Te amo cuando te lo digo y cuando no te lo digo.  Te amo cuando te sonrío y cuando estoy serio.  TE amo siempre, sin interrupciones, total y toda, tú.

Te amo sin tiempo ni medida.  Te amo sin colores, sabores ni tamaños. Te amo agrupadamente, sin separarme.  Te amo diametralmente, te amo panorámicamente.  Te amo inmensamente, como la inmensidad que se siente al estar en el Mirador Juan Diéguez Olaverri en la cima de Los Cuchumatanes, esa sierra exquisita que abriga al extraño, lo cobija entre montañas, fríos, ovejas, gente mam.
Te amo así, como dicen que es amar.  Sin detenimientos, sin pausas.  Sin detentes.  Te amo como entendí que era el amor.  Como supe que el amor es.

Te amo exquisitamente.  Te amo sin interrupciones.  TE amo cada vez.

Te amo cuando pienso en ti y también cuando no pienso en ti.  Te amo cuando estás y cuando te vas.

Te amo si me amas; y te amo sino me amas.  Te amo cuando me ves, cuando me ignoras.  Te amo dormida, te amo despierta.  Te amo callada, te amo ruidosa.

Te amo, sencillamente a ti.

Hay cosas que definitivamente el dinero no sabe comprar.

Te amo ininterrumpidamente.

sábado, 11 de diciembre de 2010

De enamorarse, de amar

Este año que está concluyendo ha sido especial de muchas formas para mí.  Como cada vez, de madurar diferentes áreas, de preparación, de crecer.

Pero recurrentemente el tema romántico, del amor, de las relaciones, parece ser lo que mueve al mundo.  El soltero, quiere tener pareja; el que tiene pareja trata de consentirla para que esté feliz; cuando se casan, ambos procuran ser fieles y tratar de no caer en la monotonía que implica el diario vivir.
Al pasar de los años, si la pareja no está, por muerte, por divorcio, se reinicia la cosa.  O si aún está al lado, tratan de que la cosa funcione, que no sea una amistad que los une por los años de convivencia sino un amor de verdad pasional.  Y pienso que si el amor en verdad fuera la pena de todo esto, sería genial.

No es el amor.  Es la apariencia.  Es el deseo de sentirse amados, porque parece que eso nos hace felices.  Es el deseo de tener quién te consienta, quién te conquiste.

Una chica quisiera escuchar "cuando pasas, el olor que dejas en el aire es mi excusa más pura para respirar y continuar viviendo".  Y por supuesto que eso no pasa.  Y particularmente cuando he ensayado decir eso, porque eso siento, resulta que la persona no me cree, se ríe, cree que soy exagerado, como si quisiera imitar un cuento idiota de hadas.

De cierto digo que no es así.  En realidad lo pienso, lo siento.  Cuando exclamo esas cosas, de verdad es lo que vivo.  En serio es lo que me pasa.

La gente cada vez arriesga menos su corazón; cada vez se lanza menos por lo que cree.  La gente ya no expone su corazón, porque podría ser doloroso.  Las personas prefieren tener garantías de amor; o al menos que la relación sea conveniente (no hablo sólo de dinero, digo conveniente pensando en que la familia lo acepte o la acepte; en que sea alguien digna o digno de presumir en las actividades sociales; y por supuesto, también hablo de dinero).
La gente dice amarse por conveniencia, por soledad, por costumbre, por aceptación social.  Por cualquier cosa, menos por aquello que en realidad debe ser: necesitar a la otra persona para vivir; intensificar sus minutos cuando esa gente está y restarle importancia a la vida si eso no pasa.  Amar, no sólo sentir, también decidir hacerlo así.  Las personas ya abandonaron la realidad del amor; ya no importan las cartas, las rosas, los sentimientos valen menos, son machucados diariamente a diestra y siniestra.

A nadie, a ninguno le importa sentir, amar, vivir, respirar.  Nadie quiere escribirle una carta a la chica que pretende, amarla con la vista.  Ahora las personas prefieren "salir" y si la cosa funciona, besarse y no pensar, sólo dejarse llevar para ver a dónde lleva la cosa.  Me dirán anticuado, aburrido, tonto, idealista, soñador, romántico, cursi.

Prefiero continuar amando con cartas; exclamar mi amor de la única forma en que sé: con un te amo.

Prefiero enviarle un mensaje de texto sin alguna excusa razonable; o llamarla sólo para escuchar su voz.

Prefiero decirle aquello que atraviesa mi mente cuando pienso en ella: que es adorablemente imperfecta e increíblemente bella.  Prefiero que mi amor evolucione y madure, pero arriesgarme.  Arriesgar porque sigo creyendo en el amor; en el amor que siento por una mujer.  Una mujer que amé con toda la fuerza de mi alma, con toda mi inteligencia y con todos mis sentimientos; una mujer que consideró que yo no soy la mejor opción para ella; o una mujer que simplemente no logró "sentir" por mí aquello que consideraba necesario para darse una oportunidad de conocerme un poco más, de cerca.

Esa mujer que entrecortó mi respiración, que me hizo temblar sólo por sentirla cerca; esa chica que provocó en mí las ideas más raras que jamás tuve, sólo para expresarle mi amor, y que dudo volver a tener; esa chica que me hizo volverme más necio de lo que ya era.  Yo prefiero eso.  Prefiero decirle: te amo, y arriesgarme a no ser correspondido, que estar con alguien de quien no estoy seguro si amo, que sólo me gusta y que parece ser lo menos malo que conseguí, conformarme con lo que, después de todo, no es tan malo.

Prefiero amar.  Prefiero amar.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mis promesas

Prometo darte el mejor de los besos que podré dar.  Cada día.

Prometo hacerte reír por cosas que usualmente no tienen gracia, pero que venidas de mí, no sé por qué, son chistosas.  Cada día.

Prometo, a ti, te prometo, enamorarte y no olvidar jamás que amé conquistarte con desesperación.  Cada día.

Prometo seguir amándote al amanecer; cuando no traigas el maquillaje, los peinados alevosos y esos detalles que sólo acentúan tu belleza natural.

Prometo que cuando me enojes y sienta que la furia llegó a su límite, me calmaré, recordaré cuánto te amo y te reclamaré con más paciencia, paz y cordura.

Y de hecho, prometo continuar escribiéndote.

Prometo llamarte y cuando preguntes "para qué llamaste?", diré "sólo para recordarte que te amo".

Prometo hacerte volver a la realidad diciéndote que JAMÁS te regalaré la luna o te bajaré las estrellas.  Porque sería una estupidez y lo estúpido no siempre es romántico.  Lo que sí puedo hacer, es prometerte que cada vez que vea la luna, pensaré en ti.

Prometo que estas no son promesas simples.  Son convicciones, es mi modo de vivir.

Prometo no preguntar por amores viejos; y cuando sienta celos, prometo que serás la primera en saberlo.

Prometo que cuando no tenga ganas de verte y esté en mis días difíciles, te lo diré para que estés advertida y la cosa sea más fácil.

Prometo que la vida a tu lado, aunque no será más fácil ni barata, será toda una experiencia que a ambos nos alimentará.

Prometo sonreírte sin razón alguna, sólo para que sepas que te amo y que me hace feliz hacerlo.

Prometo pedirte que me dediques una sonrisa, de esas exquisitas de las que me enamoré.

Prometo enamorarme de ti, al menos, una vez al mes.  Así, como la luna.

Prometo que mi intención más profunda es ayudarte a llegar al cielo lo más pura posible, bendecirte y conseguir vivir el sueño del que me hizo.

No prometo serte fiel.  Porque no es necesario.

Tampoco prometo amarte.  Porque una promesa es algo que uno hace para convencer a la otra persona de la probabilidad de lo contrario.  Y en mi caso, no hay ni una sola probabilidad de no amarte.  Simplemente no puedo, no sé cómo es.  Intenté muchas veces dejar de amarte; probé, experimenté y me arriesgué a intentar no sentir amor por tu alma, pero fracasé.

Te amo.  23 veces.

martes, 23 de noviembre de 2010

Felizmente

Hola a todos y todas.

He superado un cuadro de depresión.  Mi psicóloga a media crisis el domingo me dijo "la depresión es algo opcional, tú decides seguir así y usualmente la gente no sale de ahí hasta que se harta de tal forma que ya no soporta y decide cambiar".

Estoy muy feliz.  Otra vez sin más motivo que el de estar vivo.
La vida es corta, cortísima.  Ayer pensaba qué se sentirá morir, qué piensas, a dónde va esta conciencia que tenemos.  No sé, es el misterio más grande y mi incógnita más presuntuosa.

Y en estos días de ausencia de mí mismo, tuve la oportunidad de volver y reflexionar.  Pensé en Dios, en ese ser superior, supremo que está indistintamente.  Que no es un sólo espíritu que anda por ahí haciendo milagros.  Definitivamente es una persona.

Y yo reconozco que soy necio o perseverante, según se vea.  Admito que puedo asfixiar con palabras, ideas y demás.
Siento como cuando uno acaba de salir de un hospital; ve todo a colores, mágico, bonito.

Es cierto, amo a una chica.  Ella es una persona con una nobleza increíble, con un corazón que no sabe guardar rencor.  Claro que tiene durezas, claro que entre su debilidad de carácter, sabe enojarse.  Por supuesto que se equivoca y no me cabe duda que tiene una montaña de aciertos.  Hasta hace un tiempo la consideré mejor que mí en todo.  Pero Dios logró hacer que la viera indefensa, lo ingenua que es (o que aparenta ser), lo simple, sencilla y lo mortal que es.  No es perfecta y eso es lo que más me alegra: me hace tener una oportunidad.

Últimamente siento como si ella, con el lenguaje indirecto femenino, me está queriendo decir: por favor, eres un buen chico, pero yo no siento nada por vos, no quiero lastimarte ni que perdás el tiempo.
Y como ella se justifica en no saber qué decir (que he entendido que en realidad es: no me interesas, pero decírtelo podría sonar cruel, además vos sos muy dramático) pues no sé con precisión si eso piensa.

Estoy feliz.  Admito, reconozco que ya esto se me salió de las manos.  A pesar que es la mujer que más he amado en esta tierra, ella no me ama.  No le basto yo y mi amor.

Y por supuesto que hoy es la que más he amado; pero no tengo dudas de que si no es ella, otra persona será que ame más.

Que conste que no ando desesperado por tener una mujer.  Sin querer sonar mal, podría tener a muchas mujeres, sólo sería de desearlo.

He tenido la oportunidad de aprovecharme del cuerpo de algunas, que me lo han pedido y no ha sido por una cuestión meramente carnal, sino porque sé que me aman y quieren expresarme de esa forma, de la forma más total y física, ese amor.

Que el tiempo pase.  Chicas: SEAN damas, pórtense de forma cortés, hagan sentir a los chicos que su esfuerzo por conquistarlas, en realidad es digno de un caballero.  No digo que les hagan ilusiones o les den esperanzas falsas.  Pero sean damas.  Todo en esta vida se paga.

Chicos: no se rindan.



Post data.  Desconozco si seguiste leyendo el blog.  Sólo quería recordarte que te amo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Carta extra número cuatro

¿Alguna vez te has preguntado qué cosa implica las cartas extra?  Yo me lo pregunté cuando estaba empezando a escribir esto.  No sé.  Supongo que es para no acumular tantas cartas, jaja.

Te amo.  Y te aseguro que has sido transversal en mi experiencia de aprender un poco más sobre el amor.  Y en ese aprendizaje, Dios me ha llevado (indudablemente ha sido él, sólo a él se le ocurrirían cosas como esa) a vivir exactamente qué se siente sentir como vos sentís.  Y qué se siente no sentir como vos no sentís.  Y sé que es un tema difícil, complicado.  Porque por un lado no sería justo lastimar el corazón de alguien que parece ser increíblemente bueno al decir "no"; pero por otro, sería más injusto no decir ni "si" ni "no" o decir "si" cuando la realidad de tus sentimientos no es esa.  Yo nunca lo viví, hasta hace unos meses y no me cabe duda de que la mano de Dios tuvo que ver.

Pero como en el amor y en la guerra todo se vale (no sé quién instituyó eso o si es cierto acaso), quiero decirte que te amo.  Te amo cuando te hablo sin parar, te amo cuando no te digo una sola palabra y no te volteo a ver, sólo quiero sentir qué cosa se siente amarte, pero aún teniéndote cerca, no hablarte. Y no es por masoquismo o un experimento raro, a veces nada más pienso que no es lo más prudente estar a tu lado todo el tiempo, suelo ser desesperante.

Confieso que me gustas.  Confieso que el hecho de que me gustes y de que te ame, no ha sido para nada fácil.  Nunca le dije a NADIE (esto quiere decir: NADIE) "te amo".  Y pienso que hubo quienes merecieron escuchar eso, y aunque tal vez tal como yo, merezco un "te amo" tuyo (otro, diferente a los que ya me has dicho), no basta.

Tal vez yo no sea suficiente.  Pero no por una mera incapacidad mía, o por una incapacidad tuya.  Quizás, simplemente, la cosa sea así.

Hoy, 22 de noviembre del bendito 2010, quiero decirte que te amo como no sabía que podía amar.

Te amo número diecinueve: te amo con paz, en silencio y con paciencia.

Quiero que seás la mujer de mis sueños.  Ahhhhh...(suspiro chistoso).

martes, 16 de noviembre de 2010

TE AMO PARA SIEMPRE

Escucha bien: te amo, para siempre.  Sé que escuchas mi voz en tu mente.

En serio tú no me amarás nunca?

Digo, considerando que te amaré de por vida, deberías también sopesar la idea de finalmente enamorarte de mí.  De todas formas, te garantizo que nadie te amará tantísimo como yo.  Y no es que sea engreído o prepotente, es sólo que no es posible amar más que yo.  Es mi castigo, por haber decidido amarte.

Ya sé.  Espera.  "Uno no decide de quién enamorarse, porque eso no es una decisión".  Claro! o mejor esta "es que no siento lo mismo que tú por mí", jajajajajajaja.

Qué sabes? cómo sabes qué siento?

Tengo ganas de bailar contigo.  Esta misma noche.  Francamente no sé ni cómo se hace eso, pero hoy no sé quién soy! y como no sé quién soy, puedo reinventarme, ser cualquiera.  Y quisiera bailar, contigo.

Claro, en esa "reinvención" de mí mismo, apareces tú! jajaja.  No me libré de mi demonio.  O de mi ángel.

Qué eres? eres bendición o maldición? Dame un beso, así como de forma meramente casual.

Eres bondad o maldad.  Eres lo mejor que me pasó o lo peor de esta vida? no sé.  Eres lápiz o cuaderno? eres fea o bonita? ya ni sé.  Pero quiero bailar contigo! esta noche.

Veamos.  Las palabras se alinearán y estarán calibradas para que nos amemos.

El "te amo" te dice que a mi lado serás feliz.

El "te amo número dos" te dice que NO PODRÁS ser feliz con nadie más, porque nadie te amará más que yo.

Eres loca o cuerda? no sé! ay por Dios! no me decido.  Me gustas peinada o despeinada? tú qué crees? me gustas enferma o sana? 

Me gustas o simplemente me gusta que me gustes?

Te amo o amo amarte?

Amo la forma de amarte, pero no te amo a ti?

Na!

Te amo, para siempre.  Tú, eres el amor.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Mis detalles

Estaba en la Plaza Fontabella, entre la 12 y 13 calle de la zona 10, entre tercera y cuarta avenida.  Caminaba por allí porque durante casi dos años trabajé cerca, en un edificio relativamente nuevo.

Estaba haciendo cola para ingresar al banco, en realidad sólo hacía tiempo a que entrara su mensaje avisándome que ya venía en camino.  La invité a desayunar por su cumpleaños.  Aunque cualquier excusa es buena para verla.

Dijo que al fin le habían entregado la llave del locker o algo así, que si todavía seguía en pie la invitación.  Así que apresuré mis pasos, casi corrí.  De pronto, recordé que una vez su hermana me dijo que "ya llegaría el momento de regalarle rosas a alguien".  Y, lo tomé como una señal (soy iluso, ya sé) y compré unas rosas en un puesto que estaba en la esquina, donde doña Rosario.

La verdad, quería rosas de todos los colores.  Porque quería decirle, con las rojas, que la amo; con las amarillas, que valoro su amistad.  Y así, quería tener un abanico de opciones.  Pero no habían, sólo rojas.  Así que era un tremendo ramo de rosas rojas.  Honestamente no sabía cómo dárselas ni cuándo dárselas, así que decidí ponerlas sobre la mesa y esperar a que ella preguntara; pero terminamos de comer y nunca preguntó.

Entré al restaurante; la persona de la entrada me preguntó si alguien me acompañaría y le expliqué: "soy periodista y hoy tengo una reunión con alguien ¿hay algún lugar donde pueda conversar con la persona que está por venir?"

Amablemente me condujo a un sitio y me dijo "le ofrezco este lugar, es bastante...privado".  Había un televisor, lo cual no me gustó del todo porque ella es usualmente muy distraída, así que me costaría el doble captar su atención.  Y es que, si le decía que se sentara del lado opuesto al televisor, quedaría con la vista al pasillo; y si observaba a alguien más, sería peor.  Preferí que viera la televisión y no a otras personas.  En la pared estaba colgada la cara de un gran animal, un búfalo o un toro, francamente no recuerdo.

Saqué la prensa para ojearla, más para aparentar que en realidad soy periodista.  Aunque supongo que el mesero sospechó, al ver las rosas, rojas.

Me levanté y le dije a la persona de recepción "la mujer que vendrá, es posible que pregunte por mí; usted la identificará de inmediato.  Es la mujer más increíblemente bonita que jamás haya visto; además, usa una filipina".  Ambos reímos, y agregó cortesmente, como acostumbrado a esas escenas "no se preocupe, caballero, en cuanto venga, la llevo con usted".

Cinco o siete minutos más tarde recibí un mensaje o llamada de ella, no recuerdo, pidiendo que saliera a buscarla.  Así que le pedí que caminara a la recepción y yo haría lo mismo para encontrarnos.  Los nervios aparecieron.  A medio camino iba, cerca de la cara del búfalo, cuando la vi venir, sonriendo sin motivo aparente.  La abracé.

Le pregunté que cómo sabía dónde estaba y me dijo que el señor de la entrada, en efecto, le dijo que ya la esperaban.

Al final, las rosas se las dí sin mayor preámbulo, quizás un poco torpemente, lo admito.

Pero menciono todo eso porque no sé si en estos tiempos invitar a comer a la mujer que amas, regalarle un ramo de rosas y platicar con ella, es lo que se hace.

Creo que tampoco ya no se escriben cartas.  Y me parece, no sé por qué, que hay muchas cosas que ya no se hacen para conquistar.  Y yo sigo como viviendo en el tiempo pasado.

Le di las rosas, nervioso.  Le regalé un libro esperando bendecirla.

Antes le regalé un botón (que se me cayó de la camisa) y sin pensarlo tanto, lo pegué en un pedacito de cartón o algo así; le escribí "te quiero, y para muestra: un botón".  No sé si eso es ridículo, pero eso hago yo.  A cambio recibí un "me han dado agujas, hilos, pero nunca un botón".  Supongo que ella es igual de torpe en esas circunstancias, que yo.

Pero tal vez esas cosas no le gustan a ella.  O tal vez las cosas sí, pero yo no.  O tal vez las cosas le gustan y yo también, pero hace falta algo.  O quizás simplemente no le gustan las cosas ni yo.

¿Qué es el amor?  Ella es el amor.  Ella es mi amor.

Yo no existo en el mundo de ella.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Al respecto de esa cosa llamada amor

No digo "cosa" como menospreciando ni peyorativamente.

Hace unos días, una muchacha, muy enojada me dijo: el amor sólo existe si es correspondido.  Respeto, pero no comparto tu idea de que uno debe amar sin esperar algo a cambio; eso es tonto.

Y creo que el vínculo perfecto, que es el amor, precisamente es perfecto porque VINCULA.  Y vincular implica unir dos cosas, poner en común.  Pero creo que amar a alguien no depende de si esa otra persona te ama o no.  Y creo que el amor puede ser real, muy real, aún sin que la otra persona te corresponda.

Amor.  A veces me pregunto por qué amo tan neciamente a una mujer si ella no me ama.  Y si quieren una respuesta, esperen unos años o pregúntenle a alguien más.  La verdad, no sé por qué la amo, no sé por qué la amo tanto.  Es decir, no sé por qué la amo cuando ella no me ama de la misma forma.  Al menos por ahora.

Esa cosa llamada amor.  Uno ama.  Uno odia.

Sé por qué la amo.  Sé enumerar sus cualidades, físicas, almáticas, espirituales.  Las amo y me gustan.  Sé ver sus errores, los que no estoy dispuesto a tolerar, pero sí estoy dispuesto a ayudar a cambiarlos.  

En internet hay 154 millones de páginas que contienen la palabra "amor", al menos eso dice Google.  En el diccionario de la Real Academia Española hay 14 definiciones y 21 diferentes usos para "amor".

Pero qué es "amor"?

Esa cosa que le dicen amor, no es lo que Hollywood publica.  No es sexo feliz y desordenado.  No es besos; no es las mentiras del cine y la TV.

Esa cosa llamada amor, es más.  Es, mmmm..., es como un no sé qué de qué sé yo. Bueno, el amor es...es ella! el amor es ella!  Es ella cuando la veo venir y no sabe que la vi.  El amor es ella cuando la llamo y desconoce por completo que pensé en qué decirle, aunque nunca me sale como quise.  El amor es darle un regalo, que vino de repente a mi mente como una idea turbulenta y la tuve que llevar a cabo, porque la amo.  El amor es ella cuando no me contesta los mensajes y sigo enviando porque sé que la amo, porque tengo absoluta certeza de que mi amor es eso: amor.  Es amor y ya.  El amor es ella.  Claro que sí! cómo no se me ocurrió antes!

Bueno, García Márquez dice que el amor es un "sentimiento contranatura".  Y quizás sí.  No sé.

El amor es ella cuando tiemblo a su lado, nervioso.  El amor es ella cuando la trato mal porque soy como un niño que patea en la espinilla a la chica que le gusta.  El amor es ella cuando la vuelvo a tratar mal porque no sé cómo tratarla, me da demasiado pánico y termino regándola, pero la amo.

El amor es escribir por las mañanas, por las noches, por las tardes, desde cualquier lugar, porque la amo.  El amor es...mmmmm, el amor es amar a una mujer que asegura no amarte, pero que tú sabes en algún lugar de tu interior que quizás te ame.  No por tus grandes cualidades, si no porque así pasó antes.  El amor es pensar en ella 32 veces por día, queriendo agregar horas para continuar teniéndola en mi mente.  El amor es retarla a que le pida a Dios una señal del cielo que soy "yo" y que es "ella".

Sí.  En conclusión, mis queridos: el amor..., es ella.

Te amo y punto!

martes, 9 de noviembre de 2010

Quisiera darte un abrazo.  Sentir que eres total y completamente mía.  Aunque sé que lo eres, sólo necesito sentirlo.

Me gustaría darte un beso; sólo tocar tus labios con los míos y decirte así: te amo.

Amaría el momento en que esto, en vez de escribirlo, te lo pudiera decir viéndote a los ojos.  Diciéndote que todo estará bien y mejor cada vez.

Me gustaría decirte después del abrazo, que todo estará bien.  Que aunque no es todo, aquí estoy yo, para ti.  Las mujeres desean enamorarse del hombre que también se enamore de ellas; yo te amo con toda mi alma, ya lo conseguiste, lograste que este hombre se enamorara de ti.  Te amo intensamente.

Te amo.  Lamento mucho no ser el personaje que tú podrías amar.  Cada vez que pienso en ti, se me atraviesa un "te amo" en la mente.  Hasta me duele amarte, en serio.

Siento un amor desesperado.  Te amo como no sabías que alguien podía amarte.

Y lo más difícil es que yo sé que después de mí, nadie te amará tan bien y tanto como yo.  No es que presuma, es que yo sé que te amo mucho.  Y, para mí, eres adorablemente imperfecta.  Para mí, eres "ella".

lunes, 8 de noviembre de 2010

Me gusta mi forma de amarte

De colores, sabores, tamaños diferentes, intensidad agrandada.

Me gusta mi forma de amarte.  Me gusta porque sacas lo mejor de mí.  Haces que de aquello que no sabía que existía en mí.

Me gusta la forma en que te amo, porque no sé por qué, siento que es la mejor.

Te amo como no sabía que podía amar.

Me gusta tanto cómo te amo, porque todo lo que tiene que ver contigo, me gusta.


Te amo.  Por eso cada vez que sé que te veré te regalo un dulce, una mirada, una sonrisa, un llavero, una hoja, cualquier cosa.  Sólo quiero que cada átomo, cada poro de ti sepa que te amo.  No te amo con desesperación, te amo con intensidad.

No te amo con terquedad, te amo con perseverancia.

Te amo.  Y punto.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Te amo (sí).

Te amo.

He escrito y borrado varias veces estas letras.  Pero es que no se me ocurre otra cosa más para decirte que "te amo".  Es que te amo.  Te amo como no sabía que podría llegar a hacerlo.

Te amo toda.  Completa.


Te diré quién eres.  Eres la mujer que tiene la capacidad involuntaria de ponerme nervioso con su sola presencia.  Eres la mujer que puede cambiar mi estado de ánimo, de feliz a infeliz y viceversa.

Eres la mujer que más he amado en esta tierra.  Eres la mujer que me gusta.


Y no sé.  Quizás seas "ella".

lunes, 1 de noviembre de 2010

Dulcísimo noviembre

En mi país las personas celebran hoy a sus muertos.  Asisten a los cementerios, adornan las tumbas, comen allí y sienten que comparten con el ser querido que murió.  Además, se come fiambre (una mezcla de diversos embutidos y ensalada).

Pero para mí noviembre es un preámbulo.  No es que diciembre sea el mes más bonito del año, como dicen.  Es sólo que a mí me fascina el frío y el viento, la lluvia.  Y aunque usualmente en la parte final del año en Guatemala no llueve, sí hay frío, mucho frío.  En Quetzaltenango, de donde es mi mamá, el frío es intenso y disfruto salir a la calle y regresar con los labios rajados.

Dulcísimo noviembre me gustaría que fuera.  Porque he decidido que mi amor no pasará de este año.  Si no tengo ocasión de conquistarla, he decidido que es porque definitivamente debo rendirme.  Ella no me ama y aunque disfruto enamorarla, creo que es sabio saber reconocer el momento indicado para tomar la decisión de apartarse.  Ella vale la pena, juro que sí.  Pero ahora le daré la oportunidad de mostrarse.  Ahora le toca a ella actuar, ya he vaciado mi alma.  Le he dicho que la amo de todas formas, a estas alturas la certeza que abriga su alma sobre mi amor, no es vacilante.

Hoy mi prima me preguntó que si "ya no estaba peleando con ella" (con la chica que amo) y le respondí que nosotros nos amamos a ratos.


Te amo.  Sé qué quiero de vos.  Tengo absoluta certeza de mis decisiones.  Te amo de 23 maneras, de amo de todas las formas.  Te amo como no sabía que podía amar.  Te amo como nunca amé a nadie más.  Y curiosamente no es por algún mérito especial tuyo, es sólo tu alma.  Tu espíritu, algo que no sé ve y que francamente le desconozco el nombre.


No pretendás no hablarme nunca y que el domingo te sonría como si fuéramos dos grandes, grandísimos amigos.  Yo no soporto la hipocresía.  No soy de los que saluda el domingo, abraza y se hace creer que soy "hermano" del que veo, o que soy un gran amigo de esa personas, sólo por eso.  Hay cosas que se construyen, se edifican.  Es tu tiempo de construir.  Es tu tiempo de edificar.  Caso contrario, entiendo que no. Que no se pudo, que no se quiso.  Edificá amistad.  Edificá amor.  O no edifiqués nada, ni amor ni amistad.  Soy sólo un ser más, seguro hay muchas personas que se encargarán de no hacer notar mi ausencia.  Tu vida no es amarga si yo no estoy.  Tu vida no pierde control si no te hablo.  Es más, ni siquiera te doy oportunidad de extrañarme, lo sé bien.


Te amo.  Dulcísima.  Sos exquisita.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Querido diario

Querido diario, estoy viviendo días buenos, aunque a veces me recuerdo que la mujer que amo, no me corresponde.  De todas formas, sigo siendo feliz, feliz porque respiro, feliz porque pienso, feliz porque escribo, feliz porque existo.  Pero luego recuerdo que respiro, pienso, escribo y existo, y ella no está conmigo.

He hecho un balance y no me puedo quejar.  En mi país sólo el 8% del población total tiene acceso a estudios superiores y yo los tengo.  En mi país más del 60% de guatemaltecos viven en condiciones precarias de pobreza y yo puedo comer, transportarme, vestirme y dormir todos los días, a como dé lugar.  Tengo una computadora y un teclado para escribir, tengo dos celulares, aire en los pulmones y me considero medianamente inteligente.  Claro, de pronto me viene el pensamiento de que ella no está a mi lado.  No la tengo para contarle mis nuevas experiencias académicas en la universidad, no la tengo para luchar y trabajar por una mejor vida; y aunque tengo dos celulares, no la llamo porque no responde, no le envío mensajes porque quizás no los ve, jamás me entero, ella nunca dice nada.

Pienso que analizar el cine y el teatro últimamente, me han hecho comprender un poco sobre la vida real, algo más.  Pero mi vida real es que ella no me ama.  

Por supuesto que no quiero sonar deprimente ni mucho menos.  Mi vida no es depresiva.  Amar (particularmente a ella) es una de las cosas más emocionantes que me han sucedido.

Yo la amo, a pesar de ella misma.  Ella es exquisita en todo el sentido de la palabra, lamentablemente sus errores egocéntricos me hieren.  Me lastima su indiferencia, me lastima su frialdad, me duele el vaivén de sus emociones, me carcome el alma saber que quizás me ama, pero quizás no.  O tal vez me miente.  O tal vez no me sabe mentir.

Ella es el cielo y es el infierno.  Es dos cosas a la vez.  Es lo que no quiero y es lo que más amo.

Es mi antítesis preferida.


Te amo, a pesar de ti.  Perdón si amarte ya no te bendice.  Una vez me dijiste que yo no me imaginaba lo importante que era para ti, espero que eso no se haya desvanecido aún.  Espero seguir siendo importante y bendecirte.

Mis palabras no saben mentirte, soy inescrupulosamente honesto.  Descaradamente te digo la verdad siempre.  Bien sabes que no te sé mentir.

Pero te amo! qué puedo hacer?! te amo demasiado! qué quieres que haga si te amo?! lo siento! pero te amo!!!!

Querido diario.  Estoy feliz, muy feliz.  A pesar de ella.

lunes, 18 de octubre de 2010

Quiero soñar

Esta noche me gustaría tener un sueño.

Me gustaría soñar un sueño de aquellos que no quieres despertar.

Me gustaría soñar que tú me amas y que yo te correspondo.


Quiero soñarte, verte, entre tejerte.


Te amo.  Mucho.

domingo, 17 de octubre de 2010

Sobre las mujeres

Tengo muchas primas, hermanas y varias amigas.  Mujeres, mujeres, mujeres.

Siempre en todos lados las mujeres son más.  En una reunión social, en la escuela, en la universidad.  No sé por qué o quizás mi percepción está fallida, quién sabe.

He descubierto varias cosas de ellas, cosas curiosas.


Las mujeres muy difícilmente, después de una pelea, serán las que hablen.  Chicos, jamás, jamás, jamás, esperen que una chica sea la primera en hablar para "aclarar las cosas".  Ella esperará (y vaya sino saben hacerlo) a que sea el hombre quien lo haga.  Las mujeres no dan su brazo a torcer, son firmes y son capaces, por orgullo, de echar por la borda muchas cosas.  Por supuesto, ellas saben hasta dónde, no son tontas, ni un pelo tienen.  Cuando ya ven la cosa muy complicada, se acercarán, aunque sea disimuladamente.

Las mujeres son y seguirán siendo especialistas en enviar indirectas.  Y cuando digo "enviar indirectas" voy más allá de publicar algo en su Facebook o en poner una frase del tipo al que le caiga el guante que se lo plante en su MSN.  Poner un mensaje allí sería más bien directo y obvio y no indirecto.  Nosotros somos toscos, obvios y nada sutiles.  Empero ellas saben manejar la situación.  Lo complicado es que nosotros no entendemos indirectas "obvias", indirectas directas ni indirectas de ningún tipo que pueda existir.  Simplemente no.

Cuando una mujer dice "haz lo que quieras".  En realidad quiere decir: no hagas lo que quieras, haz lo que yo quiero o te irá mal.  Lo que pasa es que cuando uno insiste mucho sobre un tema y ya sabe lo que ella piensa, pues recurren a esa sutil frase.

Las mujeres pueden ser una amiga, una madre amorosa, una amante salvaje y casi cualquier cosa que se propongan.  Eso sí, casi nunca serán aquello que nosotros queremos que sean.  No sé, quizás por la costumbre caprichosa de sentirse deseadas por nosotros (ya sé que están pensando "eso no es cierto").

A todas las mujeres, aunque sean muy frías, serias y poco románticas, les gusta escuchar un: qué bonita te ves hoy.  Chicos, no digan "qué bonitos tus zapatos", ella no espera que le hables de sus zapatos, sino de toda ella, por completo, espera que integralmente le digas "bonita" y no sólo una prenda nueva.  Aunque, si los zapatos son nuevos, quizás podría ser una excepción, al fin y al cabo, ella valorará que notaste que los zapatos son nuevos.

Las mujeres desean tanto como los hombres besar a la otra persona cuando se sienten atraídas.  Quizás la diferencia radica en que ellas quieren estar seguras de que ese beso es más que un simple deseo carnal.  Quieren entregarse allí.  Y además, es obvio que no esperan un salvajismo.  Esperan que ese beso sea fruto de una conquista, de haberla consentido durante todo el día.

Puedes pasar todo el fin de semana de vacaciones con tu novia o todo el día durante varios días a su lado (en la universidad por ejemplo) y de todas formas, al final ella te mirará a los ojos y te dirá algo como: mi amor, cuándo tendremos un día sólo para los dos? Inmediatamente pensarás que está medio loca o que está completamente loca.  Pero la verdad es que ella se refiere a algo más.  Las mujeres necesitan atención personalizada.  "Estar con ella" para las mujeres es ver a sus ojos, escuchar sin hablar y con profunda atención lo que tiene que decirte.  Que a cambio le digas que todo estará bien y que la amas.  Por supuesto, no estoy diciendo esto como "lo que los hombres deben hacer", estoy diciendo lo que un verdadero caballero hace cuando como fruto de su amor está frente a esa mujer.

Las mujeres son sin duda, como diría Arjona, lo mejor que se puso en este lugar.


Y las mujeres, hablan tanto de chicos como DICEN que nosotros hablamos de chicas.  Sólo que ellas no babean enfrente de todos ni son tan obvias.  Las mujeres JAMÁS iniciarán una conversación, pero se mueren porque el chico lo haga.  Las mujeres no te dirán "dame un beso" (salvo raras excepciones) pero estarán ansiosas porque le estampes un beso sin mediar palabra.  Las mujeres nunca te pedirán aquello que dan por hecho que un hombre debería darle.


Así son y así las necesitamos y las amamos.

Si una mujer comete un error o algo que requiera su disculpa.  Dirá un frío "me disculpas?" con voz suave y tierna, quizás una caricia y un beso o abrazo.  Ella saben que eso nos derrite y nos conquista. Pero lo harán una sola vez, allá el chico si la perdona o no.  En cambio los hombres tenemos que hacer algo verdaderamente extraordinario para conseguir su perdón, otra vez: ellas necesitan atención personalizada.



Particularmente yo amo a una mujer por la que ella sabe que sería mejor persona, mejor ser humano, y no sólo por ella sino por mí.  La amo como no he sabido amar a nadie más.  Quisiera que me amara, eso es todo.

Pero quizás a algunos nos tocó vivir esto.  No ser correspondidos por una mujer a la que amamos.