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miércoles, 2 de marzo de 2011

Enamorada de mí

Enamoré a una mujer de mis letras.  La conquisté con provocar que leyera mis ideas, constantemente.

Que se fijara en la elegancia de mi vocabulario y que soñara con un hombre romántico.

La hice suspirar con aquellas cosas que le dije, cuando pronuncié por medio de la palabra escrita las cosas que provocó al estar frente a mí.  Conseguí que suspirara dos veces por día, cuando leía "te amo" y cuando me veía llegar a lo lejos.

Estas cosas pasaron sin que ella lo supiera: se enamoró perdidamente de mí y no supo cuándo empezó ni cómo sucedió.  Me amó como no sabía que podía amar.  Descubrió que su aire independentista, fue lo que más me gustó de ella, en vez de ser, como todas las ocasiones anteriores, lo que me alejara.  Con el tiempo, notó que su elegancia coqueta y extravagante que en su casa critican, a mí me hace verla diferente, especial.

Ella descubrió que el cuidado que había mantenido sobre su apariencia (especialmente sobre su cutis; esas cosas que yo en definitiva no cuido; no soy fashion, no visto acorde a los colores, siempre elijo lo que no está de temporada y no es intencional, son errores que ya vienen de fábrica, supongo) rindió frutos, no porque su sola apariencia me gustara, sino que integralmente era un ser extraordinario, incluida la belleza exterior, que me permitían tenerla como de preámbulo.

Se enamoró y por supuesto que yo no tengo la culpa.  Le advertí que no lo hiciese.  Le pedí de favor que no se fuera a enamorar de mí, sonrió, pensó que yo era bastante abusivo y pretencioso (además de ególatra) pero terminó cayendo, poco a poco.

Ella se enamoró de mí, justo al finalizar de leer un post como éste, donde la invitaba a enamorarse y le aseguraba que tarde o temprano, acabaría enamorándose de mí.

Le dediqué mi tiempo, porque quise ayudarla.  Le dediqué mis letras para comunicarme con su alma, tal cual quisiera escudriñar ese lugar apartado para ella y el amor, donde sólo yo tuve cabida.

La verdad, creo que se empezó a enamorar un mes de febrero.  Y en diciembre terminó por aceptarlo.


 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Al respecto de esa cosa llamada amor

No digo "cosa" como menospreciando ni peyorativamente.

Hace unos días, una muchacha, muy enojada me dijo: el amor sólo existe si es correspondido.  Respeto, pero no comparto tu idea de que uno debe amar sin esperar algo a cambio; eso es tonto.

Y creo que el vínculo perfecto, que es el amor, precisamente es perfecto porque VINCULA.  Y vincular implica unir dos cosas, poner en común.  Pero creo que amar a alguien no depende de si esa otra persona te ama o no.  Y creo que el amor puede ser real, muy real, aún sin que la otra persona te corresponda.

Amor.  A veces me pregunto por qué amo tan neciamente a una mujer si ella no me ama.  Y si quieren una respuesta, esperen unos años o pregúntenle a alguien más.  La verdad, no sé por qué la amo, no sé por qué la amo tanto.  Es decir, no sé por qué la amo cuando ella no me ama de la misma forma.  Al menos por ahora.

Esa cosa llamada amor.  Uno ama.  Uno odia.

Sé por qué la amo.  Sé enumerar sus cualidades, físicas, almáticas, espirituales.  Las amo y me gustan.  Sé ver sus errores, los que no estoy dispuesto a tolerar, pero sí estoy dispuesto a ayudar a cambiarlos.  

En internet hay 154 millones de páginas que contienen la palabra "amor", al menos eso dice Google.  En el diccionario de la Real Academia Española hay 14 definiciones y 21 diferentes usos para "amor".

Pero qué es "amor"?

Esa cosa que le dicen amor, no es lo que Hollywood publica.  No es sexo feliz y desordenado.  No es besos; no es las mentiras del cine y la TV.

Esa cosa llamada amor, es más.  Es, mmmm..., es como un no sé qué de qué sé yo. Bueno, el amor es...es ella! el amor es ella!  Es ella cuando la veo venir y no sabe que la vi.  El amor es ella cuando la llamo y desconoce por completo que pensé en qué decirle, aunque nunca me sale como quise.  El amor es darle un regalo, que vino de repente a mi mente como una idea turbulenta y la tuve que llevar a cabo, porque la amo.  El amor es ella cuando no me contesta los mensajes y sigo enviando porque sé que la amo, porque tengo absoluta certeza de que mi amor es eso: amor.  Es amor y ya.  El amor es ella.  Claro que sí! cómo no se me ocurrió antes!

Bueno, García Márquez dice que el amor es un "sentimiento contranatura".  Y quizás sí.  No sé.

El amor es ella cuando tiemblo a su lado, nervioso.  El amor es ella cuando la trato mal porque soy como un niño que patea en la espinilla a la chica que le gusta.  El amor es ella cuando la vuelvo a tratar mal porque no sé cómo tratarla, me da demasiado pánico y termino regándola, pero la amo.

El amor es escribir por las mañanas, por las noches, por las tardes, desde cualquier lugar, porque la amo.  El amor es...mmmmm, el amor es amar a una mujer que asegura no amarte, pero que tú sabes en algún lugar de tu interior que quizás te ame.  No por tus grandes cualidades, si no porque así pasó antes.  El amor es pensar en ella 32 veces por día, queriendo agregar horas para continuar teniéndola en mi mente.  El amor es retarla a que le pida a Dios una señal del cielo que soy "yo" y que es "ella".

Sí.  En conclusión, mis queridos: el amor..., es ella.

Te amo y punto!

martes, 28 de septiembre de 2010

¿Cómo saber si alguien te ama? (segunda parte)

Para el arquitecto, los metros, las edificaciones y los blocks no son simples cosas; son sus principales herramientas de vida.

Para un pintor, los pinceles, los colores y matices, no son "algo".  Son su forma de entender la vida.

Para un escritor, las letras, las palabras, una hoja electrónica en blanco, es la vida.

Para un médico el estetoscopio, la bata y otros artefactos son su posibilidad por salvarle la vida a alguien.

Para un músico, el pentagrama, los instrumentos musicales y las notas, no son lo que aprendemos obligadamente en la clase de educación musical.  Son su todo.

Y así podría enumerar muchas profesiones.  Lo que para mí es algo, para ellos es todo.  Para mí una gutapercha es una cosa que no tengo claro para qué funciona, pero para mi dentista fue lo que me provocó problemas en la muela y fue su forma de quitarme ese dolor.

Para un pintor, la forma de expresar su amor con hechos y no con palabras, es pintándole un cuadro a su amada.

Para un escritor, la manera en que le dice "te amo" a alguien, es escribiéndole y dedicándole sus mejores versos.


Pero iré más allá.  Qué mérito tiene un pintor en pintarle un cuadro a una mujer que ama? no es lo menos que podría hacer? Qué mérito tiene un escritor que le escribe a su mujer? no es algo relativamente fácil para él?? no se le está pidiendo algo extraordinario para él.


Un escritor demuestra que ama, cuando queriendo escribir miles de palabras para ella, prefiere no hacerlo porque sabe que con su silencio la bendecirá.

Un pintor le dice a alguien que le ama, pintándole un cuadro, pero además, cantándole una canción de ser necesario, si es que ella se lo pide.  ÉL haría aquello que no sabe hacer, sólo por ella.


Mis queridos y queridas.  Para saber si alguien te ama, identifica la fortaleza que esa persona tiene y averigua si te dedica lo mejor de su vida para ti.  Pero sobre todo, mira si está dispuesto a hacer incluso aquello que no saber hacer bien, a hacer aquello que le desagrada, por agradarte a ti.  Ambos tienen que ceder en determinado momento.


Mi forma de decirle con palabras y con acciones "te amo" a ella, es escribiendo y callando.

El hablador, le dice a su amada cuánto le ama con miles de palabras.  Pero sobre todo, callando para respetar su tiempo.

El puntual, le expresa amor a alguien llegando puntual, pero sobre todo, respetando que ella es absolutamente lo contrario.

Yo la amo.  La amo con hechos y no con palabras.  Mis hechos son éstos.


El hecho de escribirle a alguien es lo más sublime que puedo hacer.  Puedo diseñar una tarjeta patentada exclusiva en Guatemala, puedo darle un botón, puedo darle una taza de Huevocartoon, pero nada de eso expresa tanto mi amor, como dedicarle mis letras.  Mis palabras no son sólo palabras, son la forma más gráfica de entender la vida para mí.

Es lo mejor que tengo.  Y soy capaz de muchas cosas, comprobadamente, para decirle "te amo".

Incluso, soy capaz de callarme, con tal de amarla así

La forma de saber si alguien te ama, es cuando esa persona hace aquello que no haría por nadie más.  Y también cuando se vale de sus mejores recursos, de sus mejores fortalezas y sus mejores armas, para conquistarte.

El amor no son palabreríos.  Son hechos.  Eso que ni qué.  Pídele sus hechos a un pintor, te dará sus cuadros.  Pídele hechos a un futbolista, te dedicará el gol del domingo.  Pídele hechos a un médico, cancelará una cirugía para cenar contigo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Conocerte otra vez

Quisiera volver a decir "mucho gusto", sonreír, extender mi mano y besar tu mejilla.

Quisiera conocerte de nuevo.

Quisiera volver a verte por primera vez y entretejer decenas de pensamientos en mi mente sobre lo increíblemente bella que eres.

Me gustaría conocerte una vez más y decirte sin más ni más: te amo.  Y cuando note tu sorpresa por la forma tan espontánea y poco creíble de mi declaración, te explicaré que te amo desde siempre.  Que para mí es imposible no hacerlo.

Quisiera tener ocasión de volver a conocernos.  De no cometer los errores que cometí, tal vez uno o dos, para darle sazón a la cosa.  Sólo para darte la oportunidad de perdonarme.

Quisiera emocionarme otra vez y pensarte toda la tarde, sin no saber mucho de ti.  Quisiera que lo que sentí al verte, volviera a aparecer en mí.


En todo caso, te confieso algo.  Cada vez que te veo me emociono como la primera vez.  Cada vez que sé que te veré mi estómago se altera y siento nervios.  No sé si llegar puntual, atrasado o con anticipación.  Si llego puntual pareceré exigente; si llego atrasado pareceré irresponsable; y si llego antes pareceré desesperado.  Pero no me importa, sólo quiero verte, tenerte frente a mí, sólo verte, no decir tanto.

Usualmente no digo todo lo que escribo, porque prefiero contemplarte.  Respirar el mismo aire que el tuyo.  Amarte, sin decirlo, sólo con verte.

Me gusta amarte de la forma inusual que al parecer lo puedo hacer.

Pensándolo bien, quizás no haga falta conocerte otra vez.  Cada día es un nuevo comienzo y cada día te conozco otra vez.  Me emociono.

Te amo.  Te amo con la misma emoción y entusiasmo.  Te amo como si hoy te hubiera conocido.

La forma audaz que eres.

Amo tu manera amorfa de pensar.

sábado, 25 de septiembre de 2010

De la seguridad

Pablo era su nombre.  Y me contó su historia en un café del centro histórico de Guatemala.

Cuando lo vi pensé que era un poco desaliñado y que en realidad no era muy simpático, que digamos.  Traía chaqueta gris, camisa corinta y jeans color verde oscuro. Sus zapatos eran sport.

Por un segundo dudé de su buen juicio mental, no sé por qué.

Me dijo que me contaría lo que le había sucedido, sin obviar detalle alguno.

 - nunca esperé que me pasara algo así - inició su relato, no muy convencido, dándole un sorbo a la taza de café negrísimo que había pedido - yo siempre prevengo todo, lo planifico, lo calculo, pero esto verdaderamente se me fue de las manos.

Respiré profundo, invitándolo a ir al grano de inmediato.  No tenía mucho tiempo y lo quería exprimir.

 - era la mujer más bella que ni siquiera hubieras podido imaginar.  Una sonrisa exquisita, entusiasmo alocado, misteriosa, dulce a penas, ojos encantadores, piernas bien torneadas y con la dosis de coquetería necesaria -

En ese momento el ruido de mi celular interrumpió.  Era un mensaje de la mujer que amo y que, a decir de ella, es provocadora del 80% de este blog.  Al respecto agregaría que ella causa el 75% de mis tristezas, el 94% de mi inspiración y el 50% de mis depresiones.

 - la vi y la deseé - prosiguió - pero déjeme agregar que no fue un deseo sexual.  Fue más bien una premonición de que ella tenía un lado espiritual muy profundo y eso me atrajo -

 - ¿Y ella mostró algún interés? - pregunté queriendo llegar al nudo de la historia, al tiempo que tomé un pedazo de pan con chile relleno y lo mastiqué lentamente.

 - sí, un poco.  Aunque en realidad no sé qué pensar.  Ella no me dio señales contundentes de un si ni de un no -

 - sugiero que no te desesperes y aguantes hasta el próximo encuentro para hablarle y acercarte a ella. Sin prisas para que no parezcas desesperado; ni tampoco tan lento como que parezcas desinteresado -

 - sí, pero ella resultó ser demasiado dulce.  Aunque de pronto fue fría.  Fue amable y luego cortante. Fue sociable y otro día se limitó a un rutinario "¿cómo estás?" y sin esperar mi respuesta siguió su camino.  Pudo haber dicho "hola" sino quería respuesta precisa.

"Es una epidemia" pensé para mí.

Mi celular sonó otra vez.  Era un mensaje de la dueña de mis inspiraciones, de la chica extraña de pensamientos amorfos que amo. Sólo era un mensaje, confirmando que nos veríamos el martes.

 - me enamoré, lo admito - dijo con voz firme - de hecho, ella me corresponde, pero...

Le hice una mueca como pude pues tenía la boca llena de pan, queriéndole decir que continuara.  Era mi segundo pan con chile relleno.

 - ...pero es que aunque me corresponde, no me lo dice -


Razoné que yo quisiera la correspondencia de la mujer que ocupa mi pensamiento buena parte de día, aunque no me lo dijera.


 - aún no veo cuál es el problema - le dije.

 - quiero que me lo diga, sólo para intentarlo.  Que me diga que al menos se acercará en amistad a mí, para conocerme - aseguró, evidentemente convencido.


Pensé que su demanda era justa, pero que no le sería cumplida.

 - Pablo - lo interrumpí - ¿ella te dice "no sé" si la presionas con una respuesta?, ¿ella es fría, pero en algún momento es tierna y dulce, como ni ella sabía que podía serlo?, Pablo, ¿ella es increíblemente bonita para ti?, ¿acaso es dentista?

A todo respondió que no.  Los síntomas eran otros.

De repente, exclamé con ganas de irme, después del tercer pan con chile relleno:

 - ¡¿pero acaso en este país ya no hay seguridad?! -

 - ¿de qué tienes miedo? - preguntó extrañado Pablo

 - de que esta mujer me robe el corazón, me secuestre las inspiraciones y viole mi ternura.


Pablo se apresuró a pedir la cuenta y me dijo:

Tienes razón, hace falta seguridad.  O al menos, un seguro para el corazón.