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martes, 4 de septiembre de 2012

Relato


Cinco minutos después de las seis de la tarde sonó el teléfono que anunciaba la emergencia.

Su padre yacía en la entrada del centro comercial más concurrido de la ciudad. Nadie vio nada, o al menos eso dicen las primeras investigaciones que iniciaron con los agentes de seguridad del lugar.

Él, un encorbatado funcionario público.  Ella, de quien se escribe, estudiante del tercer año de medicina en una universidad privada.

A partir de ese día se pondría en duda la continuidad de sus estudios.  La razón? su padre era primerizo en esas cosas de política.  Llevaba a penas unos cuantos meses en su nuevo puesto, que se suponía le cambiaría la vida (y vaya si no le cambió!)

Tres meses después la chica estaba despidiéndose de sus compañeras de clase en aquel mismo centro comercial. Les dijo que se iría de viaje sin dar mayores explicaciones sobre la nueva situación económica.

La realidad era otra muy distinta. Ella había tenido que ir a vivir donde una tía y sus otros dos hermanos se repartieron entre familiares cercanos.

Su madre, la nueva viuda, debía afrontar la situación que aquejaba sus vidas.

De momento nadie sabe quién fue el culpable del asesinato. Y la verdad, a nadie le interesa.

La vida les cambió, habían fijado sus esperanzas en un contrato gubernamental y un mal negocio del pasado acabó por sentenciar la que pudo haber sido una familia más de la oligarquía.

El difunto se convertiría en ganadero, después de haber conseguido, mediante negocios turbios, varios millones de quetzales.  La hija, habría finalizado su carrera de medicina, establecido su clínica en la zona 14 y se casaba con un flamante cirujano plástico asegurando su vida económica.

La madre no hubiera muerto joven atropellada en el Periférico mientras regresaba de su trabajo. Y las otras dos chicas no se habrían convertido en prostitutas.

En realidad, nada de esto sucedió, pero pudo haber pasado porque sucede de cuando en cuando en la ciudad más grande de Centroamérica.

sábado, 27 de noviembre de 2010

De mis antojos y mis ganas

Tengo antojo de alegrías; un poco de sed de sonrisas y también me gustaría probar el dulcísimo sabor de la victoria.

Ah! quizás un chocolate de esas cosas que a uno le gustan tanto.  Y de repente un helado (mantecado, nieve) de felicidad.

Quisiera estar en Huehuetenango.  Es un departamento (estado) de Guatemala.  Allá por unas casitas que parecen como donde vivía Heidy (sí, la de la caricatura).  Esas montañas que son conocidas como los "alpes guatemaltecos".

Pero no.  Tal vez no.

Tengo ganas de comer un pedacito de Mazapán en Amatitlán.  O quizás de ver el Lago de Atitlán, en Panajachel, tomando un chocolate.  Bueno, no descarto la posibilidad de cenar con un pache en Xela, viendo la Luna de Xelajú.  O por qué no? caminar por las reducidas calles de Flores, en Petén, viendo el Lago Petén Itzá.

Aunque, claro está, ayer fue el día del garífuna y pues en Livingston ha de estar alegre en este momento.  Quizás bailar punta o comer un rice and bean.

El calor del Puerto San José, de Monterrico o de Las Lisas...ay por Dios!

Me gustaría a penas un poco de eso.  Quizás regresar a mi infancia y convertir mi presente otra vez en lo que hoy soy.

Tengo antojo de vivir; ganas de sonreír.  Tengo eso.

viernes, 22 de octubre de 2010

Al respecto de la Revolución de octubre del 44

Maldito el  que se enriquece a costillas de los que menos tienen.

Maldito el que cree que los pobres son pobres por elección.  Que son pobres porque no quieren estudiar y superarse.  Eso es desconocer el pasado histórico de su país, sea cual sea.

Maldito el religioso que engaña a su plebe los domingos haciéndoles creer que el infierno es para los malos y el cielo para los buenos.  Y que bueno es todo lo que él dice y no lo que Dios verdaderamente cree de las personas.

Maldito el sistema que nos idiotiza y nos hace comer McDonald's desde la Cajita Feliz hasta el Big Mac.  Porquería que enferma las venas y anula por completo las neuronas.

Malditas las universidades que carecen de crítica social.  Malditas las universidades que sólo enseñan un oficio para lucrar y ganarse la vida y poco enseñan de ayudar a las naciones a ser solidarias, populares y mejores, lograr un desarrollo endógeno.

Desarrollo no son carreteras y grandes construcciones.  Desarrollo es que TODOS tengan de TODO.  Pero en países como Guatemala, el gran DESARROLLO de la ciudad capital más grande Centroamérica se acaba al avanzar unos cuantos kilómetros al interior del país.  La realidad es que Guatemala tiene gente que diariamente muere de hambre, gente que mata por comer y gente que muere porque no comió.  La realidad es que muchos no saben ni siquiera leer y no hay energía eléctrica ni agua potable en muchos sectores de la población.

Maldito el sistema que borra de los libros de historia la realidad.

Maldito el sistema que sólo procura que pensemos que "el sueño americano" e ir al país gringo es haber llegado al "país de las oportunidades".  Maldito el que piensa que tomarse un café guatemalteco en Starbucks es mejor porque es más cool.

Maldito el que no comprende la realidad de la sociedad guatemalteca y sólo critica sin proponer soluciones o involucrarse en la toma de decisiones.

Maldito el que busca ganar un salario para tener lo suficiente para invitar a su novia al cine, a McDonald's, al cine en 3D de Cinépolis o cualquier otra de esas enormes pantallas IDIOTIZADORAS, donde únicamente se presentan GRANDES obras de Hollywood que en realidad sólo forma robots.

MALDITO el que no sabe qué es caminar en la calle de su ciudad por miedo a ser asaltado.  Maldito porque no tiene el valor de enfrentarse a la sociedad enferma que existe fuera de sus carros y de sus "residenciales".  Maldito porque temerle a la realidad y huirle, encerrarse da como resultado un particionamiento de la sociedad.

Maldito el que crea que la solución a los países pobres es traer inversión, llenar el país de Call Center y demás negocios que sólo son maquilas y acentúan la GRAN DIVISIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO.  Maldito el que no piensa en el prójimo.

Maldito el que puede dormir en paz, cuando muchos no tienen casa.

Maldito el que se harta sin pensar que muchos murieron hoy porque pasaron más de quince días sin probar bocado.

Maldito el que desconoce su país, su idiosincrasia, su cultura, su historia y su antropología.  Maldito porque ha sido absorbido por el sistema que lo adormeció.  El sistema que crea gente apática y montón de robots, robots que por supuesto no piensan y que NI SE LES OCURRA cuestionar, criticar o hacer cualquier cosa.  no!!!!  Los idiotas sólo estudian y trabajan para un gran sistema.  Ganan dinero para consumirlo en los grandes centros comerciales de la ciudad y allí acabar con su salario. Pero poco saben de lo que de verdad importa.

Desde la Revolución de mi país, de esos diez años de primavera democrática, NUNCA MÁS Guatemala volvió a ser la misma.  Nunca fue mejor.

La Revolución hoy debe iniciar en los corazones y tomar las armas que no son las que derraman sangre sino que son aquellas que derrocan el enriquecimiento ilícito.

Malditos los yankees que robaron en Guatemala.  Malditos los españoles que saquearon Guatemala.  Maldito el que quiera manchar el nombre de Guatemala.


Guatemalteco, si a vos te hubieran sacado a punta de pistola de tu casa y te hubieran asesinado frente a tus hijos, te seguiría pelando? guatemalteco! si a vos no te hubieran dejado estudiar porque eras indígena, te seguiría valiendo madre todo lo que pasa? ya sé, los idiotas dicen "pero y yo qué puedo hacer? acaso yo les hice daño?", los benditos cambian de actitud y revolucionan.  Rompen el molde y se salen del sistema.

Los que nacieron diferentes se sienten incómodos con este sistema.  Sienten que algo les falta sino ayudan al prójimo, sino sirven a su generación.

Maldito el que conociendo el bien, no lo haga.





El 20 de octubre se conmemoraron 66 años de la gesta revolucionaria de Guatemala.



Nota.  No odio a los gringos.  Pero mantener la memoria histórica es importante.  Y ellos tienen una deuda con la humanidad.

martes, 14 de septiembre de 2010

Mi país

En mi país los patojos trabajan en la calle desde los seis años de edad. Unos venden dulces en las camionetas, otros lustran zapatos, algunos recogen comida en el basurero de la zona 3.  Pero también hay otros patojos que a esa misma edad, están recibiendo clases de alemán, inglés y natación.

En mi país si no vas a ver el estreno en 3D, "sos recha".  Pero nadie sabe que esta semana se estrena "Tierra de Iguanas" película hecha por guatemaltecos.

En mi país muchas personas se avergüenzan de sus rasgos indígenas, desde características físicas hasta sus apellidos.

En mi país si vas a dar vueltas o a "vitrinear" en Miraflores o en Oakland Mall sos "cool", pero si das vueltas en el histórico Parque Central, sos "indio".

En mi país está la primera universidad de Centroamérica, pero está cerrada porque intereses políticos están de manifiesto.

En mi país, los que son "medio" pobres dicen que usan carro para llegar rápido a donde van, porque es una necesidad debido a la inseguridad que hay.  Pero los que no tienen para carro, a nadie les importa; ellos que se cuiden solos.

En mi país está la Iglesia evangélica más grande de TODA Latinoamérica.  Pero también es uno de los países más pobres DEL MUNDO y de los más analfabetas.  En mi país la gran mayoría son católicos, como en ninguna otra nación del área.  De hecho, la "Semana Santa" es una de las más conocidas del mundo.  Pero ese "fervor" espiritual, sólo nos dura esa semana, que unos usan para darse unas vacaciones en el puerto.

En mi país hay trece universidades privadas (y contando) y una pública, pero sólo el 3% de la población total tiene acceso a estudios superiores.  Claro, el que se gradúa, se graduará para seguir participando en este sistema que hace que los ricos, sigan siendo ricos y los pobres, sigan siendo pobres.

En mi país si te casás con alguien rubio o rubia, "te mejora la raza".  Y si sos insistente, te dicen que parecés "puro indio".

En mi país, si vivís en la carretera a El Salvador o zona 14, estás en todo.  Pero si vivís en la zona 18, sos pobre y hasta raro te ven.

En mi país hay una GRAN cantidad de obesos, porque comen Pollo Campero, Pizza Hut, McDonald's, más recientemente Kentucky Fried Chicken hasta más no poder.  Pero hay quienes en Chiquimula LITERALMENTE están muriendo de hambre.

En Guatemala se hablan 23 idiomas, pero la mayoría sólo conoce el español, consideran "innecesario" aprender aquello que enriquecería su alma y lo cambian por el inglés que, tal vez, enriquecerá su bolsa.

En mi país los "call center" son la novena maravilla del mundo para muchos.  Para los gringos es la oportunidad de explotar a un grupo de guatemaltecos, pagándoles menos de la tercera parte de lo que pagarían en Estados Unidos.

En mi país si cruzás la frontera y vas al "país de las oportunidades", es una experiencia bien "chilera" porque así conocés los freeway y de paso te tomás un café en Starbucks.  Café que es llevado desde las montañas altas de Guatemala.

En mi país sos orgullosamente guatemalteco si te tomás una Gallo bien fría.  Mentira, eso es sólo enriquecer a este sistema tosco.

Pero en mi país somos chulos y chulas, eso que ni qué.  En Guatemala tenemos un Premio Nobel de la Paz y uno de Literatura.

En Guatemala alguien conquistó las cumbres más altas del mundo.  En Guatemala nació una mujer que cruzó el Canal de la Mancha.  En Guatemala también tenemos el inventor de la Cajita Feliz, entre otras cosas.

En Guatemala está el corazón del mundo maya.

En mi país, cada quince de septiembre celebramos un año de independencia.

Es cierto, ya sé que en esa fecha no aconteció lo que se cuenta.  Y ya sé que aún no somos libres, soberanos e independientes, pero también sé que cualquier excusa es buena para demostrarle mi amor a mi Guatemala.

Amo a mi Guatemala y no la amo cada septiembre ni tampoco demuestro que la amo comprando una banderita en la calle, escuchando bandas ni nada de eso.  Amo a Guatemala y lo demuestro trabajando todos los días, haciendo bien mi función, no botando basura y trabajando para enriquecerla y desarrollarla.  Trato de servirla y no de servirme de ella.

Te reto, si sos guatemalteco, a que sirvás a tu prójimo.  A que te olvidés de salir de pobre con tu profesión, si la tenés.  Serás miserable si al final de tus años no mejoraste este país y sólo te valiste de él.

Amo a mi país.


En mi país, en este país, también nació la mujer que amo.  Esa mujer que es increíblemente bonita y adorablemente imperfecta.  Esa mujer que es total y completamente mía.



Felicidades al resto de países que celebran su independencia en esta misma fecha.

Gracias a mi Guatemala.  Te amo.

Como diría Arjona "mi país...más que mi suelo la matriz que me enseñó a parir pensamientos..."