jueves, 31 de marzo de 2011

Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Estoy cansado, sentado frente a la computadora, harto de verla.  Pero quise pasar por su blog, el de ustedes, el mío.

Pienso que la vida es especial.  Pienso en los amores clandestinos.  Aquellos primeros amores que tuviste a escondidas de todos, inclusive de tus mejores amigos, aquellos amores que no se dicen, sólo se saben, se sienten.

Por aquellos años adolescentes, donde juras que serías feliz el resto de tu vida con esa persona que no conoces.

Razonas casi nada y eres feliz así.

Ojalá la gente comprendiera la libertad del amor.  Ese amor que no censura, que no condena, que no atrapa, ese amor que no te hace poseer a nadie ni ser poseído por ninguna persona.

Amar es la libertad.

Es tener libertad de amar a cualquiera.  Es amar cuando quieras y dejar de amar si quieres.



Ya.


Hoy alguien me dijo que, como dice la canción, "no sabe si mañana nos amaremos o nos odiaremos".  Ella lo sabe, que se deje de cuentos.  No, la verdad es que no se sabe, la gente cambia, las personas están y luego dejan de estar.

Pensar menos (mentira).

Pensar más, disfrutar más. Dejar la cárcel del amor.  Añorar la libertad de poder amar a una persona, sin presiones, con el placer que provoca la mera gana de hacerlo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Del diario de María, cuando tenía diecisiete años

Esto dice en la página treinta del libro Once Minutos de Paulo Coelho:

Del diario de María, cuando tenía diecisiete años:

Mi objetivo es comprender el amor.  Sé que estaba viva cuando amé, y sé que todo lo que tengo ahora, por más interesante que pueda parecer, no me entusiasma.

Pero el amor es terrible: he visto a mis amigas sufrir, y no quiero que eso me suceda a mí.  Ellas, que antes se reían de mí y de mi inocencia, ahora me preguntan cómo consigo dominar a los hombres tan bien.  Sonrío y callo, porque sé que el remedio es peor que el propio dolor: simplemente no me enamoro.  Cada día que pasa veo con más claridad qué frágiles son los hombres, inconstantes, inseguros, sorprendentes...algunos padres de estas amigas llegaron a hacerme proposiciones, yo las rechacé.  Antes, me sorprendía; ahora creo que forma parte de la naturaleza masculina.

Aunque mi objetivo sea comprender el amor, y aunque sufra por culpa de las personas a las que entregué mi corazón, veo que aquellas que tocaron mi alma no consiguieron despertar mi cuerpo, y aquellos que tocaron mi cuerpo no consiguieron llegar a mi alma.



Post data.  Qué simpática te veías leyéndolo mientras fingía hablar por teléfono.  Es broma, no fingía, hablaba con mi papá sobre un asunto estrictamente periodístico.

Inconquistable (de los corazones de piedra)

Me inventaré una historia en este momento.

Ella escondía lo que era detrás de toda su apariencia, su sonrisa forzada y motivada por ideas interesantes sobre "estar bien siempre".  Se automotivaba.

Ya no seguiré con la historia, me arrepentí.

Mejor diré algo.  Hay mujeres que parecen imposibles de conquistar, y resultan no ser inconquistables.  Hay otras que parecen ser tan perfectas, que conquistarlas es cosa de tiempo, pero tienen corazón de piedra.

Cómo conquistar (como si conquistar fuera la meta final.  Mis queridos, conquistar, enamorar a una mujer NO ES EL OBJETIVO.  El objetivo es bendecir su vida)  a una mujer que recibe flores, detalles, peluches (nunca faltan), chocolates (afrodisiacos), cartas (por cualesquiera de las vías), llamadas inesperadas, mensajes de texto.  Cómo hacer si otros han utilizado métodos de ese tipo.  Qué decirle a una mujer acostumbrada a los piropos y a sentirse necesitada?

Rewind.

A ellas les gusta sentirse deseadas, sobre todo a aquellas que dicen que no.  Es un placer natural, humano, especialmente en ellas.


Cómo conquistarle entonces.



Yo qué sé.  Y no me importa.  Uno nunca forza aquello que se da tan naturalmente.  Uno sólo sonríe y su sonrisa le gusta; uno solo habla y aquello que dice, le atrae.  Uno sólo escribe y aquello que escribe le parece acertado.  Uno sólo es y ser uno mismo resulta ser irresistiblemente agradable.


Estoy cansado

Encuentro mi corazón un poco cansado.  La mitad de latir (no estoy viejo, sólo cansado para eso hace falta: descansar) y la otra mitad de sentir.

Entre mi latir y mi sentir se encuentra un espacio mínimo.  Quizás el espacio no es espacio como tal, sino una simple división que debe existir para que haya diferencia.

Me toma tiempo comprender cómo funcionan los corazones y las mentes ajenas.  A veces quisiera simplemente compartir el corazón - no en el estricto sentido romántico, sino relacional - con otra persona.  Sólo quisiera ir a un lugar, equis, y tenerle ahí, indefectiblemente.  Hacer lo que quiera.  Verla, decirle aquellas cosas que quiero decirle porque eso pienso.  Hablar sobre política si me da la gana, hablar de sexo si quiero, o decirle de la religión, aquellas cosas que me carcomen.

Me gustaría caminar, estar en alguna montaña alta, verle, sólo, sin explicar algo.  Sin excusarme, sin el desgraciado sentimiento de posesión sobre la otra persona.  Que la libertad exista, de odiarle o de amarle.

No necesito una musa, como me dijo alguien.  Ni siquiera necesito una excusa.

El amor es en esencia: tener la libertad de amar a cualquiera, y decidir amar a la misma persona, cada día.

Quisiera tomar café con ella.  Reformulo: quisiera beber chocolate viendo el lago de Atitlán, desde Panajachel, en Sololá.

Me gustaría escuchar jazz al tiempo que los multicolores indígenas pasan, ofrecen productos que venden también en la zona uno de la ciudad de Guatemala, pero que allá por alguna razón parecen ser más típicos.

Me gustaría después escuchar sonidos típicos, luego escuchar el silencio.  Quisiera esperar que anochezca, sin tener ninguna pena por la cosa que pasará si despierto tarde.  Desearía tener esa compañía, pero no la compañía que acompaña el cuerpo, sino la compañía que acompaña al alma.

No necesito una mujer para darle un beso, tomarle la mano o para entrar y salir de su cuerpo; tal vez sólo quiero un ser humano extraordinario.  Y conozco seres humanos extaordinarios.  La mayoría de ellos, fríos como el hielo, pero con una luz que ni ellos mismos ven y lo confunden con su carácter egocéntrico, frívolo, con esa desgraciada incapacidad de sentir; diré más aún: no tienen incapacidad de sentir, tienen incapacidad de expresar aquello que sienten, pero que está ahí.  No está ahí tan apasionadamente como en la gente cursilesca, no está ahí tan al borde de la vista como en aquellos que dedican poemas, escriben cartas y regalan flores, pero está.  Está escondido, encerrado.

Y  yo.  Sólo estoy un poco cansado.  No desilusionado, aunque al borde.  Estoy feliz, pero consciente de que la vida nunca pudo ser mejor ni peor.  La vida es cada vez, eso es todo.

Me divierte soliloquiar como en este caso.  Me gusta, me fascina que la gente me sonría sin razón.  Me entretiene que las personas se tomen el tiempo de querer descubrirme.

Quiero ser aquello que soñaste sin dejar de ser lo que yo siempre soñé ser.

Quiero decir lo que nunca dije y sentir, aunque sea la mitad de lo que se siente cuando todo empieza a suceder adentro de ti y viene de afuera.

Ya sé que no has vivido la experiencia de no soportar vivir sin la otra persona, no concebir tu día sin leer algo que te lleve a él o a ella, no soportar expresarle lo que te provoca: que te gusta, que te agrada, que le quieres, que le amas o que ocasionalmente le odias.

Amar es también haber odiado a esa misma persona algunas veces.  Es tener razones, todas, suficientes, para odiarle, pero aún así amarle.

Amar es tener argumentos válidos para odiar, pero de todas formas amarle.  Y no digo que quieras odiarle sólo porque sí; amar es dar, aún sin recibir.

La persona que esté dispuesta a proteger los sentimientos ajenos, aún sobre los suyos, encontró aquello que la gente busca en canciones, en letras y en tanto lugar: amor.

La persona que esté en la disposición de trabajar para que otro coma, ama.  El que está dispuesto a destaparse, para que otro se tape, ama.  Y en definitiva aquel que pone el bien ajeno, pese al suyo, aprendió a amar.


Estoy cansado.  Nomás tantito.  Pero estoy hartamente feliz.

Hoy estoy feliz, me encuentro a mí mismo feliz.  Feliz porque la muchosidad me abriga.

Feliz porque sí.  Sólo porque sí.



Post data.  Mucho gusto.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Admisión número uno

Estaba ya descansando, me cepillé los dientes y me decidí, ya que vi la computadora de mi hermano encendida, a escribir algo que siento.

Mi primera admisión.

Cuando la vi entrar a través de la puerta de cristal, mientras yo leía un libro de la manipulación de Televisa en México, como ponen y quitan presidentes del país mexicano, me sorprendí.  Me sorprendí porque esperaba a alguien diferente.  No precisamente de alguna u otra forma, sólo diferente.

Esencialmente esperaba a alguien fea.  Resultó no ser fea, sino ser visualmente agradable, bonita; su sonrisa me pareció interesante, su cabello bien ordenado, la forma de vestir bastante correcta (aclaro que lo que para mí es correcto sí es subjetivo, especialmente en ropa; acá sí tiene razón de ser el relativismo además).  Esto pasó el 28 de enero.


Me pareció bonita.  Pensé que nunca la volvería a ver.

Pero sí, la volví a ver, tres días después.

Entrada 704 y de mis días

No sé por qué tengo mis días difíciles.

Estoy feliz, debería estarlo.  Es que no tengo motivos para la tristeza, seguramente ya se me pasará.

Al final de la tarde creo que mi estado de ánimo empieza a ponerse robusto, medio saludable.

Pienso que estoy mejor, simplemente.

Mis días difíciles vienen y usualmente no avisan, ni tampoco mencionan cuándo se irán.


Esta misma tarde una mujer, la misma de ayer, tuvo a bien hacerme compañía, al menos virtualmente y logró dominar la bestia extraña que hay adentro de mí para estas circunstancias.


Diré aquello que pasó por mi mente mientras comía una lasagna a un costado de la biblioteca de la universidad más importante de mi país, ayer.

No, mejor no lo diré.

El punto es que sólo espero, mi querida, que no te aburras de mí.  Prometo regresar a la normalidad y que la cosa aquella que viste, que pensaste y que pasó en ti al principio, se mantenga.

Ya tú sabes.  Ilumina tu día, sonríe.  Gracias por las cinco de ayer.




De la clase de hombre que soy

La clase de hombre que soy o en la que me han convertido.

Ayer tuve la oportunidad de compartir la tarde entera con un ser humano valioso, especial, que a pesar que podría haberse quejado de lo ingrato y dispar de la vida, prefirió usar los recursos a su favor y de lo pequeño, hacer algo grande.

Busco afuera de mí, algo que se perdió adentro.  Aquella cosa que nadie te quita, que nadie ve pero que todos perciben.

No culpo a ninguno por ése extravío, ni siquiera a mí para no sentirme mal y porque sé que no soy del todo culpable.

Qué clase de hombre soy? del tipo de hombre que escribe, que sonríe, que le huye a lastimar el corazón de la gente con la que se junta, a exaltar a las personas, por el hecho simple de ser personas.

Pero a la clase de hombres como yo constantemente se nos achaca, se nos apaga.  O tal vez nos apagamos solos.

Dicen que yo me victimizo constantemente.  NO lo sé.  No lo creo.  Y no me importa.

Soy yo, simplemente.

lunes, 21 de marzo de 2011

De cuando nos empezamos a ilusionar

Te ilusionas, te ilusionas más, te enamoras.  Quizás no es la forma más científica de describir el proceso de enamoramiento.  Qué me importa.

Cuando nos empezamos a ilusionar varias cosas suceden adentro de nosotros, sigue las señales:

Idealizas a la persona.  Le atribuyes cualidades que no sabes si tiene, los defectos los minimizas.  En realidad, te mueres por verle, hablarle, te desesperas un poco y cada vez más, por compartir tiempo a su lado.

Algo curioso: aquellas cosas que sí son "puntos en contra" de él o ella, los ves como "superables" o "aguantables".  Maximizas sus virtudes.  Si sabe cantar, presumes con tus amigos que "el nuevo" o "la nueva" candidata es cantante.  Si sabe bailar, lo presumes; si sabe escribir, destilas esa cualidad por todos lados.

Algo más: le cuentas a tus amig@s de él.  Pero, lo cuentas con mucho entusiasmo, entusiasmo que ellos notan y que más de alguno o alguna te lo dirá.  Te hará ver que te estás ilusionando, tú sonreirás.  Pedirás, como chiquill@ que te molesten con esa persona, y en términos generales, esa nueva persona empieza a consumir parte importante de tu tiempo.  NO hablo precisamente de tiempo presencial, sino que, a partir de entonces, dedicas pensamientos a él o a ella.

Cuando empiezas a ilusionarte, inevitablemente recuerdas relaciones anteriores, casi al borde de la comparación.
Continúo luego.

Tips para conquistar (esta vez sí)

Esta semana, pasé, otra vez con doble intención, sobre la novena avenida y novena calle de la zona uno, el sábado.  Ésta vez a las 17:22 horas.

Ahora pasé corriendo porque, para ser honesto, me dio pena que aún me recordaran por mi extraño comportamiento hacía una semana.

Me subí al bus, me fui.  Me dormí, creo, o algo así.  Eso sólo quería anotarlo, para no olvidarlo.

Entrando en materia.

El post que más visitas genera al blog (unas cien diarias) es porque la gente busca saber cómo saber si alguien les ama.  Y otros, quieren saber cómo conquistar a alguien.

Yo no sé cómo hacer eso, no soy experto ni hay manuales, y los que hay, son falsos, claro.


Pero, diré un tip.  O algo así.

Creo que lo primero que debes hacer es ocupar su mente.  Trasládate a la mente de la chica o el chico, haz que piense en ti.  NO importa cómo ni qué.  Sólo provoca que piense en ti.

Despiértale de madrugada con una llamada, un mensaje o algo similar.  Pregúntale cosas que nadie preguntaría (sin ser odiosamente entrometido) y permanece con ella todo el tiempo.  No digo que seas necio y que ya no le dejes respirar.  Digo que te las ingenies.

En realida trato de despertar la creatividad.  Lo que te funciona a ti, quizás no me funcione a mí, porque no tengo la gracia para hacerlo o porque la otra persona es diferente.

Okay.  NO más.  Me incómoda un poco hacer esto, jajaja, es que no creo que haya formas.  Relájate, disfruta, deja de razonar y conoce a la otra persona.  Eso es.  Sé natural.


martes, 15 de marzo de 2011

Adiós

No quiero lastimar tu corazón.  No quiero afectar tu alma.  Lo último que quisiera que pasara es que salieras lastimada.

No sé por qué las cosas terminan, pero como en toda historia hay un final, en la nuestra ha llegado.  Y el final no es "y fueron felices para siempre".

Hollywood y Disney, empecinados en decirnos que ser feliz es casarse, dar besos que despierten de su letargo a mujeres, trepar castillos de su cabellera (eso debe doler) y demás fantasías, nos ha mentido demasiado.

El primer culpable de la gran fábrica de ilusiones, son esas cosas que vemos en los cines.  Nadie besa a nadie a la mañana siguiente sin al menos cepillarse los dientes.  Nadie pasa su vida en la cama y más preocupado en cualquier cosa que en trabajar o hacer algo productivo.  En las vidas reales, las personas trabajamos más y tenemos menos tiempo para hacer esos viajes costosos donde milagrosamente conocemos al amor de nuestra vida.

Hoy, con la necesidad de no dañarte, decidí decirte adiós.

No permitiré por ningún motivo tocar tu alma de manera negativa.

No quiero dañar a alguien sólo porque mi inestabilidad y mis cosas raras son así.  No quiero tampoco que pienses cosas malas.

No mereces subirte a la montaña rusa de mis emociones.  Es peligroso.

No quiero que te enamores y luego sentirte usada porque yo no me enamoré, no soy de los que se enamora, soy odiosamente exigente.


Post data.  Éste y los anteriores posts no van dedicados a nadie, favor no darse por aludida.

De lo que sucede adentro de ti

Adentro de ti, la soledad (revolucionario por naturaleza) se alió con tus sentimientos y ambos están haciendo una protesta.

Tu soledad, aquella cosa que experimentas cada tarde-noche al llegar a casa, sentirte sola, vacía, sin el vaivén y corre-corre que alguna vez tuviste, y tus sentimientos, que han deseado sentirse amada, pero sobre todo, protegida y segura, han decidido hacer una revuelta histórica.

Estás desconfiada, pero por alguna extraña y curiosa razón, también estás dispuesta, por primera vez en tu vida, a hacer aquello que jamás hiciste, a entregar aquello que jamás entregaste, a decir las cosas que nunca dijiste.  Estás convencida casi con total certeza de que yo no te haría daño por ningún motivo.

Reconozco en ti la mirada de cuando la ilusión se apodera de la persona que desea amar.

Conozco con precisión cada movimiento que haces, sé que quieres gustarme.  No necesitas esforzarte.

Me fascina el puño de inseguridades que eres.  Me divierte la cosa maravillosamente diferente al resto de la gente que intentas ser.  Amo la intención inconsciente de destacar que hay en ti, pero que resulta ser timidez y por momentos frialdad despiadada.

Haz engañado al mundo con tu forma de ser, con excepción mía.

Lo que sucede adentro de ti es que te estás impacientando mucho por mí.  Lo que sucede adentro de ti es que aún hay dicotomías que estás aclarando.

La cosa que pasa adentro es que no sabes si mostrarte "difícil" como son las mujeres o ser sin rodeos, ir con la cara al sol.

Olvidate de esas cosas.

Piensa en la otra vida.


Por cierto.  No sé quién eres.

Quizás seas yo mismo.

Carta de un amor no correspondido

Amada:

Por este medio decidí comunicarte desde lo más profundo de mi corazón, con los sentimientos que me afloran, una lágrima rodando sobre mi mejilla y después de varias horas de discutir conmigo mismo, lo que he llegado a comprender.

Comprendí que sin importar cómo o cuánto te ame, tú nunca me corresponderás.  Logré entender que mi amor, a pesar de la intensidad y la cantidad que tengo hacia ti, hacia tu alma, tu corazón y tu ser integral, no te importa; ni te conmueve ni te interesa.

No todo ha sido tan malo.  Gracias a ti comprendí qué siente aquel que ve a la mujer que más ha amado sobre este planeta, con otro.  Ahora sé la cosa punzante que se siente en el corazón cuando descubres que poco a poco me estás cambiando por alguien más.  Sé la desgracia y el sabor amargo que se siente cuando ves al amor de tu vida sonriendo al recibir una llamada extraña y un mensaje sospechoso.

He comprendido también que nunca te dejaré de amar.  Que me duele profundamente el amor que te siento; pero también sé que, inexplicablemente, me alegra verte feliz, aunque no sea conmigo.

Desconozco la cosa que hay qué hacer para llegar a tu corazón.  Tal vez nada, el idiota del que te enamoraste, que después te dejó por tu mejor amiga, no hizo ninguna cosa, sólo se peinaba de forma rara y usaba atuendos con los que, según tú, se veía "a la moda".

No me amas y seguramente nunca me amarás.  Yo te amo y quizás nunca deje de amarte.



La diferencia entre tú y yo.  Es que yo soy feliz, porque aunque no soy correspondido, te amo.  Tú en cambio, por la incapacidad de amar, jamás disfrutarás de aquello que sólo un selecto grupo de personas tenemos, la pasión y la necesidad de querer estar con alguien.







domingo, 13 de marzo de 2011

De los mensajes.

Me sentaré a comer poporopos con extra mantequilla y extra queso.  Beberé agua pura (porque la Coca - Cola sólo me gusta a veces) y disfrutaré.

Me sentaré, probaré los poporopos (por korn, en otros países) y aprenderé.

El proceso es bonito.

Esta semana alguien me dijo "tiempo al tiempo" o algo así.  Y pienso que le entendí.

Por primera vez en mi vida, recibí un mensaje de esa persona el seis de marzo de dos mil once, a las dieciocho horas con treinta y cinco minutos y treinta y seis segundos.  Sólo me quería notificar que tenía guardado mi número.

Su segundo mensaje, doce minutos más tarde, explicaba que había extrañado conversar conmigo un día en particular, a una hora en particular.

El tercer mensaje, decía que "soñara con los angelitos".

El cuarto mensaje me deseó un buen día y sospeché que le agradaba, dijo que había empezado con el pie derecho su día porque había leído este blog.

El quinto mensaje confirmó, con su carácter particular, la aceptación a mi invitación.

Del mensaje seis al mensaje sesenta y siete, ha dicho muchas cosas.  Me mantiene intrigado en la espera entre uno y otro.  Disfruto leerlos, me entretengo, río, me pongo serio.  Y ya.

Ya.  Eso es todo.

Buena noche, buena tarde, buen día.

Sonrían, sean felices.


Post scriptum.  A quienes preguntan o preguntarán, o a quienes no se atreven pero quisieran hacerlo, los posts que yo publico en este blog, son posts nada más.  Usualmente no van dirigidos a nadie, aunque hay excepciones extraordinarias, y las personas se dan por aludidas.  No uso nombres, no sé por qué, no es una regla ni nada, sólo es una costumbre rara que este raro personaje tiene.

No sé qué te pasa

No sé si a ti te pase lo mismo.

No sé las cosas que en tu mente se dibujan cuando estoy cerca o cuando estoy lejos.

Desconozco aquella cosa que te pasa cuando no me ves.  Pero particularmente a mí, me emocionas.  Me entusiasmas, me resultas especial, una cosa hermosa.

No digo "cosa" por cosificar.  Ni digo "especial" por arbitrariedad.

Digo cada que cosa que pienso. 


Quisiera saber por qué pasan esas cosas.  Seguro habrá quiénes se enojen con tanta pregunta "tonta" que hago; seguro habrá quiénes digan "no es una pregunta tonta", y seguramente habrá todavía más gente que no lea esto.

Esta noche definitivamente soy capaz de enamorar a cualquiera.  No por palabras bonitas, esas palabras son sólo palabras.

Podría decir "me fascina la sonrisa que dedicas al verme, la forma nerviosa en que me ves, las cosas que dices sin palabras; amo el brillo de tu cabello, pero sobre todo amo amarte, la cosa que siento cuando siento que estás cerca".

Podría decir más.  Pero las palabras, como dicen, se las lleva el viento.

Hoy podría enamorar a cualquiera porque me siento capaz.  Hoy me la creo.


Ya!

Saqué la sensibilidad.  He recuperado la cordura.

De lo que hoy siento

Siento ganas de llorar profundamente.  NO hay razón aparente, es sólo que me siento sensible, como aquellas veces en que no puedo dejar de escribir.

NO sé qué pasa por tu mente.  Por la mía pasas tú.

No sé qué sientas, pero yo te siento a ti.

Desconozco con precisión de qué se trata todo esto, pero para mí, incuestionablemente, se trata de ti.

El amor se convierte en dolor, a veces.

Hace algún tiempo, escribí sobre por qué nos volvemos a enamorar.  Algunas personas comentaron.  Yo pienso que no sé por qué después de habernos fracturado las emociones y lisiado los sentimientos, nos reenamoramos.

La gente se enamora y desenamora todos los días.

La gente rechaza al amor, le pide al cielo que el amor desaparezca.  La gente ama amar.  La gente quiere que le amen.


Hoy siento ganas de llorar.  NO sé, estoy melancólico, triste y no tengo por qué.

Quisiera llamar a alguien, que por ningún motivo me colgara, reírme.  No importa a quién, sólo quisiera llamar.  Pero prefiero no hacerlo.  Me gusta más escribir, decir lo que no logro pensar.

Usualmente no sé lo que pienso, hasta que lo escribo.  No sé quién soy, hasta que lo escribí.

No amo, sino lo escribo.

Lo que no escribo, no existe.

Si escribo de ti, es porque existes.

Los hombres deberíamos empeñarnos en amar a las mujeres aunque no las comprendamos.

Los hombres tenemos que ser románticos y cariñosos con las mujeres.  Recordarles lo bellas que son.  Decirles aquellas cosas que nos conquistaron, el lunar que adorna su rostro, la sonrisa que cautiva nuestra mirada, el tono de su voz que nos inquieta y retumba en nuestra mente; no sé, aquel detalle que te flechó y del cual eras presa cada tarde y cada noche, hasta que finalmente accediste a su corazón.

Los hombres deberíamos proteger a las mujeres y aunque no comprendamos el ciclo mensual de sus emociones (ni de su cuerpo), bien podríamos hacer el intento de ser mejores con ellas, porque sin ellas, la vida sería aburrida y fea, gris.

Esta noche me siento sensible.  No sé bien por qué o deseo desconocerlo momentáneamente quizás.
La gente que me conoce mejor (aunque me considero bastante predecible, por lo cual no hace falta conocerme tanto) me dice que soy muy acelerado, que como ansias, que me apresuro a las cosas.

Los hombres deberíamos abrazar a las mujeres por detrás, sólo porque ellas aman que hagamos eso, se sienten protegidas, amadas y por alguna razón, les parece romántico.

Los hombres deberíamos oler siempre bien, porque eso les gusta a ellas.  Los hombres deberíamos hacer llamadas "sólo porque sí"; los hombres deberíamos escribir cartas, e-mails, enviar mensajes de madrugada sólo para decirle a esa persona que "pensamos en ella desde que nos acostamos, hasta que amanecimos".

Los hombres tenemos la responsabilidad de cuidarlas, protegerlas, amarlas, respetarlas, de portarnos varonilmente pero mostrando el lado romántico que nos une, nos enlaza con ellas.

Ustedes chicas deberían motivar a los hombres a ser mejores, y cuando un buen hombre les corteje, deberían hacerle saber cuando lo está haciendo bien, felicitarlo, motivarlo cuando se esfuerza.

Reconozco que la frialdad que impera en la sociedad hace que cada vez tengamos más personas que le huyen a eso de "enamorarse" y que por eso mismo haya más y más gente que sólo quiere divertirse, disfrutar aquello que usualmente se conoce como "juventud".  El éxtasis, el exceso, hacer aquello que no podrás hacer de viejo pero que tampoco querrás que hagan tus hijos.

Los hombres deberíamos ser caballerosos, y las mujeres ser siempre damas.

Los hombres deberíamos dejar de pensar en nuestro beneficio y placer, y pensar más en lo que a los dos les conviene más.

Ya no puedo seguir escribiendo.

sábado, 12 de marzo de 2011

De los consejos

Mucha gente llega a este blog por algún enlace de Google, buscando respuestas a sus preguntas más interesante.  Cómo saber si me ama? cómo saber si estoy enamorado? (los dos tienen problemas, el que ama y el que no ama), cómo enamorarla? cómo olvidarme de él?

Y he tratado de responder en algo esas preguntas.

Qué hacer antes de una cita?

No soy experto, no tengo citas.  Pero algo diré.

Dejen de pensar que es una cita.  Eso anticipa los nervios y sólo crea estrés innecesario.
Dejen de pensar en qué decir o cómo hacer tal o cual cosa.  La intención es conocerse y si lo que quieren es precisamente eso, deberán ser naturales, sin fingimientos ni tratar de impresionar.  Mi teoría es que uno debe mostrar lo peor de uno; si soporta tu lado más feo, seguro amará tu lado bonito.  Con eso no quiero decir que escojas tu peor ropa, olvides los modales y no te bañes; digo nada más que sé tú, sin intentar demostrar aquello que definitivamente no serás.  Sino te gusta la cebolla por ejemplo, acláralo desde el principio.  Eso es ser natural, pero no es desagradable, de hecho, quizás coincidan en eso, lo cual será útil pues tendrán "algo más en común".

Un buen detalle ayuda.  Pero por favor no seas falso.  Las flores siguen funcionando, pero me parece que podría ser algo apresurado.  Las flores, rojas, implican pasión, amor y sexo, psicológicamente hablando.  Eso es psicología de la comunicación.  Comunicarás con todo, con el color de ropa, la posición donde pones las manos, la forma en que te sientas y cómo te expresas.  Además: mira sus ojos.

Si hablas con las manos abiertas, demostrarás seguridad y la otra persona percibirá que no estás diciendo mentiras.  Si por el contrario, las manos las escondes, implica cualquier otra cosa.

Sé divertid@.  No seas un payaso, a menos que así seas siempre, en cuyo caso será parte de tu personalidad.  Di cosas chistosas.  Cuenta anéctodas interesantes, habla, di algo.  Por favor: no calles.

No es un interrogatorio, aunque si quieren conocerse, deben preguntar.  A menos que seas policía o periodista, la manía de preguntarlo todo, no debería ser recurrente.  En todo caso: no preguntes y preguntes y preguntes.  

NO hables sólo de ti.  No presumas y por ningún motivo menciones tus relaciones pasadas, a nadie le importa, y además, la otra persona entenderá inconscientemente que aún no has superado relaciones viejas y que por tanto, no estás listo.

Eso de "las citas", repito: NO FUNCIONA.

Ya no tengas citas amorosas.  Aprende a bendecir la vida de la gente.

Pórtate caballero o dama.  Sonríe, nada cuesta.

Deja de obsesionarte con "conocer a alguien".  Deja de pensar en que te gusta, si te gusta, y deja de pensar en analizar obsesivamente sus virtudes y defectos.  No eres crítica de arte o algo así, sólo disfruta, aprende a conocer personas.

Relájate.

Hay detalles técnicos importantes.  Cómo le saludarás? en qué momento pedir la cuenta?

Tranquilo: SÉ NATURAL. Saluda cordial.  Pide la cuenta cuando ella parezca que quiere irse o que "tenga" qué irse.

No dejes que hayan silencios incómodos.  Hay silencios cómodos.  Cuando hay amistades buenas, los silencios no son incómodos.  Pero como apenas se conocen, los silencios deben ser sustituidos por preguntas que mentalmente debes acomodar como de "emergencia".

No preguntes estupideces como "cuál es tu color favorito?"; o sea, para eso no le citaste o si?

Tampoco seas abusadora o abusador y preguntes cosas muy íntimas, esa confianza se gana.

No preguntes por las relaciones pasadas; de momento, ocúpate de la persona, DE LA PERSONA y no de su pasado.

Digo ese montón de cosas que más parecen sacadas de un libro de "Manual para gente que no sabe cómo tener citas" o algo así, pero en realidad son detalles que marcan la diferencia.

Finalmente, interésate por la persona, y no por el beneficio que puedes obtener.
Deja la obsesión.  Preocúpate de conocer su corazón.  Sus gustos.  Y ya luego, sólo luego, dale paso a lo demás.

Sábado

Regresaba de la universidad.  Pude haber abordado un autobús que me llevara a la calzada principal para llegar más rápido a casa, pero elegí dirigirme al centro de Guatemala, con la misma esperanza de encontrarme en el camino con cierta persona que asegura que la salsa se baila en seis tiempos, del uno al siete (inexplicablemente el cuatro no se cuenta, no sé bien por qué).


Caminé, escuché la rifa del Benemérito Comité de Prociegos y Sordos de Guatemala, caminé.

Caminé, presuroso.  Caminé despacio.  No sabía si acelerar o frenar.  Es que quería llegar en el tiempo exacto, pero pensé luego que el destino, la casualidad o esa cosa que nos pasa a veces, se activaría.  Pasé por Pollo Campero, vi que un tipo me seguía, luego dejé mi paranoia y comprendí que no.

En la sexta avenida (popular en Guatemala) había teatro o algo así, pensé en quedarme, luego pensé que mejor no.

Llegué a la novena avenida y novena calle.  Di vueltas.  Compré una botella de agua que no necesitaba en Al Macarone (es una pizzería para quienes no saben), caminé, regresé.  Di varias vueltas, la gente me empezó a ver sospechoso. Regresé, una señora me gritaba que si quería comprar repuestos para licuadoras o que qué quería.

No hice caso.  Regresé, volteé a ver con la excusa de encontrar abierta una librería que bien sé que no abren sábados por la tarde.

Vi que un vendedor de discos piratas estaba ahí.  Compré apesadumbrado porque no hago eso.  Pedí The King's speech.

Esperé, vi el reloj continuamente.  Caminé, di otras vueltas en esa cuadra, me reí de mí.  Me burlé de mí.

Regresé.

Me acerqué a un teléfono público sólo para disimular.  Tomé el auricular, lo solté sin querer de los nervios, hizo un ruido escandaloso al estrellarse contra la base.  Los policías que casualmente estaban cerca me vieron, el vendedor de discos piratas volteó, las señoras que vendían repuestos enmudecieron.

Recogí rápido, como pude el auricular, lo colgué antes de que fuera más sospechoso o raro.

Vi de reojo sobre la novena calle.  Caminé, volteé a ver.

Eran las 17:03.

Caminé.  Pensé en regresar porque a veces la vida nos exige paciencia y que hagamos aquello, justo aquello que sentimos hacer, pero pensé "son ideas raras de gente que lee blogs románticos como el que escribo yo".  Caminé.

Paso un bus que no abordé, recordé mentalmente si aún tenía saldo en mi tarjeta.

Esperé.

Subí el otro. Puse la tarjeta prepago en el lector, la gente me veía raro (no sé por qué siempre pasa eso o quizás soy paranoico, me ven así como extraño; aunque, quizás lo hacen pues siempre entro con la mochila entre las manos y con aspecto como de no saber qué hago en ese lugar) me senté.

Volteé a ver en la esquina de la novena calle.  Me dormí.  Pensé en la persona que tiene cabello que según ella es peluca, pero que es broma.  Me dormí.

Profundo.
 
Desperté cerca de casa con el mismo pensamiento con el que me dormí.  La persona que odia la cebolla, que usa botas (en sus diferentes estilos, pero que igualmente le sientan bien).
Pensé para mí, luego de conversar con una buena amiga toda la tarde que "son charadas mías".

Llegué a casa.  Envié varios mensajes a la misma persona, compulsivamente.

Vi Google Earth, que mi hermano estaba usando.  Busqué la novena calle y novena avenida, pero sólo se ve el techo y tampoco se ve en vivo, claro.

Comí.  Me desesperé porque no recibía mensajes de vuelta a mis compulsivos envíos.

Entendí que por la hora aún estaría ocupada.

Recibí uno y a esta hora, sigo intercambiando mensajes con la misma persona que sonríe al leer esto.

Soliloquio - solo y loco

De mis locuras hay mucho para decir.

Hacía reflexiones sobre quién soy, cómo pienso y por qué pienso esas cosas.

Hace unos días una compañera me preguntó cómo olvidar a alguien; hoy otra amiga me dijo que se había equivocado en amar a alguien.

Y pienso entonces en mí.  Pienso que no soy de los que anda de "picaflor"; pienso que soy de los que ama desesperadamente aunque eso no siempre traiga beneficios o correspondencia.  Pienso que intento bendecir a las personas en la medida de lo posible y afectar su vida personal.

Reflexiono en que aquello que conocemos como amor, lo he tenido ahí.  En este año una persona me dijo que "no me apresurara" y sobre todo sugirió que por nada del mundo fuese a "buscar" a quién amar.  Y creo que tiene razón, uno no busca (al menos no en el estricto sentido que esa palabra significa), simplemente procura estar atento, porque eso es inteligente.

Otra compañera me dijo hoy que debería dejar de enamorar mujeres por ahí.  Ella no me ha conocido una sola mujer enamorada, lo dijo más en broma, por supuesto.  Además, no es que yo sea una preeminencia.  Usualmente, las cualidades raras, inusuales, que son más femeninas que masculinas, atraen a un perfil de mujeres.  Porque hay otras que les parezco aburrido.

El tipo de mujer que me gusta usualmente es: inteligente, fría, inteligente (dos veces), desesperada, necesita a alguien creativo para mantenerla interesado porque constantemente necesita nuevas emociones fuertes, inestable emocionalmente, le da pavor amar y cualquier cosa que tenga que ver con el amor por miedo a lastimar o salir lastimada.  Así sin pensar mucho.

Es más de la media noche y me he desvelado preparando unas tarjetas de presentación, estoy feliz; a esta hora siento aquello que sienten las personas que les gusta desvelarse, la frescura de la noche, la soledad de esta hora, se siente algo especial, no sé qué sea con precisión, pero admito que es apreciable, aunque, yo no soy de desvelos.

Estoy soliloquiando.

Solo y loco.

Pero feliz.  Esperando lo mejor de mi vida, porque siempre creo que está por venir.  Lo mejor siempre está adelante, así que no me detengo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Tres cosas sintió el corazón: emoción, intención y miedo.

Emoción de ser amado, intención de amar y miedo de equivocarse o que se equivocasen con él.

Razonó, porque el corazón a veces parece razonar, que nunca se dio a nadie por completo.

Y quiso darse.

Sonrió.  Pensó que se apresuraba.  Y de hecho, se estaba apresurando.

Cómo no apresurar el paso cuando te emociona lo que tienes frente de ti?


Recordó que el enfoque del resto del cuerpo debía mantenerse.  El enfoque de la mente.  Recordó que debía ser inteligente.  Que el pensamiento y la mente no pelean.