domingo, 27 de junio de 2010

Adorable imperfección

Con el transcurrir del tiempo he ido identificado una serie de errores y casi he conseguido hacer un listado de aquellas cosas que no me gustan de ti.

No me gusta que a veces no te peinas.

No me gusta que aún pudiendo hacerlo, nunca contestes mis llamadas o respondas mis e-mails, aduciendo que "no sabes qué decir".

No me gusta tampoco notar que cuando te hablo pareces distraída, como sino quisieras estar allí.

No me gusta que he notado que eres irresponsable e impuntual.

Hay otras cosas que tampoco me gustan de ti, aunque son las que me han enamorado:

La forma tan "casual" en que te sonríes cuando estoy frente a ti.

La manera en que caminas cuando sabes que te estoy viendo.


En definitiva, he llegado a una conclusión. Yo no quiero a alguien como tú, para mí.


He razonado, con el paso del tiempo, que no quiero a alguien como tú. Yo te quiero a ti.

No quiero a nadie que se parezca a ti, te quiero exclusivamente a ti.

No me gustaría encontrar a ninguna otra persona con la montaña de errores que tú tienes, porque la odiaría, y tú, sólo tú, eres capaz de enamorarme a pesar de cada una de esas cosas que podrían alejarme, pero consiguen acercarme.


No quiero a nadie como tú. Te quiero absolutamente a ti. Eres adorablemente imperfecta.

sábado, 19 de junio de 2010

Que conste

Que conste que no me alegra tu desgracia, aunque me parece justo que experimentes qué se siente extrañar a alguien.
No disfruto que tu soledad te haga sentir miserable, pero creo que es algo bueno que experimentes ese sentimiento que aflora cuando reconoces decididamente que existe un ser que te hace sentir la mejor persona del mundo, sólo con estar a tu lado.
No me resulta ni siquiera agradable tu tristeza, pero que conste que eso es algo beneficioso para ti. Ahora sabes que en momentos de tristeza, sí hay quien pueda dibujar una sonrisa automática en tus labios.
Que conste que en estos días en que has descubierto que estás enamorada de mí, que me necesitas y que matarías por tenerme a tu lado, yo tengo exactamente el mismo sentimiento.

domingo, 6 de junio de 2010

Extracto del libro

Así, por segunda vez el chico se enamoró y aunque en esta ocasión, tuvo más suerte, el resultado seguía siendo el mismo: soledad. Esa soledad que, por supuesto, a los veintitantos años es relativa. Podría tener a una, o a varias chicas, cuando lo quisiera. No era feo, tenía buen sentido del humor, olía bien y hasta hacía ejercicios, no muchos, pero sí los suficientes para tener un cuerpo decente. Además, y por si fuera poco, la dentadura era perfecta. Dientes color marfil, rectos como regla o como chicles de pastilla y parecía moralmente sano, es decir, no era un asesino, un drogadicto o alguien impresentable frente a la familia, en el caso hipotético de que eso fuese estrictamente necesario. A nadie le gustaría presentarle a su abuela o a su madre un chico abruptamente extraño. Dependiendo del vestuario, pasaría por un caballero o por alguien verdaderamente desfasado con la moda.
Pero a pesar de sus múltiples atributos, estaba en el penúltimo año de su carrera y no pensaba demasiado en el amor. Aunque él solía decir que, a la verdad, era el amor quien no pensaba tanto en él. Nunca tuvo ocasión de levantar los libros de una chica mientras sus cabezas chocaban y al verse sonreían y de pronto el amor a primera vista holliwoodense se hacía presente; jamás en sus años alguien le cayó lo suficientemente mal como para terminar enamorándose de ella porque “los polos opuestos se atraen”, nada de eso. Él era una persona común y corriente. Sin sobresaltos. Un día, un buen día, salió a comprar, necesitaba hidratarse y desaburrirse del curso anterior. Ese día, su historia fue alterada.

Extracto del libro

Así, por segunda vez el chico se enamoró y aunque en esta ocasión, tuvo más suerte, el resultado seguía siendo el mismo: soledad. Esa soledad que, por supuesto, a los veintitantos años es relativa. Podría tener a una, o a varias chicas, cuando lo quisiera. No era feo, tenía buen sentido del humor, olía bien y hasta hacía ejercicios, no muchos, pero sí los suficientes para tener un cuerpo decente. Además, y por si fuera poco, la dentadura era perfecta. Dientes color marfil, rectos como regla o como chicles de pastilla y parecía moralmente sano, es decir, no era un asesino, un drogadicto o alguien impresentable frente a la familia, en el caso hipotético de que eso fuese estrictamente necesario. A nadie le gustaría presentarle a su abuela o a su madre un chico abruptamente extraño. Dependiendo del vestuario, pasaría por un caballero o por alguien verdaderamente desfasado con la moda.
Pero a pesar de sus múltiples atributos, estaba en el penúltimo año de su carrera y no pensaba demasiado en el amor. Aunque él solía decir que, a la verdad, era el amor quien no pensaba tanto en él. Nunca tuvo ocasión de levantar los libros de una chica mientras sus cabezas chocaban y al verse sonreían y de pronto el amor a primera vista holliwoodense se hacía presente; jamás en sus años alguien le cayó lo suficientemente mal como para terminar enamorándose de ella porque “los polos opuestos se atraen”, nada de eso. Él era una persona común y corriente. Sin sobresaltos. Un día, un buen día, salió a comprar, necesitaba hidratarse y desaburrirse del curso anterior. Ese día, su historia fue alterada.

viernes, 4 de junio de 2010

Dibujando corazones.

Escribiendo canciones.

Dedicando poemas.



El amor es un estado espiritual. Definitivamente enamorarse es algo que trasciende el mundo natural.

Así que por eso, muchas de tus preguntas, no tienen respuesta lógica ni normal, porque el amor supera lo natural.

domingo, 30 de mayo de 2010

Crónica

3:34 AM. El corazón le palpitaba sin parar, a una velocidad acelerada. El ritmo cardíaco no sólo era inusual, también era miedoso, tembloroso. Tenía cinco horas con veinte minutos de no saber en dónde estaba.

6:00 AM. Cuando a penas se estaba quedando dormida, escuchó un ruido que la despertó de súbito y, otra vez: TUVO MIEDO. Un hombre con aspecto grotesco, la vio a distancia y sonrió maquiavélicamente. Justo entonces se acercó, procuró no coincidir con su mirada para no sentirse culpable de lo que haría. La tomó por la fuerza y con el alicate que llevaba en la mano, cortó su dedo índice. La sangre salpicó, el agresor le amarró lo que quedó de dedo con un pequeño lazo para que no se desangrara. "Un recuerdo para tus padres", espetó.

7:00 AM. El padre de la menor enloquecía de arriba a abajo, tratando de conseguir la cantidad que los secuestradores le habían pedido. Preguntó muchas veces "¿por qué a nosotros?", no obtuvo respuesta, sólo más ira y desesperación.

9:00 AM. Justo cuando las puertas del centro comercial más concurrido de la ciudad se abrieron, se acercó para organizarse con el jefe de la policía, quien prometió rescatar sana y salva a su única hija, que además, sino consumía la dosis diaria de medicina, desmayaría en cualquier momento; padecía de hipertensión a su corta edad, un mal que los médicos no lo lograban encontrarle causa lógica. La madre, inusualmente maldijo al sistema (siempre injusto con los pobres, según las clases de economía que alguna vez recibió en la universidad; nunca concluyó su carrera: se casó y tenía que trabajar), maldijo su trabajo (porque de haber estado en casa, nada de eso hubiera pasado, según ella) y entre confusión, estuvo a punto de maldecir a Dios, pero recapacitó y recordó lo que había aprendido en su vida: aunque ese ser supremo le quitara la vida, le seguiría creyendo.

11:30 AM. La hora perfecta, un sábado de fin de mes, cuando los comerciales son abarrotados por personas que curiosean en las vitrinas y poco compran: el poder adquisitivo de los guatemaltecos es escaso.

11:31 AM. El jefe del comando antisecuestros de la policía da la orden a todo su equipo: todos en sus posiciones.

11:32 AM. El celular Nokia del padre de la secuestrada suena, es el número del desgraciado que cortó el dedo índice de su hija. "¿Tenés el dinero?", preguntó con sonrisa desinhibida. El pagano, asintió.

11:33 AM. Justo frente al McDonald's que se encuentra en una de las salidas, ese será el punto de reunión. Están informados todos los elementos del comando antisecuestros de la policía, los malechores y los paganos.

11:35 AM. Un hombre vestido todo de negro, camina frente a Ronald McDonald como quien no quiere la cosa, con la niña de nueve dedos.

11:36 AM. Un francotirador apostado en el techo del comercial, después de confirmar la orden dos veces con su jefe (como le enseñaron en la academia), dispara al criminal, pero un viento fuerte lo mueve una milésima y da justo en la frente de la niña, quien muere instantáneamente.

11:38 AM. El centro comercial es un caos, todos salen corriendo de adentro del restaurante que tiene por entrada una "M" gigante amarilla y que distribuye varias onzas de grasa dañina escondida en un Big Mac. Gente con bolsas de papel, con ropa Lacoste, Nautica y zapatos Nike huye como puede, tras la mirada absorta de los policiítas del comercial.

12:00 PM. El padre de la menor se da cuenta de algo: el día que le puso la hora a su radio reloj despertador nuevo (en realidad no era nuevo, se lo "mandó" un amigo muy querido de Los Ángeles), en vez de colocar 00:00 horas, como era debido, puso 12:00 PM. Ese día no eran las 12:00 PM, sino la media noche, acababa de tener un sueño que ameritó que se levantáse de la cama, bebiera café, abrazara a su hija que estaba sana y salva en el otro dormitorio, y finalmente despertara a su esposa para agradecerle a Dios que estaban todos juntos, sanos y con los dedos completos.

Emergencia II

Las ambulancias suenan desquiciadamente por las calles aledañas; camarógrafos se amuchan y periodistas con micrófonos y grabadoras en mano inundan repentinamente el lugar para obtener declaraciones que saldrán en la nota roja del noticiario de la noche.

A ciencia cierta nadie sabe qué pasó. La certeza parece no existir entre los bomberos que son quienes siempre dan la noticia. Esta vez no. Esta vez no hay informes preliminares ni hipótesis por confirmar por parte del Ministerio Público. La muerte se dio sin qué ni para qué, aparentemente.

Esa noche murió un corazón. Desangrado en la habitación donde dormía, agonizó, latió rápido y despacio y finalmente dejó de funcionar.


Las causas tras una semana de investigaciones por parte de los doctores del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, aún no se han establecido. Sin embargo, hallazgos de médicos expertos evidencian serias complicaciones a la hora del funcionamiento provocado por una fuerte emoción. Teóricamente esa emoción fue causada porque ese corazón, no fue correspondido.



Descansa en paz otro corazón grande, apasionado, fuerte y que siempre intentó hacer feliz al otro corazón que amó incansablemente, pero que por desgracia nunca supo retribuir esas cualidades.

¡Culpable!

erdón Su Señoría, no me cabe la menor duda, ella, definitivamente, debe ser condenada a cadena perpetua.

Las personas que en ese momento están en la Sala Novena de Sentencia Penal del Juzgado Sexto de Delitos Contra la Vida y el Medio Ambiente, muestran un poco de sorpresa ante la acusación tan frontal del fiscal.

De pronto, el abogado que la corte te asignó se levanta, suspira, bebe un trago de agua, se ajusta la corbata, camina, sus zapatos suenan sobre el piso como si llevara tacones (cosa que distrae al auditorio) y dice: mi defendida en realidad tiene apariencia de culpable si se le ve a simple vista (en ese momento tú piensas que este abogado no ayuda mucho que digamos), pero si analizan la situación objetivamente, ella debe ser puesta en libertad de inmediato y la prisión preventiva dictada en su contra con anterioridad debe quedar sin efecto. Antes de que pregunten por qué, les daré mis argumentos. En primer lugar, ella nunca hizo algo para que el tipo se enamorara de ella...

- ¡OBJECIÓN! - dice en tono firme el fiscal

- ¿POR QUÉ? - pregunta curioso el juez

- Me parece que eso no es del todo cierto Su Señoría... -

- Creo que es interesante..., prosiga con su argumento -

- Verá Su Señoría, y todos los hoy presentes, en realidad lo que dice el señor abogado parece algo justo; él expone que su defendida nunca hizo algo para que él se enamorara de ella. Pero yo le digo que sí.

Tengo unas preguntas para la chica...(tú te pones nerviosa porque sabes que bajo presión nunca respondes bien y le huyes a ese tipo de cosas).

- ¿Cuántas veces le sonrió al chico en los últimos meses?

- Eh...bueno..., la mayoría de las veces que nos vimos, él en realidad es divertido - respondes insegura de a dónde quiere llegar con eso mi abogado-

- ¿Qué hacía usted entre las 00:00 y las 00:05 horas del día de su cumpleaños?

- Bueno..., recibí una llamada, era él, me dijo que quería ser el primero en saludarme. Es tierno.

- ¿Por qué usted siempre espera algo de él, que la sorprenda constantemente?

- Él es detallista, extremadamente romántico.

- Una pregunta más...¿no le parece un atentado para la sociedad andar por ahí esbozando su increíble sonrisa y siendo imperfectamente adorable?

- Creo que no.


El juez toca su barba, no sabe qué decir.



De pronto, lee la sentencia:

Por la autoridad que me confiere la Corte Suprema de Justicia, declaro culpable a la sindicada por el delito de asesinato en grado de tentativa, daños a la moral y allanamiento de morada.

- ¿Allanamiento de morada...? - pregunta absorto tu abogado



El juez sonríe como quien no quiere la cosa y dice: así es, señor abogado, dije A-LLA-NA-MIEN-TO DE MO-RA-DA. Ella allanó el corazón del chico, ella es culpable porque sólo con existir, sin hacer algo preciso conquistó irremediablemente al joven que no tenía otra intención más que vivir una vida normal, hasta que apareció ella.

Por tanto, la declaro: CULPABLE.

miércoles, 26 de mayo de 2010

De la madurez

Desde chicos se nos enseñó que todos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.

Pero yo creo que hay más. Creo que entre nacer y crecer hay una experiencia. Y creo que para llegar a morir, hace falta otro proceso.

Dios es un ser extraordinario, a mí no me cabe duda.

Hoy estoy particularmente con mucha paz. Siento tranquilidad, siento que el tiempo ha pasado y que no ha sido por gusto. Me parece que aún tengo una materia pendiente. Yo estoy feliz, estoy verdaderamente agradecido con la vida y con sus gracias. Dios es la vida.

Gracias a ustedes, quienes leen este blog. Gracias por soportar tanta letra y gracias porque cuando me expresan lo que piensan de lo que escribo, me inspiran.

De la madurez tengo que decir que hablo de la emocional y espiritual. Comprender que es mejor amar con inteligencia, es madurez.

Comprender que no se trata de pecar o no pecar, sino de lo que nos edifica o no nos edifica, es madurez.

Comprender que amar con todo el corazón es importante, pero también con toda tu inteligencia; es madurez.

Un abrazo. Saludos a la distancia

miércoles, 21 de abril de 2010

Anuncio importante

He decidido dejar de escribir, deinitivamente.

Tal vez, como lo dije ayer lo haga muy ocasionalmente, aunque la idea será no hacerlo. De tal modo que quiero aprovechar este espacio para agradecerles a todos los que leyeron, los que buscan semanalmente encontrar algo que les inspire, que les guste o que les haga sufrir o sonreír.

Necesito tiempo para mí, eso es todo. Debo encontrarme conmigo, conocerme un poco mejor, pasar tiempo conmigo.

Un abrazo, para la gente que sigue en el Facebook, pasará lo mismo. Simplemente me iré un tiempo. Tal vez no mucho, tal vez mucho, tal vez no me vaya, en fin. Ya veremos las consecuencias.

Un abrazo.

martes, 20 de abril de 2010

Adiós

Este blog está llegando a su fin.

Muy pronto dejaré de escribir.

Sólo continuaré con esas cartas que escribo y alguna que otra entrada, pero la temática cambiará.

Las primeras excusas ya han salido. A lo mejor sea paso de las segundas excusas o la última excusa. O a lo mejor sea tiempo de dejar de excusarme.

Espero los comentarios

viernes, 16 de abril de 2010

TE ODIO

Decidí decirte cuánto te odio, por qué te odio y tal vez, sólo tal vez así, logremos ir ordenando sentimientos.


Te odio porque cuando te veo venir, siento una alteración estomacal inevitable, que a veces se conjuga con sudor inexplicable de manos y sonrisas nerviosas.
Te odio porque al estar frente a mí, quisiera ser indiferente, mostrarme como si estuviera delante de cualquier persona, pero no puedo. No puedo evitar sonreírte, intentar abrazarte, hablar de cualquier cosa, sólo hablar. Te odio tanto por eso, te odio tanto porque aunque he planeado toda la semana cómo actuaré, vienes tú, sonríes, te acercas y me demuestras lo maravillosa que eres y arruinas la concentración mental de varios días.


Te odio porque decididamente cuando quiero darte algún presente, un pequeño detalle, mi voz se entre corta, se aflauta o simplemente enmudezco, tiemblo y me veo como tonto. Te odio porque nunca me salen las cosas como las pleneé frente al espejo!


Te odio todavía más cuando marco tu número y en lugar de ser una simple llamada telefónica, resulta ser la llamada más larga, más nerviosa y más ridícula que tengo.

Te odio porque cuando no contestas mi día se torna gris, entristezco y me angustio.


Te odio porque cuando haces algo mal, siento que es culpa mía, por no haber estado allí o por no haberte ayudado.


Te odio porque ya no duermo bien y tengo que despertarme muy temprano para trabajar.


Te odio porque cuando llego al trabajo, hecho todo a perder cuando suena cualquier canción romántica (todas me hacen pensarte).


Te odio porque cada vez que pienso en vacaciones, sueño que tú irás en ellas, pero siempre decides no ir.


Te odio porque no puedo ver con normalidad una película romántica, porque pienso en ti.


Te odio porque cuando tengo que concentrarme en hacer tareas, escribir algún ensayo o estudiar, empiezo a recordar esos momentos especiales que hemos compartido juntos.


Te odio porque aunque podrías contestar esto, no lo harás. Y no lo harás porque te da pena que los demás se enteren de que soy yo y de que eres tú.


Te odio porque dices que te dan miedo los compromisos, cuando se trata de mí.


Te odio porque estás muy ocupada si te invito a salir, pero estás en total disposición si se trata de una salida con amigos o amigo.


Te odio porque aunque podrías ser clara y decirme de una vez por todas que no te interesa nada conmigo, no lo haces. Y cuando lo haces, tus hechos predican lo contrario.


Te odio porque tu exquisita sonrisa...no la encuentro en nadie más y siempre la busco.


Te odio porque podría tener a cualquier chica, pero yo te quiero tercamente a ti.


Te odio porque los mensajes de texto que te escribo, los hago y los borro varias veces antes de enviártelos. Te odio porque esos mensajes son los únicos que guardo en mi bandeja de salida. Te odio increíblemente porque no me los respondes, aunque me muero porque lo hagas.


Te odio porque no soporto ver tus fotografías sin recordar y analizar detalladamente ese momento (soy tu fotógrafo no oficial, porque soy tu fan oficial número uno).


Te odio porque después de haber hablado contigo no puedo dejar de pensar en qué cosa quisiste decir con tal o cual palabra, cuando en realidad sólo hablaste por hablar, fue una charla cualquiera, casual.


Te odio porque el tiempo que te sobra para darme, es el tiempo que más vale para mí.


Te odio porque quisiera que no supieras que cualquier cosa que me pidas, la haré.


Por si eso fuera poco, me odio porque cada vez que me digo "ya no le hablaré más", vuelvo a caer.


Me odio porque no soy capaz de no pensarte una semana completa; rompes mi vida disciplinada.


Me odio tanto por esa incapacidad de ni siquiera poder odiarte.

Sabes?, me gustaría que la cosa fuera diferente.

Amaría poder verte y no sentir un sobresalto en el estómago.

Amaría poder no llamarte y estar tranquilo.

Te odio porque no puedo siquiera conseguir odiarte. Te odio porque te amo todos los días y no hay remedio.

Te odio porque duermo, amanezco y vuelvo a dormir pensando en ti.

Te odio porque justo en este momento, quisiera no estar escribiendo esto.

Te odio porque sé que sonreirás al leerme y sabrás que más que odiarte, te amo.

Te odio porque, a lo mejor, tal vez, quizás, no sé, algún día, tú me ames y para ese entonces, te habré ahorrado el sufrimiento de no ser correspondida.

Te odio porque sé que mi amor, mi odio o mi indiferencia, te dan lo mismo, igual tú no sientes nada.

Post data. Te amo.

jueves, 15 de abril de 2010

Tu sonrisa (canción)

Asi dice una canción:

Hace calor hoy en esta ciudad...
mi cuerpo de aquí quiere escapar...
tan luego encuentro una razón...
que hace latir a mi pobre corazón...

Es tu sonrisa la que me hace feliz
y tu mirada la que me hace soñar
son tus caricias las que me hacen temblar...
eres tú la que me invita a volar...

Quisiera junto a ti poder estar...
sentados en la arena mirando el mar
y por la noche con las estrellas
poder dibujar
los planos de esta vida que contigo quiero vivir

Es tu sonrisa la que me hace feliz
es tu mirada la que me hace soñar
son tus caricias las que me hacen temblar...
eres tú la que me invita a volar...

CORTESÍA DE MAF - TU SONRISA.


miércoles, 14 de abril de 2010

Sobre cómo seguir este blog

Chicos y chicas. Les cuento.

Cuando ustedes hacen un comentario pueden hacer click en una opción que dice:

Suscripción por correo electrónico.

Eso lo activarás en caso que tú tengas un correo de gmail y te identifiques como usuario de gmail, precisamente.

Si es anónimo o cualquiera de las otras opciones, pues no. Eso es para darle seguimiento al comentario. Yo leo, agradezco y respondo TODOS los comentarios.


Del lado derecho del blog, arriba, aparece un link para mi Facebook.

En realidad no soy tan partidario del Facebook como una exhibición de fotografías. Si tú ves el mío, encontrarás gran cantidad de fotos de lugares que he conocido, de gente, pero no mías, hay algunas (para los que quieren conocerme). Pero en realidad me parece un excelente medio de comunicación y, para quienes no saben, soy periodista, de tal suerte que es importante la comunicación para mi vida.

Así que en el Facebook pueden chequear mi perfil, agregarme como amigo y de pronto platicar más directamente en los momentos que me sea posible, será un gusto faisbukear con ustedes.

martes, 13 de abril de 2010

El día que te veré

Siento una debilidad que recorre todo mi cuerpo. Algo pasa en mi estómago, me da náuseas, es bastante incómodo e incontrolable la cosa, pero supongo que esta es mi condición cuando te siento cerca.

A veces los nervios son traicioneros, a veces me juegan malas pasadas; el temblor en mis manos no cesa, las múltiples ideas sobre el tema que tocaré para abrir conversación no dejan de aparecer en mi mente.

Veo el reloj, no pienso ya la hora en que aparecerás. Escucho sonidos que me hacen recordar tu llegada y mi corazón sufre sobresaltos. Recuerdo que en la clase de psicología el profesor dijo que los procesos bioquímicos que acontecen en el cerebro debido al enamoramiento tienen relación con el sistema digestivo, espanto esas telarañas científicas y reacciono para estar preparado cuando aparezcas.

Ese día por supuesto, desperté diferente. Mi horario se redujo a los minutos miserables (pero valiosísimos) que compartiré junto a ti.

Ese día claro, todo fue mejor, especial, distinto. Cada cosa la puse en su lugar con detalle. Hice lo mejor que pude para verme bien. Escuché música romántica para ambientarme y estimular mis sentimientos. Sonreí solo varias veces, me porté bien con todos para que la vida me premiara y que todo resultará excelente contigo. Todo me parecía bonito, mágico y especial.

A ratos me dolía la cabeza, me mareaba, me descomponía y me alegraba porque, por Dios!, estaba a punto de verte. En no mucho tiempo podría abrazarte, saber de ti, tenerte conmigo, besarte, decirte que otra vez, ese día, te amaba. Eso es tan maravilloso que no hay palabras para decirlo.

La vida es lo que es, sólo cuando tú estás.

Y esa vida deja de ser cuando no estás.

No estás, no estoy.

Vienes, aparezco.

El día que te veré es siempre mejor. Todo el día para unos instantes. Ya puedo dormir en paz.

lunes, 12 de abril de 2010

Al pasar el tiempo, nos vamos dando cuenta de que no todas las cosas eran como antes las pensábamos. Y a lo mejor más adelante nos fijemos de que las cosas de hoy, no eran como creíamos.

El mundo, las personas y todas las cosas están en constante cambio, aceleradamente en estos dorados días.

Comparte tiempo de calidad con la gente que amas, disfruta al máximo esos ratitos, al fin y al cabo no sabemos cuánto duren.


No sé cómo recordarás a la chica o el chico que hoy te ilusiona. Quizás le recuerdes con nostalgia porque ya no está y no sabes a dónde se marchó. Tal vez le recuerdes con un amor entrañable, sabiendo dónde está. O a lo mejor recuerdes ese pasado junto a él o ella. Preocúpate menos del futuro, ocúpate del presente, porque él forja ese futuro.

domingo, 11 de abril de 2010

Carta número seis

Hola!

Siento que mi amor por vos ha madurado. Siento que..., no sé, a lo mejor ya la cosa se va poniendo mejor. Como si el cosmos se va alineando y todo se ordena sin saber cómo ni por qué.

Quiero darte lo mejor de lo que soy, hacerte reír, que tu felicidad sea total, al menos mientras esté en mis manos.

No sé dónde estás. No sé si alguna vez leerás esto.

Mi amada. Te amo.

Nunca me olvides; yo nunca lo haré.

Nunca, nunca, dejes que las cosas que no son importantes ocupen el lugar de esas cosas que sí lo son, que no se ven, pero que valen oro.

Un abrazo.


Post data. Sé feliz, eso me hace feliz.

De las cosas que verdaderamente importan

"Yo te amo, vos me amas a mí también, ¿verdad?", le pregunté en un atrevimiento de esos que sabes que son definitivos, donde el temblor de tu cuerpo y el latir de tu corazón se incrementan desmedidamente.

Sonrió exquisitamente, como sólo ella lo sabe hacer.

"Sabes que sí, aunque seas peleonero", respondió.

Sonreí, con cara de cómplice, como quien no quiere la cosa.

Le dije "no soy peleonero, sólo cuido lo mío"; sin pensarlo preguntó entre risas "¿y qué es tuyo?"

- vos - afirmé con voz firme - sos mía, ya deberías irte acostumbrando.

Ambos reímos.



Mis queridos. Tal vez te gusta alguien y no te corresponde. Ese es el denominador común de quienes leen este espacio.

Disfruta los momentos que puedas compartir con esa persona, exprime lo mejor de ellos. Quizás no tengas la gracia de ser correspondido o correspondida, o tal vez sí, pero al fin y al cabo lo más importante es disfrutar, es apreciar esos momentos, esos instantes que marcan las vidas, eso es lo que verdaderamente importa.


Estoy feliz. Que Dios nos bendiga.

sábado, 10 de abril de 2010

De todo

Gracias a todos por leerme en este espacio.

Crónica de una muerte anunciada

La Crónica De Una Muerte Anunciada es un famoso libro (más que eso) de un famoso escritor que por demás está mencionar su nombre.

Yo viví algo similar (por el nombre).


Veamos la crónica así.

20 de agosto de 2009, 11:01 horas. Entra este mensaje de texto a mi celular: "...me avisas, yo hago lo ke pueda por estar ahí"


Ese mensaje entró a respuesta de uno mío. Yo le avisé a esa persona que debido a un trabajo de investigación mortuaria en el Ministerio de Salud y Asistencia Social, debía acudir a ese lugar. Estaba por concertar ver a alguien, justo después de seis años de ausencia.

17 de octubre de 2009, 21:15 horas. "muchas gracias!, por creer en mí, hoy viví un día increíble, tú sos increíble, no tengo palabras para describir eso sólo puedo darte las gracias".

Ese mensaje de texto ingresó justo después de un sábado donde quise alejar a esa persona de su realidad y acercarla a la mía.


24 de febrero de 2010, 18:09 horas. "Qué quiero?, a ti (entre otras cosas)". Mensaje que recibí después de haber preguntado: qué quieres?


Ya no más fechas.


Sólo quería darte las gracias por tus cariños, las llamadas (de horas), los muchos mensajes que alegraron increíblemente mi día cada vez que llegaba al trabajo revisaba mi buzón del celular para chequear algo que dijera "buen día!, que todo te salga bien!", que me hacía sonreír. Gracias por perdonarme por lo del pastel de chocolate, gracias por explicarme por qué estabas tan seria el día que me acerqué a hablarte en las mesitas, gracias por acompañarme aquellos históricos días en el viaje que hicimos (wow...eres increíble), gracias por ser una mujer tan especial.

Pero además, y por si fuera poco, gracias porque eres honesta, así naciste, nadie te lo ha enseñado, porque esas cosas se aprenden, tú lo traes. Naciste así, diferente. A lo largo de mi vida he aprendido a que es mejor decir las cosas, tú naciste sabiendo eso. Eres bonita, elegante, una mujer encantadora, maravillosa, que indudablemente tiene un propósito divino.

Yo seguiré estando acá. Tú allá.

Yo seguiré soñando. Tú despierta, con ojos bien abiertos.


Seguiré pensando muchas cosas.


Perdón por la ansiedad que me ganó en Cobán y en Poptún (sobre todo).


Ya tú sabes que lo más especial e importante para mí es que tú estés bien y que seas exageradamente feliz, así que has lo que tengas que hacer. Hay cosas que no podemos hacer. Tú sabes que ambos tomamos decisiones que nos distanciaron de algún modo y yo sencillamente no estoy sintiendo en este momento de mi vida.


Quizás en 19 años.

Quizás nunca.



De algo estoy seguro. Me gustó el cine, los pancakes, saber que estabas a mi lado por las mañanas en aquellos días, cenar contigo, verte recién bañada, oler la frescura que irradias, saber que tus ojos guardan muchos secretos, comprender que no me equivoqué cuando pensaba que a pesar de todo eres una chica divertida, me has hecho reír de una forma especial, como no muchas personas.

Me gustan tus uñas múltiples. Me gusta tu peinado que parece que nunca se deshará; te agradezco infinitamente que cuando salimos lucieras como lucías, siempre trataste de ir increíblemente bonita (lo lograste, lo noté, las uñas, los peinados, la ropa, blusa, pantalón, zapatos). Gracias por el calor de tus palabras silenciosas cuando me hablabas con monosílabos (mjm, si, no, tú qué piensas?) justo en mi oído, lo más cerca de mí que era posible, gracias por ir conmigo a casi cualquier lugar sin preguntar a dónde o por qué, gracias por soportar ir en bus, por comer aquel almuerzo (el mini churrasco que comimos camino a Tamahú, antes de llegar a Senahú, en el carrito que íbamos); gracias por soportar mis días raros, por enseñarme a contar los días del ciclo menstrual de las mujeres, gracias por sonreír después de algunos minutos a la mañana siguiente en Cobán, eres una chica valiente, te admiro, te quiero, tú bien lo sabes.


Por cierto, qué raro que no te guste la manía ni la piña.

Ánimo con las clases a distancia, ánimo con la fecha del examen en la universidad, en realidad te felicito por haber dado el primer paso, te lo dije con toda la fe y la creencia posible aquel día en la biblioteca.


Te doy ahora las pistas (perdón amigos por este post tan largo, es necesario).


El día que fuimos a la biblioteca, para que te dieran el resultado de la prueba de orientación vocacional en la universidad, te dije: esto será lo último que haga por ti, de aquí en adelante tendrás que hacerlo sola. Te mostré la biblioteca, la hemeroteca, el Edificio de Bienestar Estudiantil, dónde abordar los buses de transporte interno gratuito de la U, dónde está CALUSAC, etcétera. Yo sabía que esto que ahora está pasando, pasaría.

Era algo anunciado.


Me dijiste: quiero decirte algo. Yo sabía, por eso te ayudé: dejarás de hablarme?




Por eso, para ganar tiempo quise apresurar ir a la universidad contigo, salir de viaje contigo, hablarte de Dios (el que ha hecho todo lo que soy en mí), comer los pancakes (lugar que sólo la gente importante para mí conoce), mostrarte que hay cosas más importantes que el dinero, las comodidades y lo que vemos.



No olvido El Estor, donde descubrí quién era tu "nueva" familia. No sé, sólo me vino de pronto y fue algo increíble, todavía no lo comprendo por qué pensé que eran ellos y justo: atiné.




No olvido el día que me detuviste sobre la novena calle, justo antes de llegar a la novena avenida, cuando había un concierto de rock en el parque central y me diste las gracias, sentí cómo vibraba tu corazón.

No olvido lo cercano que me sentí a ti cuando veníamos de Petén, era como si siempre hubieras estado allí, a mi lado. Seguro esos días valieron por los años que no tuvimos la oportunidad (o la decisión) de convivir.





Un abrazo. Un beso.

Gracias. Ya tú sabes, aquí me quedo yo.


Ánimo!, que todo te salga bien. Has lo mejor para ti y los tuyos. Además, disfruta vivir, sigue viendo la luna en la terraza, quemando los papelitos de recuerdos (tal vez el mío no lo quemes y me lo muestres después).

Gracias por la torrejas.

Gracias por los cafés.

Gracias por las llamadas.

Gracias por tu cariño y obediencia.

Gracias por tu confianza.


Ok, sólo gracias.


Con cuidado, bien portada. Feliz noche. (Cuidado con el coco)