viernes, 17 de junio de 2011

156 días

156 días.

"Justamente 156 días" pensó Joaquín tocando su barba.  Exactamente ese tiempo llevaba amaneciendo con un sólo pensamiento: Cristina.

Sin embargo, aunque ni siquiera se hablaban, los dos últimos días fueron especiales porque él amaneció deseando besarla.  Jamás se le acercó, no había calculado si sus labios coincidían con los de ella, pero ya quería darle un beso.  La amó misteriosamente en silencio.  Cuando le preguntaban decía que simplemente le gustaba pero que no le interesaba, esa excusa que todos damos cuando no queremos enamorarnos porque preferimos evitar esa incómoda situación.


La conoció un día mientras él iba a comprar unos tomates al mercado.  Él era un hombre de área rural, no sabía leer ni escribir.  Su piel estaba tostada por el sol que hostigaba su cuerpo al medio día mientras él recorría las cosechas, que eran la única herencia de su difunto padre.  Su padre, regordete y siempre con un bigote grueso, le decía que la escuela no era tan importante como aprender un oficio para ganarse la vida.  Al fin y al cabo, sostenía, las cinco últimas generaciones habían sobrevivido sólo con el fruto de la tierra.  Sólo Joaquín I,  su tataratataratatarabuelo, había conseguido leer y graduarse de bachiller en agricultura.  También lo que sabía de las mujeres, Joaquín se lo debía a su padre, él le decía que jamás las comprendería, pero que no importaba, compensaban con los buenos momentos, especialmente aquellos de placer.  Claro que eso sólo reforzó la idea machista de hombre y mujer que tenía Joaquín quien nunca comprendió por qué las mujeres son las que hacen los oficios domésticos sólo por el simple hecho de ser mujeres.

Joaquín conoció a Cristina mientras ella cantaba una canción a todo pulmón en el mercado.  No sabe con precisión qué le gustó, tal vez nada, quizás sólo la alegría que irradiaba, pensó que ella era segura de sí, lo notaba por la forma en que caminaba, por la costumbre de despreciar el soborno amoroso de varios hombres del pueblo (así decían).

Después de 156 días de amarla en silencio no quedaba más que confesarle su amor.  Así que decidió hacerlo.  Salió de su casa al mercado, la vio a distancia, peinó sus bigotes y se le acercó.

Entonces él sintió un golpe en el corazón cuando de súbito y sin saber de dónde aparecio, un tipo tomó a Cristina por la cintura, la besó desquiciadamente y asesinó cualquier esperanza.

Pero no todo fue triste para Joaquín. Meses después se enamoró de otra, menos jodida y más confianzuda.  Tuvo tres hijos y fueron felices para siempre, excepto aquellos años en que no había buena cosecha por el cambio climático.

jueves, 16 de junio de 2011

El amor está de vuelta

Escribo ahora sí por el mero placer de hacerlo.

El amor es una cosa maravillosa.  No comprendo con precisión de qué se trata, pero sé que lo es.

Me sorprende las cosas que uno es capaz de hacer en nombre del amor.  Me divierten las personas en la calle, besándose a escondidas los colegiales, besándose sin medida los mayores, besándose a escondidas los clandestinos y ya sin besarse y sólo con verse los mayores, que han sobrevivido a todas las cosas malas de esta forma de vivir.

El amor es esa cosa que no tiene una definición, pero sí mucho contenido.

Ah.

En mi país mueren diariamente seis personas en promedio. El amor parece ausente.

Pero veo el amor cada mañana cuando las madres se levantan a preparar refacciones, almuerzos y a bañar a sus pequeños hijos; veo el amor cuando las personas trabajan para alimentar a otras.  Eso es amor.

Amor es fugarse de clases para verse con la persona que nos hace sentir especiales, temblamos y dudamos del buen juicio.

El amor, mis queridos está de vuelta.  Ahora aparece en mensajes de texto, emails, redes sociales, en teléfonos.  El amor.

Yo digo, por qué las mujeres le huyen tanto al amor de su vida? ni modo.  Pese a que el amor vuelve, a mí, no me amó la que amé.

miércoles, 15 de junio de 2011

Lo que aprendí después de ti

Después de ti tengo más alterados los nervios, menos sonrisas y menos paciencia.

Después de ti dejé de soñar porque lo hice cada día esperando alguna vez estar a tu lado y no lo conseguí.

Después de ti no sé qué es el amor porque sencillamente para mí dejó de ser lo que era.

Después de ti desconozco un poco el mundo.

Después de ti aprendí de desamor, frialdad y esas características inhumanas. Después de ti amo más pero siento menos.

No sé. Después de ti quizás aprendí a amar y sé qué no es obligación del (la) otr@ corresponder "sólo" porque le aman. Sé qué es dar y no recibir en lo absoluto, y aún así ser feliz porque la felicidad de la otra persona es la única condición que consigue la tuya.

Aprendí qué es amar a alguien con toda el alma y que ese alguien no quiera tu amistad y le provoques vergüenzas. Aprendí qué es preparar para el día que nos veremos y que de última hora te cancelen o simplemente te dejen plantado.

Aprendí el lado doloroso del amor, del que todos huyen, pero que es necesario aprender para crecer y ser mejor persona.

Aprendí todo lo feo, malo y doloroso de amar a alguien. Y tú? Aprendiste algo?

sábado, 11 de junio de 2011

Cositas

A veces nos equivocamos y por temores mal infundados o con razón, nos alejamos del amor de nuestra vida. Usualmente les pasa a las mujeres, siempre huyen por "proteger su corazón". En realidad se blindan, se cierran.

Y la persona que ama se cansa, se aburre, sufre, ama más, se desespera, acepta la cosa y termina yéndose.

A veces uno no ama, sólo pretende construir algo bueno, pero eso se hace imposible si la negativa, el muro, el orgullo, la soberbia, se apoderan de la persona.

Chicas: no se equivoquen, son hermosas pero la tonta teoría de "hacerse de rogar" está llegando o ya llegó a su fin. Cuiden su corazón pero no lo condenen a la insensibilidad.

Yo estoy acá, feliz, sin miseria. El que dice "la felicidad está en ti y no en los demás" no tiene amigos, familia y/o nunca ha amado a alguien con vehemencia. Pero lo peor es: no tiene deseos de cambiar esa circunstancia, se cree feliz así. Psicológicamente son personas muy independientes, con grandes destrezas, profesionales en algo, exitosas casi en todo lo que emprenden, caen bien, son sonrientes, parecen buenos amigos (lo son pero su estado de ánimo varía mucho, cambian de mejor amigo cada poco), son atrevidos y bastante sanguíneos en su temperamento.

Son personas que tienen por lema "vive la vida, disfrutala, deja vivir a todos como se les dé la gana". Algunos tienen equilibrios, sobre todo espirituales debido a su intensidad. Dan la vida por una causa hoy y mañana por otra.

Y digo eso porque esas personas son inconquistables pues no tienen certeza de nada, son rígidas y les gusta dar la apariencia de fuertes sentimentalmente, usan como argumento que es para "no lastimar" a los demás.

Con cuidado. Digo eso porque hace unas semanas un chico vía facebook me habló de una chica así, y le dije todo esto. Las conozco, han absorbido mi vida y sólo han lastimado, aunque he aprendido mucho. Con ellas todo va bien, hasta que la cosa se pone seria. Es mejor ser amigos, siempre y cuando no cometas el error de enamorarte.

jueves, 9 de junio de 2011

Normalmente quienes me conocen de verdad se quejan que por qué llevo la vida tan relajada.  Es que no me preocupo por aquellas cosas que la mayoría sí lo hacen.  Por supuesto que eso no me hace ser irresponsable o agotar neuronas en estupideces.  Prefiero cuidarme, ser inteligente.

Igualmente por eso hasta se han atrevido a llamarme "nerd".  Honestamente sería un halago ser exageradamente inteligente para ser llamado así, pero me considero un insulto para los nerds.  Ellos despreocupan sus relaciones sociales y la etiqueta y el protocolo, el look y ese montón de vanalidades que no necesariamente reflejan lo bello del interior de las personas (o lo feo), a cambio de cosas sustanciales. Miren que siempre terminaremos necesitando de un nerd, para que nos salve en el examen final o para que nos dé empleo.

Qué mediocridad por cierto, esperar que alguien nos diga qué responder en un test o esperar a que nos empleen.

Digo esas cosas exclusivamente por lo siguiente:

A veces nos acomodamos.  Creemos que las personas deben estar a nuestros pies por el simple hecho de ser quienes somos.  Nos endurecemos para que nadie pueda lastimarnos (preferimos lastimarnos nosotros mismos en consecuencia).  Y agradezco constantemente a quienes han dicho que me admiran, que me aprecian, que me aman o que me quieren.  Yo en realidad soy un mortal sencillo, sin mayores virtudes que las de pensar antes de escribir las cosas y de deleitarse en hacer aquello que ama desde chico.  Eso que tengo claro está que no es una cosa arbitraria, es la bondad de Dios para conmigo.

Yo soy frío, duro, serio, rígido.  Pero también tengo un lado bondadoso, hasta cariñoso, romántico (eso dicen) y bastante infantil.  Hay personas que desprecian eso.  Hay gentes que no saben de qué se trata cuando uno ama, o cuando uno quiere ayudar, bendecir sus vidas.

No sé por qué.  NO les culpo.  Y es difícil porque con recurrencia salimos lastimados.  Es hiriente saber que hagas lo que hagas jamás lograrás "convencer" a la otra persona.

Hay personas que nos apagan el corazón y es preferible evitar eso.

miércoles, 8 de junio de 2011

Lo que casi nadie dice

Las personas no somos cosas ni prendas.  No nos quitamos ni nos quitan cuando queremos o cuando quieren.

Las personas valemos y ninguno merece ser tratado mal.  Nadie debe ofender a nadie de forma ventajosa.

Y a veces lastimamos sin querer hacerlo.  A veces creyendo que "yo soy como soy y al que le parezca que me acepte", ofendemos a los demás.  Hay personas que lo único que quieren es bendecirnos y nosotros detenemos esa bendición.

A veces consideramos que "todo nos pela" (eso quiere decir en Guatemala: no me importa lo que los demás digan) y que eso está bien.  Razonamos que la vida es diversión, porque como es corta debemos acabárnosla y disfrutarla lo más posible, en vez de cuidarla y llevarla bien, precisamente por ser corta.

"Cada quién que viva como quiera" dicen los tontos.  Los tontos que creen que somos seres individuales y no sociales.  Todos necesitamos de todos, si muere el panadero, ¿quién hará el pan? (los tontos razonan "ya habrá otro"), si muere el recolector de basura, ¿qué pasará con los deshechos?

Somos sociales.  El sistema del mundo nos aísla cada vez más.  La comunicación ha dejado de ser humana y naturalizada, para ser virtual y lejana desde un computador.  Nos sentimos importantes porque hablamos con muchas personas con un sólo click, inclusive con gente del otro lado del mundo, sin comprender que en realidad somos miserables porque nuestras relaciones son menos humanas y más robóticas.

Somos felices porque tenemos "llamadas ilimitadas" pero no razonamos que al cabo del tiempo la sordera será la enfermedad más común y de nuevo: las relaciones humanas interpersonales se verán afectadas.  Sino tenemos contacto con otros seres humanos, cada vez nos aislamos más, nos desconocemos, nos encerramos y carecemos de sentido común.

Las máquinas no se cansan y hacen siempre bien su trabajo, pero ellas no razonan ni sienten.

Con el tiempo quizás dejemos de comer, porque nos inyectaremos alimento, razonaremos que será más práctica, pero sobre todo: quita menos tiempo y nos hace más productivos (atendiendo a la cultura neoliberal).  Tal vez haya menos convivios, menos reuniones familiares de esas que nos parecen aburridas porque sólo nos sentamos a platicar en vez de tener la angustia y curiosidad de si ya entró un nuevo e-mail, una nueva actualización, un mensaje de texto.  Preferimos los grandes centros comerciales mientras pensamos en la nueva fotografía que alguien subió al Facebook y nos creemos investigadores por seguir links y leer conversaciones ajenas.

Somos menos personas cada día.

Somos cualquier cosa, menos lo que en realidad queremos ser.  Escogemos carreras que sean lucrativas, porque aquellas humanísticas no dejan buenos dividendos y otra vez: nos olvidamos de que somos seres humanos.

Somos lo que sea, menos personas individuales.  Nos han dicho cómo vestirnos, qué comer y cómo lucir.  Debemos vestirnos a la moda (con zapatos, accesorios, peinados), tenemos qué comer McDonald's, Kentucky Fried Chicken o Burger King,cualquiera está bien siempre y cuando responda a intereses transnacionales y la grasa abunde.  Pero eso sí, obligados a vernos flacos, porque así lo dicta la moda, la estética y lo que llaman belleza (cosa tan subjetiva).  Por eso el futuro del negocio es el gimnasio, acompañado de los spa y los centros vacacionales, que surgen como un "oxígeno" a la monotonía.  Todo es parte de un gran sistema de consumo. Ahora prepagamos nuestras vacaciones, nos dicen qué cosa nos relaja y qué nos hace bien para divertirnos, nos engañan con un sistema "todo incluido" pero no nos cuentan que ya está "todo pagado".

Quizás por eso hay menos zapateros, carpinteros y esos oficios que no requerían el amordazamiento académico que pide la universidad, pero que eran placenteros porque hacían lo que querían, cobraban lo que ellos pensaban que era mejor porque en ese entonces la oferta y la demanda iban de la mano, todo se balanceaba justamente.  Ahora sólo hay WalMart.  Ellos nos dicen qué comprar y cuánto pagar, los demandantes no tenemos voz y se nos cercenó el voto.

Los tontos me dicen que "sino quieres que compremos en WalMart, que bebamos café en Starbucks ni comamos rápido en McDonald's, entonces qué hacemos?, hay acaso otra opción?". Por supuesto, tontos, que las opciones son menos.  Personalmente prefiero comprar cosas orgánicas, con menos grasa, más pureza y menos afectiva en contra de la pobreza.  En Guatemala se produce el mejor café del mundo, pero en vez de beberlo procesado con sabores raros en Starbucks, simplemente lo pruebo al natural.  Cocino o como en lugares donde se cocina sano, McDonald's me da náuseas.

Y qué tiene que ver todo esto con el amor?  Nada.

O tal vez mucho.  Las chicas son aisladas, cada vez le tienen más miedo a las relaciones; los hombres le huyen al compromiso y son cada vez más irreverentes y patanes, valiéndose del "me vale todo".  Las mujeres simplemente han dejado de sentir, creyendo que así no sentirán el "dolor del amor", lo que nadie les contó que es que ahora son menos humanas, carecen de esa capacidad de sentir.  Los hombres tampoco se arriesgan y no entregan su corazón, sólo buscan placer.

Así funciona la globalización.  Nos asesina la cultura y la identidad.  Ahora no pertenecemos a nada ni nos sentimos parte de ninguna cosa.  Somos fríos.

Sabemos del último baile internacional, pero poco de las danzas tradicionales indígenas de nuestros países.  Comemos la nueva hamburguesa, pero desconocemos los platillos exquisitos regionales de esta parte del mundo.

Casi todos hablamos inglés, poco más o poco menos, pero cada vez nos comunicamos menos en el lenguaje humano, simple, el del buen vivir.

Amamos los partidos del Barcelona y el Real Madrid y poco nos importa la liga doméstica, donde está el futuro y nuestra realidad próxima.

Es difícil salirse de esa surealidad.  Pero vale la pena.

Nada de eso se compara con admirar las montañas de los montes cuchumatanes en Huehuetenango; el placer de ver las pirámides mayas desde lo alto del templo IV es incalculable en el Parque Tikal.  Y menciono eso porque es lo que conozco, no sé cómo es en otras naciones, pero les aseguro, de cierto les digo, que no hay cosa mejor que aquello que es gratis y no por ser gratis, sino porque las mejores cosas, como respirar, amar y la satisfacción de ayudar, no se pagan.

Esto es lo que nadie dice porque ya casi nadie lo siente.

lunes, 6 de junio de 2011

Amar no es fácil, no amar no es bueno, y no ser amado es doloroso

Hay personas que tienen el corazón bonito.

Hay personas que tienen el corazón bonito y todo lo demás.

Yo siempre me he preguntado cómo es que hay personas que físicamente no son tan atractivas (es mentira que "no hay personas feas", debemos aceptar que habemos algunos que nacimos menos agraciados físicamente, que no es que tengamos el autoestima baja sino que somos honestos, pero que estamos también conscientes de que poseemos otras virtudes) y que aún así consiguen pareja.  Es para mí un misterio grande eso de casarse o decidir estar con una persona el resto de sus vidas.

Y a veces cuando veo que la consecuencia antropológica, cultural de todo eso es que cada vez tenemos más personas, hombres y mujeres, fríos, cerrados de corazón, de mente, sobreprotegiéndose "para no sufrir", dejando de sentir simplemente, no sé qué pensar.  No sé si está bien o está mal.  NO sé si abandonar el sentimiento está bien. Creo que no hay que exacerbar de ser demasiado sentimentalistas y amantes del amor, pero tampoco me parece que dejar de sentir sea la solución.

El balance hay que encontrarlo, producir inteligencia emocional y apartarse de la frialdad y también de su opuesto.

Amar no es fácil, no amar no es bueno, y no ser amado es doloroso. Qué hacemos entonces?

Aprender a amar, esa es la solución.

domingo, 5 de junio de 2011

NO sé por qué siempre soy bastante ansioso y desesperado para algunas cosas.

Respecto de "mujeres", no soy así.  Soy más bien bastante soñador y esas cosas. Me dicen romántico, me dicen que yo me enamoro del amor y otras cosas que son parcialmente ciertas o parcialmente falsas.

Ah.  Uno se convence de algunas cosas en la época temprana.  Cuando te inscribes a un curso, sabes, casi desde el primer día si te gustará o no.  Cuando estás en un trabajo, generalmente percibes en el primer mes el ritmo del trabajo y si tú te acoplas o no a él.  Así pasa para todo siempre pues.

Y a veces uno llega a comprender que hay relaciones que son dañinas, o contraproducentes.

Las corazas son fuertes.

Yo admito que soy desgastante, soy de aquellos que cuando escucha una canción que le gusta, la repite y repite hasta que la quemo y nunca más quiero volver a escucharla. Y tristemente parece que así soy en las relaciones interpersonales.  Al principio todo va bien, pero luego soy aburrido, soy empalagoso y todo se ha echado a perder de nuevo.

Eso me está pasando otra vez.  Siento que me mantengo, pero que ya no camino.  Siento que estoy ahí, pero sin evolución, estático y yo no puedo vivir así.

Así que haré un stop.  De mi parte, he dado, he puesto mi parte. Es tiempo de detenerme y ver si lo que di, fue suficiente.  Ahora será tiempo de hacer nada.

Soli.loquio.

La sonrisa de ella me gustó.  Es que parecía fresca, sorpresiva, contagiosa.  Me pareció alguien importante.  NO seré mentiroso, no diré que me pareció un boom su sonrisa, es que a decir verdad tiene cualidades más allá de lo físico que opacan lo que se ve.

Stop.

Una persona me preguntó que qué quería con ella.  Yo no tengo respuesta para esa pregunta, porque sea pregunta no me la hago. NO me la hago porque uno no sabe qué pasará mañana, quizás pase todo, quizás pase nada.  Por tratar de cuidarse el corazón, por intentar proteger el corazón ajeno.  Qué importa, importa sí.

A veces me parece que no congeniamos simplemente y que debemos olvidarnos de la necia idea de que como uno es muy bueno y el otro también es muy bueno, entonces debe pasar algo entre nosotros.  Qué falsedad.

El amor puede confundirse con compañía.  La compañía puede pedirse a cambio de la soledad.

Pero a veces cuando la veo pienso que puedo soportar lo que sea.

Y termino pensando en que no me importa.  Ya el tiempo traerá lo que tenga que traer.

Me gusta algo: no siento algo carnal por ella.  Explicaré mejor.  No se trata de una atracción física, sino espiritual, lo cual mejora la cosa, lo hace más placentero.

Amen lo sublime y lo espiritual. Olvídense de lo que se ve y de lo que se siente.  Amen lo que nadie ve y sientan lo que nadie siente.

jueves, 2 de junio de 2011

Sexo

El sexo mueve al mundo, no me cabe duda.

Todos nacemos de una relación sexual.  Las personas pasan preocupadas por su pareja y el punto máximo de la expresión relacional, es amarse con el cuerpo.

Después de casados, viene el tema de procurar ser fieles, el sexo con alguien que no es la pareja es tentador y otra vez la vuelta se repite con los hijos.

Veo en la calle dos personas que se besan despiadadamente, como empezando el proceso de hacerse uno solo.  No veo amor, sólo sexo.

Escucho cuando hablan por teléfono con su pareja, se dicen cosas subidas de tono.  Escucho sexo, poco amor escondido de lo que se quiere obtener.

Los tipos hablan por todos lados del sexo que tuvieron o que quieren tener con una mujer.

Las mujeres guardan celosamente ese día que entregaron su corazón, y su cuerpo como un plus.

He querido descubrir, comprender la razón que motiva a algunos hombres a ser como son.  Entre más protuberante sea el cuerpo de la mujer, más vulgares son los pensamientos del hombre. NO encuentro relación entre tallas grandes y relaciones sexuales satisfactorias.  Se trata de una expresión máxima de amor, de una decisión de entregarse.

El lado espiritual del sexo es sublime y no tiene relación con la actividad física, sino con la mente y el corazón que ahí se ponen.

El ejercicio sólo porque sí, es rico, y más para los hombres que somos "fáciles" en ese aspecto.  Pero lo espiritual del sexo va más allá de ello.

martes, 31 de mayo de 2011

Carta de alguien que es amado pero no puede corresponder porque ama a alguien más

Querida amiga:

Sé que me amas, sé que te gusto, sé que harías cualquier cosa por estar a mi lado, por verme sonreír, por saber que soy feliz o simplemente por tener conciencia de que estoy bien.  Sé que te enamoraste de mí poco a poco, sin pretenderlo, sin buscarlo, sin desearlo pero con el alma limpia porque sientes que todo es genial desde que me conoces.

Sientes que el tiempo y el espacio son exactos cada vez que acordamos encontrarnos.  Sé que te gusta todo de mí, hasta aquellos detalle que no son tan bonitos.

Por este medio quiero transmitirte aquello que quizás cuando te tengo enfrente soy simplemente incapaz de decirlo.  Es importante para mí que sepas que tú eres importante para mi vida, que eres un ser extraordinario, que mereces una vida feliz, plena y satisfactoria.

Hay quienes comen las migajas que caen de la mesa de otros, pero quiero que tú te sientes a comer y degustar el banquete como debe ser.  La razón por la cual escribo la presente es para notificarte que mi amor fue brutalmente secuestrado, amordazado y que en la actualidad está un poco confundido.

Sé que me amas. Lo noto en la forma en que caminas, cuando escucho tu dulce voz al otro lado del teléfono, cuando escribes un e-mail, un mensaje, cuando haces cualquier cosa con tal de agradarme.  

Sé que te gusto, cuando estamos sentados frente a frente noto que tus piernas apuntan hacia mí (psicológicamente según leí el otro día, eso implica que te intereso); sé que te gusto por la forma en que me miras y la recurrencia con que observas mis labios, como queriendo entender el sabor que tienen.

Finalmente, debo confesarte que sé todas aquellas cosas que sientes por mí y la delicada forma de amarme, de incluso amarme más de lo que jamás imaginaste amar a un ser humano, porque con esa misma intensidad yo amo a alguien más, y es ésa la razón por la cual no puedo corresponderte.  No concibo mi vida, al igual que tú, sin la persona a la que amo.

jueves, 26 de mayo de 2011

De los finales

Hay finales que deben llegar, que se ven venir a distancia.

El sábado realizo un examen, que consiste en redactar un reportaje en dos horas que es evaluado por una terna de profesionales en la materia, dan su dictamen y su apruebo, obtengo finalmente el cartón que me reconoce como periodista profesional.

Y en cosa de amores también hay finales que llegan, cosas que suceden.  Uno siempre que "inicia" - por decirlo de algún modo - un relacionamiento con otra persona pues espera que la cosa sea más que una experiencia simple y plana, un acontecimiento que marque tu vida.  No sabes si terminarás siendo aburrido o aburrida para la otra persona, desconoces con certeza si al cabo de unas semanas, ella o él se dará cuenta de que no eres lo que a distancia parecías.  En fin.

Esas cosas pasan.

Particularmente padezco del defecto que las personas se van desmoronando de la idea que soy y se percatan de que no soy tan genial como les parecí al principio. Terminan yéndose, aburriéndose de que soy "complicado" (lo que al principio les parecía genial y las hacía suspirar porque soy "único"), notan que soy un ser diferente, pero quizás demasiado extraño y que en términos generales, no soy lo que esperaban.

No sé qué esperan.  Ojalá la gente dejase de esperar de mí.

Dicen otros que soy un traumado, que pienso mucho las cosas, que no me dejo llevar, que todo lo quiero analizar y razonar y que "el amor, no se razona, esas cosas se dan sólo porque sí".

De cierto les digo que no pienso eso, pero que el amor es sobre todo inteligencia emocional.  La inteligencia emocional no es poner una barrera para no enamorarse, tampoco es abrirse a todas las relaciones y luego de unas semanas entregarle tu vida a alguien; la inteligencia emocional es saber esperar, pero sobre todo, saber cuándo empezar a actuar, cuando liberar la tensión de al principio.

Los finales llegan.  Fin. Fin. Fin.

Hay relaciones que no te conducen a nada.

Hay gente que al principio parecía ser luz y terminó siendo oscuridad o simple chispazo.  Hay personas que aunque aparentan tener algo bonito en el alma, finalmente terminan no teniendo alma y siendo pocamente interesantes por su apariencia.

Aborrezco las apariencias que no reflejan lo que contiene el corazón.

Odio la forma externa que no tiene relación con el fondo interno.

Qué Dios me ayude, me perdone. Quiero hacer como él quiere.


Y esto, se acabó.

lunes, 16 de mayo de 2011

FIN del blog

Hola chic@s.

Gracias como siempre por leer las locuras, ideas raras y cosas extrañas que pienso.

Algunas personas me han dicho que el blog ya cayó en lo mismo, que es un poco soso, aburrido, y que carece de sentimiento, que le falta pasión.  Seguro es porque no hay quién me haga sentir tanto, porque estoy ocupado con la finalización de la universidad y demás cosas.

Agregué del lado derecho del site una encuesta, serían amables en responderla?

En todo caso, si este blog deja de actualizarse, seguro escribiré otro que luego les notificaré.  No sé de qué será, aunque tengo ideas en mente.  Pero como éste blog dejó de ser mi blog para convertirse en público, pues recurro a ustedes para tomar la decisión.


Alguien ha estado contactándome por Facebook preguntándome cómo conquitar a una chica.  No sé cómo se hace, no me pregunten eso.  Sé que amar es bueno y es bonito.  Sé que las mujeres nos aman incondicionalmente pero que socialmente son temerosas (con razón) y que además son bastante precabidas, eso las vuelve "frías".  Pero las frías, mis querid@s son las que han subido un nivel y han madurado, ya no son simples chicas que se conquistan con cartas, rosas y bonitas palabras.  Son serias, importantes, admirables, amables.


Gracias por regalar el filete.


viernes, 13 de mayo de 2011

Estoy cansado de estar aquí.

Me desconozco un poco esta noche.  Me encuentro reflexivo, ido, sin saber con precisión hacia dónde debo acercarme.  De una a otra mente, de dos a tres corazones.

La vida es y deja de ser también.

Y todo eso viene a suceder porque la frialdad del mundo es agoviante, me preocupa.  Siento que la cosa es diferente a como debería ser.

Estoy cansado.  La injusticia, la cosa que duele.  Uno sólo quiere estar tranquilo, uno sólo desea tener las cosas que quiere, estar con las personas que ama, hacer aquello que le place y conocer lugares bonitos. Uno sólo quiere ver sonreír a las personas que le rodean.

Qué fría la vida.  Qué fría la gente.

Estoy convencido de mi inmortalidad.

Reflexión postvacacional

Esta semana estuve recorriendo la parte norte de Guatemala.

Visité algunos lugares exquisitos, como la isla de Livingston en Izabal, donde vive la cultura garífuna; estuve en el Parque Nacional Tikal, en Petén.  Pero a lo largo de esos días, frente a paisajes majestuosos, uno tiene la oportunidad de pensar, reflexionar y alejarse de la rutina, claro está.

Uno comprende alejado de la gran ciudad que las cosas son sencillas y nunca pudieron serlo tanto.  Uno reflexiona acerca de lo sencillo que es vivir, es sólo eso.  Si alguien tiene aire en los pulmones, hace lo que ama, vive con quien ama, tiene una casa, energía eléctrica (por las comodidades que eso implica), alimento, agua, debería ser feliz.  A veces nosotros nos esclavizamos porque queremos la ropa de moda, los zapatos que "nos gustan" (en realidad sólo respondemos a un estímulo publicitario, a una comunicación hipodérmica), la televisión de más alta tecnología y nos olvidamos de lo básico que es vivir, compartir con personas que amamos, reír más y soñar menos aquello que nos han dicho que soñemos.

El sueño americano es una utopía, una estupidez.  Se confunde el desarrollo y el bienestar con la acumulación de bienes materiales que en nada saca provecho uno.

Así es esto.

Dicho sea de paso; he decidido, oficialmente, dejado de luchar por razones equivocadas.  La vida es sencilla y nunca pudo serlo tanto.  

Eso de andar "conquistando" gente, no se me da.  Yo soy así como soy porque es el resultado de mi formación y mis creencias.  Pero ya no haré nada más.  No me siento bien yendo tras esperanzas de encontrar algo diferente; uno no puede hacer que la gente cambie.  Uno no debe procurar que la gente sea distinta, debe aceptarla e inspirarla, sin mediar palabra ni nada, a ser mejor.

Y yo he comprendido eso; debemos aprender a no ser necios.  Debemos madurar, crecer, comprender que a veces las personas nos atraen por lo que se ve, pero no nos atrae lo que son.  Y el tema de la no atracción, no es tan grave.  Es sólo una situación, en todo caso, siempre queda la amistad.

Las cosas sencillas de la vida, como el amor, deben disfrutarse con la naturalidad del caso.


Éste, mis queridos y queridas, ha sido el fin de un capítulo.  Un capítulo que no calificaré de bueno o de malo, sólo diré que lo he finalizado, o que al menos intentaré acabar con él, todos tenemos nuestros días difíciles y los míos son insoportables.  Mejor me deshago de lo que no tengo.  Mejor me alejo de lo que está lejos.

martes, 10 de mayo de 2011

De mis días

Estoy en una isla guatemalteca en el Caribe. Se llama Livingston en el departamento de Izabal. Salí al muelle a ver las primeras horas de la mañana y una tempestad que se vislumbraba me sorprendió. Llevo acá poco más de una hora y la lluvia no cesa. Debo regresar a tierra firme, cruzar el lago, pero el viento sopla demasiado y llueve exageradamente. Descubrí que el wi fi tiene cobertura hasta acá. Ya se inundó el pequeño muelle, estoy mojadisimo y el celular también.
Estoy deseando estar en Madrid para darle un beso a una pequeña mujer, al mismo tiempo quisiera no hacerlo para luego desesperarme por ella.
Espero salir bien librado de esto. Del malísimo clima y de la mujer que ha amenazado con asesinarme con un beso.

sábado, 7 de mayo de 2011

De la monotonía

Ocasionalmente uno se aburre de dar.  Uno se cansa de ser siempre el que es romántico, cariñoso y que a cambio no recibe nada.  Me explico y verán que no me contradigo cuando escribo que el amor es dar desinteresadamente.

A veces uno quisiera simplemente no hacer algo.  Uno mal acostumbra a las personas; las mal acostumbras a llenarle los oídos de palabras bonitas, de letras que eleven su ego, de sonrisas y cosas así.  Pero a veces uno se sentiría dichoso si también recibiera eso.  Por supuesto que no digo que ese sea el caso de todos; habrá quienes les parece ridículo leer poemas o cartas, les parece falso las palabras bonitas, pero particularmente a mí sí me gusta, no es algo que me obsesione o un requisito o algo parecido, es solamente algo que me gusta, un detalle pues ocasional.

Claro, tendré qué encontrar a alguien que esté en la disposición de hacerlo, más que la disposición, que lo haga naturalmente, que de adentro de sí nazca el deseo de ser de esa forma.

Hablo puras cosas raras quizás, qué sé yo.

El payaso tal vez se cansa de estar maquillado, pero jamás de hacer reír a los demás, sólo en esa actividad se siente pleno porque para eso fue creado.  A veces el futbolista tal vez se aburre de el show, las entrevistas y eso, pero jugará con el balón aún sólo en el patio de su casa; el payaso necesita de risas y el futbolista de un balón.


Y a veces uno también quiere saber que lo hace bien, uno da desinteresadamente, pero eso cansa, y es tiempo de descansar.


Ya no.  Se acabaron las palabras bonitas.  Dejaré de ser yo algún tiempo.  Me aburrí, me cansé.  Esperaré a ver quién motiva a mis palabras de nuevo.


Besos que matan

La mujer le advirtió al caballero que sus besos eran asesinos.  A él le pareció dramático y romántico a la vez (francamente no le veo romanticismo a eso).

Ella tenía ojos profundos y mirada profunda también, que rebuscada en el alma de uno.  Él no era la gran cosa, sólo era.

Ella era pálida toda, él era de aspecto fuerte, romántico (él sí lo era) y muy normal.  Siempre tuvo curiosidad por la chica, debido a su forma rara de ser, incomprensible, la verdad.

La mujer rara de mirada profunda y besos asesinos, le advirtió al tipo que podría morir en uno de los besos, de hecho, alguna vez medio en broma medio en serio, le dijo que lo haría morir lentamente.  El tipo se asustó, por supuesto, pero por alguna misteriosa razón (o tal vez porque lo prohibido, lo malo, siempre nos atrae) quiso arriesgarse.

Un buen día la vio a los ojos profundos, se acercó despacio a ella y rozó sus labios con los de ella.  Supo que era mejor persona desde ese día.  No murió.

Tres horas y tres minutos más tarde, falleció en su casa de habitación, y aunque el forense no pudo establecer las causas, todas las personas saben que fue por aquel beso, de la mujer que ciertamente era bella, pero que él nunca debió besar.

La chica se entristeció y su tez palideció más de lo normal.  Había asesinado a un hombre, al que por primera vez en su vida había amado.  Lo asesinó justo cuando pretendió demostrarle amor, cosa que nunca antes practicó.

miércoles, 4 de mayo de 2011

De lo que me inspira

Una mujer, mujercita, me dijo que ya yo no le inspiraba a escribir en el blog.

Así que aprovecho para decir por qué mi ausencia. Estoy en la etapa final de mi carrera profesional y eso me absorbe tiempo. Concluir eso no es la gran cosa, los títulos no engrandecen a nadie, son los conocimientos y la calidad del corazón.

No me impresionan títulos, ni puestos. Sólo me gusta aquello del corazón. Y lo que no se ve pero se sabe.


Me gusta gustarte. Ahava.